diciembre 4, 2020

Soldado de la revolución democrática boliviana – Carlos Villegas Quiroga (1948-2015)

El deceso de Carlos Villegas, el aciago 24 de enero, deja un vacío notable en el mundo político y petrolero. Su padre, a sus 97 años, sufre y llora la ausencia del hijo amado. El pueblo boliviano también.

Analista económico, prestigioso profesional, ministro de Estado, presidente de YPFB. Solidario, consecuente, leal con sus ideales, principios y valores éticos; hombre sencillo, afable, circunspecto y atento, vehemente en sus ideas. A pesar del inmenso poder que tuvo no cambió su estilo de vida: “soy de provincia y no me siento cómodo usando corbata” dijo en una entrevista. Doctor en Ciencias Económicas, Docente y Director del Posgrado del CIDES-UMSA, fundador e investigador del Centro de Desarrollo Laboral y Agrario. Autor del Plan Nacional de Desarrollo y del proyecto de industrialización de YPFB. Leal soldado de la revolución democrática, estuvo allí donde se era necesario. El gobierno honra su memoria designando con su nombre a la Planta Separadora del Gran Chaco. El Banco Central de Bolivia por su parte determinó designar con su nombre al piso 27 del ente emisor.

De la apacible vida en la frontera a la megapólis de México D.F.

Nació en la ciudad fronteriza de Villazón (Potosí), el 31 de julio de 1948, en el seno de una familia modesta. El Ing. Filiberto Thames, amigo de infancia y juventud, recuerda que su padre aprovisionaba materiales e implementos de trabajo a los centros mineros del sur. Estudió en la Escuela “Cornelio Saavedra” y el Colegio Nacional “9 de abril”, donde salió bachiller en 1966. Anhelaba ser piloto, inscribiéndose en el Colegio Militar de Aviación de Santa Cruz, más un problema en la cadera frustró su vocación inicial, emigrando a La Paz para estudiar Economía en la UMSA, donde experimentó el rigor de la dictadura del Gral. Bánzer y abrazó a los ideales de izquierda, que no abandonaría por el resto de su existencia. Culminada la licenciatura, hizo una Maestría y el Doctorado Multidisciplinario en Ciencias de Desarrollo, mención Estrategia del Desarrollo (UNAM-CIDES), lo que le llevó a impartir clases en universidades de México, ciudad de origen prehispánico donde residió prolongado tiempo. Su hermano Víctor se reunió con él y estudió medicina. Allí falleció su madre, dejando dolor y resignación en el seno familiar.

“El poder nunca lo emborrachó”

Desde su modesto trabajo en el CEDLA y la Universidad, alcanzó los más altos cargos en Bolivia, pero como afirma su amigo, “el poder nunca lo emborrachó”. Su proverbial rigor funcionario hizo que ninguno se atreviera siquiera a sugerirle algún negocio, por pequeño que fuera, así sea “en aras de la amistad”. Eso sí, nunca le cerró las puertas a sus coterráneos. Los residentes de Villazón en La Paz acudían a él para organizar la fiesta del 20 de mayo en homenaje a la creación de Villazón. Siempre estaba dispuesto a apoyarlos y no rechazó que se le nombrara “padrino” de diversa naturaleza. Era su forma de retribuir a sus amigos. Sus amigos de colegio que preparan los festejos del “50 aniversario de la Promoción 1966” de su querido colegio “9 de Abril”, extrañan ya su presencia.

De la palestra universitaria al cambio social

Se especializó en planificación agrícola, enseñó Economía en la UNAM y la Universidad Mayor de San Andrés. Posteriormente pasó a dirigir el Posgrado más importante de la UMSA: Ciencias del Desarrollo (CIDES). Desde la palestra universitaria forjó nuevas generaciones de profesionales críticos, al menos esa era su misión académica. Fue desde el CEDLA desde donde libró sus batallas contra el orden neoliberal. Era una piedra en el zapato de movimientistas, adenistas y miristas. Sus certeros análisis sobre la coyuntura económica y política, eran como saetas disparadas al corazón del sistema neoliberal. Su libro, La Privatización de la Industria Petrolera en Bolivia y Relaciones energéticas de Bolivia y Brasil, puso al desnudo la política entreguista de los Sánchez de Lozada, los Illanes, los Doria Medina, que pignoraron las empresas del Estado. Asesoró a los movimientos sociales, seno de la resistencia antisistémica. Trabajó con el jefe del Movimiento Al Socialismo en la elaboración del Plan de Gobierno con el que postuló a la presidencia de Bolivia el 2005.

Soldado de la Revolución

Evo Morales Ayma lo incluyó en el primer gabinete como Ministro de Planificación y Desarrollo, responsable de diseñar la estrategia de desarrollo nacional. El corresponsal de Asociated Press, Álvaro Suazo lo calificó entonces como “un profesional mestizo de clase media”. Carlos Villegas anunció que iniciaría “la etapa de cambio del modelo económico neoliberal a otro con mayor participación del Estado en la economía”. El presidente de los empresarios privados, Roberto Mustafá, afirmó que “Villegas es un académico y esperan que genere las políticas para resolver la crisis económica”, aunque advertía que “no tiene experiencia en el sector público”. Alberto Bonadona, por su parte, destacó su carácter “profesional de alta trayectoria académica”, pero afirmó que “estaría mejor en Hidrocarburos”. Fue también el artífice de la reducción de salarios en la Administración pública, afectando a la elite de cuello blanco, provocando desilusión en ciertos sectores de la clase media, pero al mismo tiempo aprobó el incremento del salario mínimo nacional, que el gobierno de Víctor Paz Estenssoro había congelado en 50 dólares desde 1985. Hoy está en 200 dólares.

Ni bien tomó posesión de su cargo, el presidente Evo Morales Ayma, anunció que nacionalizaría los hidrocarburos, aclarando que eso no significaba “ni confiscar, ni expulsar” a las compañías privadas, sino “recuperar la propiedad de los recursos naturales”. El sector petrolero había sido confiado a Andrés Soliz Rada, quien impulsó la nacionalización el histórico 1° de mayo de 2006. Quizá ese “método” de nacionalización provocó su renuncia irrevocable al gabinete ministerial aduciendo “motivos personales”. En el fondo era la expresión de sectores duros que añoraban la vieja revolución de los 50’s, 60’s e incluso 70’s.

Ante la decisión de Andrés Soliz Rada, el Presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, acudió al “soldado de la revolución”, Carlos Villegas, a quien nombró Ministro de Hidrocarburos el 16 de septiembre de 2006. El Vicepresidente afirmó que con ese nombramiento “se cierra un círculo de acero de gente comprometida con la nacionalización de las reservas de gas natural y petróleo”, agregando que “el proceso de nacionalización sigue en marcha, nada logrará detenerlo (…), pase lo que pase, es irreversible y el Gobierno hará cumplir el mandato histórico por la recuperación plena de los recursos energéticos”.

Pero habría más para el soldado de la Revolución. Negros nubarrones ensombrecieron el firmamento político con el escándalo del caso Catler Uniservice en el que un empresario fue asesinado el 27 de enero de 2009, destapando la caja de Pandora. Dos días más tarde, el Presidente Evo Morales designó a Carlos Villegas Presidente de YPFB, considerando el hecho como “una designación de ‘emergencia’ que conlleva la intervención y una “auditoría económica, financiera y legal” de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para investigar las denuncias de corrupción con el ex titular Santos Ramírez, quien fue sentenciado a 12 años de prisión.

El salto a la industrialización

En su calidad de Presidente de la estatal petrolera, catapultó a YPFB como la más importante del país y una de las 100 más exitosas del mundo. La empresa garantiza la renta Dignidad y aporta a los Bonos “Juancito Pinto” y “Juana Azurduy de Padilla”. Miles de millones de dólares, producto del Impuesto Directo a los Hidrocarburos, se entregan a los 339 municipios, 9 gobernaciones y 11 universidades públicas. Es la redistribución de los excedentes generados por la explotación del los hidrocarburos, que transforma a la vieja Bolivia colonial en un Estado Plurinacional, digno, solidario, redistributivo.

Por su entrega a la patria perdió su hogar. Tal parece que ambas cosas son incompatibles. El Vicepresidente pidió disculpas a su familia, a tiempo de destacar que aun en la “enfermedad seguía pensando en su empresa, en su proceso”. ¡Hasta siempre, compañero Carlos Villegas!

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