noviembre 26, 2020

La marcha que Podemos inicia

por: Rudy López González 

El pasado 31 de enero, la Puerta del Sol, icónica plaza madrileña, recibió entre sus adoquines y edificios a la denominada “Marcha del Cambio”. Más de 300 mil personas que buscan cambiar el rumbo de España, el futuro de toda una generación.

Podemos organizó una marcha a manera de dar inicio a un año que definirá no sólo el futuro del nuevo partido político, sino que de todo el país ibérico. Y es que para el 24 de mayo están previstas las elecciones municipales, que servirán para medir fuerzas con los actuales partidos gobernantes y que son la antesala a las elecciones generales, previstas para finales del presente año, donde se renovará al legislativo y será elegido el próximo Jefe de Gobierno de España.

A tan sólo un año de creado, Podemos ha logrado canalizar el descontento de una España en crisis, tanto política como económica, y se yergue como el partido del 15–M (Movimiento de los indignados). Según la última encuesta CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), la agrupación de Pablo Iglesias ha logrado posicionarse como segunda fuerza en intención de voto, justo 3 puntos por debajo del gobernante Partido Popular y desplazando al PSOE a un cercano tercer lugar.

(ver gráfico en PDF de este número en: https://www.la-epoca.com.bo/portada/1423601728/digital/#/16/zoomed)

Alejándose del discurso clásico

Si bien Podemos puede ser clasificado dentro de la izquierda política, la realidad es que su domicilio ideológico aún no es claro. Su dirigencia tiene cercanía con gobiernos progresistas de América Latina y con el partido Syriza de Grecia, que recientemente logró hacerse con el poder del país helénico. Pero su base es muy similar a la del Movimiento de los indignados, que remeció el escenario político español, al tener un carácter transversal. Esta tolda política rupturista goza de la simpatía de amplios grupos sociales que son distintos entre sí.

La transversalidad de Podemos ha provocado que el discurso de su dirigencia se aleje del que solían tener los partidos de izquierda. Ahora vemos un nuevo partido que ha logrado adaptarse a la realidad actual, que no se anquilosó en viejas demandas, sino que ha sabido transformar mayorías sociales en mayorías políticas.

Un cambio para España y otro sacudón para Europa

Una posible victoria de Podemos generaría el primer cambio dentro de las fronteras españolas, al erosionar el bipartidismo existente desde 1978. En voz de la Secretaria de Análisis Político y Social de Podemos, Carolina Bescansa, las cifras de la última encuesta CIS demostrarían que “el cambio político es irreversible y que el sistema de partidos nunca volverá a ser como ha sido desde 1978”.

Después de la caída de la dictadura franquista, los dos partidos que se han disputado la jefatura de gobierno de España han sido: el PP, Partido Popular, que ha llevado al poder a hombres como José María Aznar y Mariano Rajoy, quienes, entre otros temas, han puesto en tensión las relaciones del país ibérico con algunos gobiernos de América Latina; y al PSOE, Partido Socialista Obrero Español, con figuras como Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

Las estrategias de gobierno de dichos partidos deja un saldo de desgastadas maniobras políticas, sociales y económicas, que para colmo tropezaron con la crisis de la zona euro. Hecho que hizo estallar el descontento de los ciudadanos, que tuvo su punto culmine en el Movimiento de los indignados, concibiéndose esta manifestación masiva como el inicio de un quiebre estructural en la política de este país.

El programa que Podemos tiene preparado de cara a las elecciones generales no sólo afectaría a España, también lo haría en un escenario mucho más amplio. Así pasamos de una propuesta de recuperar el control público de los sectores estratégicos de la economía o asegurar los derechos básicos a cada ciudadano español, a proponer directamente cambios a la institucionalidad de la Unión Europea, por ejemplo: transformaciones en la estructura del Banco Central Europeo, como la creación de mecanismo de control democrático y parlamentario o la modificación de sus estatutos para tener como objetivos prioritario la creación de empleo decente, entre otros temas. Así como también la propuesta de promover presupuestos sociales en la Unión Europea.

Podemos ya logró crecer y caminar a un año de fundación, ha conseguido irrumpir en la política española haciendo que la ciudadanía sea ahora protagonista de su propia historia. Lo que la izquierda tradicional no alcanzó, lo obtuvo Podemos amoldándose a la nueva realidad y entendiendo que no se trata sólo de oponerse al sistema, sino que esta es una lucha para vencer a las castas por el bienestar, la dignidad y la vida justa de –como dice Iglesias– “los de siempre, los de abajo, los humildes”.

Es además evidente que, gracias a su posición de país central de la UE a diferencia de Grecia que es un país periférico, el programa de cambios que Podemos propone, logra aventurarse más allá de los Pirineos e intenta generar –y generará- un cambio a nivel regional.


* Rudy López González, es un joven politólogo venezolano residente en Chile.

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