noviembre 29, 2020

Las falsas recuperaciones del capitalismo en tiempos post-neoliberales

A pesar de la agresiva baja del precio del petróleo, desde septiembre del 2014, la crisis de capitalismo no logra ser superada en la mayoría de los países desarrollados y las expectativas optimistas de los análisis pro-imperialistas no logran frenar las contradicciones de la naturaleza del capitalismo, en una fase donde lo concreto está plenamente expresado por la pérdida y debilitamiento de la hegemonía ejercida por los EE.UU y sus aliados incondicionales, frente al avance de la multipolaridad, la influencia de las economías emergentes en espacios geopolíticos subversivos, las propuestas de modelos alterativos, el avance de propuestas de integración regional diferenciadas con experiencias tradicionales y dominados por hegemonías imperialistas, en actual decadencia.

Los acontecimientos desatados desde la crisis financiera del 2007-2008 y las dificultades de recuperación de regiones económicas importantes para el capitalismo, como la eurozona y el Japón, nos permiten consideraciones de análisis objetivos sobre la crisis del capitalismo en su fase post-neoliberal. A pesar de las estrategias, muy conocidas, para recuperar un ciclo expansivo para la acumulación del capital, estas no están dando los resultados esperados.

Las estrategias de recuperación de la acumulación del capital en la fase neoliberal se expresaron en las siguientes medidas:

• Se obligó a una nueva división internacional del trabajo basada en la configuración de cadenas globales de producción y el uso masivo de fuerza de trabajo barata, esta medida ha causado impresionantes tasas de desempleo que actualmente golpean a sectores populares en la periferia de la eurozona, por ejemplo. No obstante estas estrategias que el capitalismo globalizador intenta consolidar para comenzar un nuevo ciclo de acumulación del capital durante la fase neoliberal, la crisis financiera que explota a finales del 2007 y principios del 2008 trajo consigo una crisis a la economía capitalista y afectó principalmente a las economías desarrolladas, la norteamericana y las europeas, principalmente de la zona del euro.

• La incorporación de la mayoría de los recursos naturales al proceso de valorización de capital, ha ocasionado un despertar de conciencia de los países, a nivel mundial, que se multiplicaron los procesos de nacionalización de estos recursos. Actualmente son parte del ejercicio de la soberanía económica de los pueblos.

• Las privatizaciones de medios de producción de sectores económicos estratégicos, impuestos por organismos internacionales a gobiernos neoliberales, otorgados con preferencia a monopolios transnacionales, deberán ser evaluados en relación a su aporte positivo o no al desarrollo nacional. En Bolivia y otros países fueron nacionalizados.

• La sobreexplotación del trabajo directo, generación de una desbordante sobrepoblación e incremento de la migración forzada, evacuaciones de población de países con desempleos estructurales hacia los países que en un momento mostraban signos de crecimiento interesantes que, ocuparos esta mano de obra es sectores productivos y terciarizados, sin tener ninguna obligación social y laboral, apoyados por sus organismos represivos y sus marcos legales anti-migrantes.

Estas medidas adoptadas por el neoliberalismo globalizador se colocan en el centro del sistema de reproducción de la vida humana en el planeta, dentro del proceso de metabolismo social humanidad-naturaleza. Tanto naturaleza como ser humano fueron sometidos a la subsunción por parte del capital globalizante, a pesar de ello el capitalismo no puedo superar sus contradicciones. La ganancia capitalista que parecía recuperarse con las medidas arriba señaladas cae, nuevamente, en una de sus crisis más severas de los últimos tiempos. Comenzando por la crisis financiera que se desmantela el 2007-2008, se desata la crisis capitalista a nivel de varias dimensiones: energética, climática, económica, en suma, crisis civilizatoria.

Ahora, el país del norte, EE.UU, centro del imperio capitalista, apuesta por una ofensiva en materia petrolera, con el objetivo de hacer caer el precio de este recurso con intenciones, correctamente identificados:

a. Hacer caer el precio del petróleo, hasta el punto de poner en jaque a ciertas economías emergentes que dependen de este recurso natural, especialmente Rusia y Venezuela.

b. Bajar los costos de producción de la industria norteamericana, japonesa y europea, con el fin de recuperar la ganancia se sus unidades productivas.

c. Se empeña en forzar una guerra contra Rusia y la China en materia comercial y financiera, que no logra conseguir frutos esperados. Con la apreciación de su moneda, el dólar, sus exportaciones se están debilitando.

Sin embargo los resultados de esta medida de bajar el precio del petróleo se choca con una débil demanda global de productos derivados de este energético, situación que no tiene mayor misterio: desde la irrupción de la crisis económica en 2007-2008 la actividad económica mundial se ha ralentizado, paralelamente a ella logró que el consumo de productos derivados del petróleo (gasolinas líquidas, lubricantes, etc.) disminuyeran. Consecuencia de este hecho concreto, muchos analistas de la economía mundial, señalan que la caída de los precios del petróleo evidencia que la economía mundial entrará en recesión durante 2015.

También se plantea que, se estaría utilizando el mito del esquisto (petróleo de alto costo) para lograr una falsa sensación de seguridad en los países importadores de este energético, tratando así de neutralizar cualquier apoyo que tengan o puedan conseguir los países productores de crudo, como Rusia y Venezuela con Europa, los países de Suramérica y El Caribe. Esta actitud está dirigida a debilitar los proyectos de integración de Latinoamérica y el Caribe y las posibles alianzas con los países emergentes, en busca de alternativas de desarrollo distintas a la capitalista hegemonizada por los Estados Unidos y sus aliados.

En todo caso, sostener la necesidad de alternativas nuevas, entraña la necesidad de continuar generando cambios profundos en las estructuras de las sociedades de la periferia capitalista, su entramado institucional y político que la soporta. Cambios que vayan en total beneficio de la mayoría de las clases sociales que han sido despojadas de sus medios de producción y subsistencia, expuestas a condiciones de altos grados de explotación laboral, excluidos de los procesos de producción, de decisión política y generación de conocimiento, confinados a la precariedad e informalismo.

En otros términos, significa la profundización de los procesos ya emprendidos, caso Bolivia, Ecuador y otros, así como el comienzo de subversiones políticas como la de Grecia.


* Docente investigador titular de la UMSA, miembro de la “Red Boliviana de Economía Crítica”.

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