noviembre 29, 2020

Perú: ¿Trabajo vs. Derechos? Rápida revisión a la Ley “Pulpín”

por: Inti Tonatiuh Rioja Guzmán

Sólo en Latinoamérica los movimientos juveniles de diferentes posturas políticas, conformados por extractos sociales diversos, se han fortalecido ganando un protagonismo con proyecciones de liderazgo político importantes. Por ejemplo, en Uruguay tenemos al movimiento “No a la baja”, enfocado en la edad para juzgar a un adolecente y un joven, su logro fue que la edad mínima no fuera disminuida; el #YoSoy132 en México, nace en una universidad privada y desemboca en movilizaciones inmensas en el Zócalo, en el centro del Distrito Federal; el movimiento estudiantil en Chile buscando la gratuidad de la educación actualmente tiene a sus ex líderes en el poder legislativo; la Ley de la Juventud en Bolivia, etc.

A esa lista se suman las organizaciones sociales juveniles del hermano país Perú que han dado forma y fondo a la movilización de protesta por la Ley Nº 30288, conocida como la Ley de régimen laboral juvenil o la Ley “Pulpín” [1].

La Ley fue aprobada el 11 de diciembre del 2014 y derogada el 26 de enero del 2015, tan sólo 41 días después, los motivos por los cuales finalmente no resistió son los siguientes:

1. Contratación vs. beneficios: La principal causa es la opción que daba el gobierno de incrementar la contratación de jóvenes a cambio de que estos no gocen de sus beneficios sociales, una especie de renuncia forzada a derechos conseguidos por esfuerzo de años y años del movimiento obrero en el mundo. El motivo de la propuesta gubernamental partía del cálculo de que al reducir los beneficios sociales se reducían los costos de contratación y se reduciría el empleo informal y el desempleo entre las edades de 14 y 24 años que actualmente es de un 12,3% [2].

2. Reducción de vacaciones: Reducía a los jóvenes de 18 a 24 años los días de vacación de 30 a 15.

3. Marchas: Se dieron cinco marchas grandes en tan sólo dos meses; un nivel de protesta alto y contundente.

4. Mano barata: Socialmente se acepta a sentido común que la mano de obra juvenil es más barata por el hecho de estar en formación, sin papeles, o la principal causa: sin experiencia, no se buscaba profundizar esa estructura social.

5. Fractura en la postura: El Presidente tenía la postura de aprobar y mantener la ley, esa era la línea oficial, sin embargo, a medida que las movilizaciones tomaron musculatura, se abrieron las brechas al interior del oficialismo y la vicepresidenta Marisol Espinoza declaraba que había que escuchar a los jóvenes, así varios funcionarios mostraron sus diferencias. No sólo se fracturó la postura del oficialismo, también de sus aliados que en la derogación votaron de forma diferente al de la aprobación.

6 Las alternativas eran más atrayentes: Una de las alternativas era reformular la ley del trabajo y concentrarse en generar políticas públicas para fomentar el trabajo en la juventud, sin que estos pierdan derecho alguno, evidentemente, ésta propuesta convencía inmediatamente. La misma fue extendida por los protestantes quienes habían articulado una serie de argumentos que desestabilizaban la intención de la ley.

Siendo la juventud, desde la mirada tradicional de la política electoral, un posible bastión o definitoria de candidatos, el gobierno del presidente Ollanta Humala arriesgaba su continuidad o disminución de poder; tristemente, un cálculo político muchas veces define lo que un criterio técnico debería, en este caso se mantiene la mirada sobre la juventud como sujeto de voto y no sujeto de derecho a una mejor vida.


* Joven Politólogo boliviano. @intirioja

1 El denominativo de la Ley “Pulpín” proviene de un jugo de néctar llamado Pulp que los niños llevaban al colegio; identifica la noción común a lo “indefenso”.

2 Datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática, 2014.

Be the first to comment

Deja un comentario