noviembre 29, 2020

El socialismo comunitario: un modelo de socialismo “a la boliviana”

El socialismo en la historia boliviana ha sido un concepto que ha tenido diferentes connotaciones asociadas a los procesos políticos y sociales en que se proponía.

Desde las misiones jesuíticas que organizaban la vida cotidiana y la producción con rasgos de falansterios del socialismo utópico francés, o la propuesta política de los igualitarios de Andrés Ibáñez que retrataban una idea de igualdad en la construcción de una sociedad diferente, pasando por el Tata Belzú que desgranaba un discurso político que hacía brotar un populismo que expresaba las demandas de los de abajo en la estructura social de su época, o el socialismo militar de la post guerra del Chaco fundado en la concepción de la igualdad de los bolivianos y la lucha contra los intereses de las empresas imperialistas que desangraban económicamente al país y en cuya vanguardia se encontraban militares, o el socialismo cristiano de algunos de los jóvenes guerrilleros de Teoponte que argumentaron con su vida los nexos que existen entre los marxistas y los cristianos consecuentes que son capaces de dar su vida por los desposeídos, o el denominado torrismo, corriente que expresaba el pensamiento de Juan José Torres, militar patriota asesinado por el Plan Cóndor cuando vivía exilado en la Argentina.

Todas estas expresiones de socialismo, reflejaron un estado de ánimo de las mayorías que buscaban construir una sociedad con igualdad y justicia social.

Aquí cabe subrayar, que además de estas corrientes de pensamiento, también estuvieron y están presentes en la historia de Bolivia, las concepciones socialistas de las diferentes expresiones de la izquierda boliviana, que desde su horizonte comunista, se expresaron en sus versiones leninistas, estalinistas, trotskistas, maoístas y guevaristas, reflejando con sus matices diferentes maneras de concebir la construcción del socialismo. No debemos olvidar que junto a estas visiones, también estuvieron presentes propuestas socialdemócratas y de izquierda nacional, que también tenían sus propias acepciones del socialismo.

Desde otra perspectiva, el concepto del socialismo también estuvo teñido de posiciones conservadoras nacionalistas, de derecha, expresadas en el falangismo de Unzaga de la Vega.

Con esto queremos señalar que el socialismo como concepto, estuvo presente en el horizonte de la lucha de las ideas políticas en Bolivia y su mención espantó a los sectores oligárquicos de todos los tiempos.

Hoy vivimos una nueva expresión del socialismo en Bolivia. Y la versión socialista contemporánea, es una versión de socialismo doctrinario del marxismo, pero “nacionalizado” y desarrollado de acuerdo a las características propias de la formación social y económica boliviana.

El socialismo comunitario es la expresión de los proyectos históricos de las grandes mayorías nacionales, que confluyen y se abrazan para formar un proyecto donde los conceptos de clase, nación y nacionalidades oprimidas, articulan una propuesta novedosa, aireada, atractiva de un socialismo “a la boliviana”.

Para que esto ocurra, tuvieron que develarse las contradicciones inherentes a nuestra formación económica y social que explicaban nuestra lucha anticolonial, antiimperialista y anticapitalista y construir un proyecto político que expresara las luchas mencionadas.

Y el producto más esclarecido de esa visión, es precisamente el Estado Plurinacional, concepto que contiene y materializa la conjunción de proyectos políticos, económicos y culturales de la clase, la nación y las nacionalidades, que confluyen históricamente, para materializar un solo proyecto que expresa la superación de las consecuencias inherentes a esas formas de dominación colonial y republicana, productora de exclusión, racismo encubierto, dominación patriarcal y patrimonial y pobreza generalizada de las mayorías nacionales.

El Estado Plurinacional y su Constitución Política del Estado, son la negación de la condición de Colonia y de Estado Republicano con que llegamos al siglo XXI, que durante la primera independencia cambió todo para no cambiar nada, reformando instituciones en su forma, pero no en su fondo, cambiando contingentes pero manteniendo contenidos y produciendo una sociedad pigmentocrática, donde el darwinismo social era parte del paisaje.

La Asamblea Constituyente y la Constitución Política del Estado Plurinacional, expresan nítidamente las correlaciones de fuerza entre una Bolivia mayoritaria ansiosa de profundos cambios y participación en la conducción de los destinos de la patria y la otra Bolivia, oligárquica, occidentalizada, con valores ajenos a nuestra realidad, admiradora de lo extranjero en condición de subordinación.

Y es tal esa adhesión a esa visión Plurinacional, que Evo Morales sale victorioso en siete elecciones con más del 50% de los votos del pueblo. No quepa la menor duda, de que las mayorías indígena campesinas originarias, obreras y de otros trabajadores manuales e intelectuales apostaron por construir una nueva sociedad.

Es en ese contexto que se puede entender el socialismo comunitario al que alegan Evo Morales y Álvaro García Linera en los actos de posesión del segundo mandato constitucional como Jefes del Estado Plurinacional electos democrática y mayoritariamente.

El socialismo comunitario es diferente del socialismo ortodoxo y burocrático que fracasara en la Europa del siglo XX, se construye en raíces y valores de los pueblos y naciones que forman Bolivia, junto a la conciencia de los trabajadores explotados por las diversa formas del capital y que incorpora en su proyecto de construcción estatal a los otros sectores de la sociedad que abren su mente hacia una nueva sociedad.

Por eso también es coherente que junto a la concepción novedosa de Estado Plurinacional y socialismo comunitario,sean acompañados por otros conceptos que explican la propuesta epocal, como son el vivir bien, entendido como horizonte de sociedad que supere el paradigma de la modernidad y las contradicciones entre trabajo v/s capital y capital v/s naturaleza, y nos abra las posibilidades de pensar en construir una sociedad protectora de la vida de todos los seres biológicos, entendidos como seres interdependientes y complementarios para reproducir la humanidad y la naturaleza sobre el planeta tierra, concibiéndolo como un ser vivo y con derechos.

Esa la perspectiva anticapitalista del proyecto socialista comunitario en un momento de la historia de la humanidad en que la depredación capitalista de la naturaleza nos ha conducido a un desastre ambiental no conocido en la historia de la humanidad y que además enfrenta a pueblos y culturas, como otra expresión de la lucha de clases.

En ese contexto, también debemos entender el rol que juega la revolución democrática y cultural en el proceso de transición entre la vieja sociedad que no termina de morir y la nueva que no ha terminado aún de nacer.

El socialismo comunitario es el contingente de la revolución democrática y cultural, cuyo expresión más radical es la de producir una sociedad más inclusiva, productora de soberanía, de oportunidades para las mayorías nacionales compuestas de hombres y mujeres, radicalizando y superando la matriz liberal de los derechos y libertades, creando las condiciones materiales y tecnológicas, además de espirituales para producir un nuevo Estado, una nueva democracia, nuevas formas de organización de la sociedad en sus relaciones entre los seres humanos y de estos con la naturaleza.

El socialismo comunitario tiene como otra de sus características la vía democrática para la ascensión al poder y la construcción de una sociedad democrática participativa, que supere la noción liberal de democracia representativa. Por todas estas razones, la revolución democrática y cultural representa la transformación de la democracia liberal republicana, que en su profundización ya empieza a construir el socialismo comunitario.

Por tanto, el socialismo comunitario es un territorio en disputa entre el viejo orden que se niega a dejar el poder y el nuevo orden que no solamente quiere llegar al gobierno, sino que quiere tomar el poder. En su seno la lucha de clases toma diferentes manifestaciones, desde simbólicas hasta fácticas, desde pacíficas hasta violentas, desde el ámbito legal hasta el conspirativo. Es decir, el socialismo comunitario es una arena en disputa, un punto de quiebre, en el que el proyecto revolucionario sólo podrá realizarse solamente si se produce la permanente radicalización del proceso de cambio, en el marco del programa revolucionario de los movimientos sociales y la construcción y fortalecimiento de su instrumento político que exprese la voluntad política y organizativa de las grandes mayorías.

Por lo expuesto, el socialismo comunitario es la expresión del proceso de transición hacia una sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados, sin amos ni patrones y que por tanto implica la emancipación de los seres humanos y de la naturaleza para construir la felicidad para todos los hombres y mujeres y el respeto de todas las formas de vida en la naturaleza, una propuesta estratégica similar a la propuesta comunista, pero con una ética y valores propios de nuestras culturas y sociedad.


* Sociólogo, ex embajador de Bolivia en China y dirigente del Movimiento Guevarista (MG).

frodriguezu@yahoo.com

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