noviembre 24, 2020

-Primera parte- Las claves de los diálogos entre la Habana y Washington

Hasta Irpavi nos desplazamos, el miércoles 28 de enero (día del natalicio del patriota cubano José Martí), para dialogar con el compañero Benigno Pérez Fernández, Embajador de la República de Cuba en Bolivia. Durante casi dos horas de conversación, al abrigo de un delicioso café cubano, nos interiorizamos en los detalles de los diálogos actuales entre La Habana y Washington.

La Época (LE).- El pasado 17 de diciembre los presidentes Raúl Castro (Cuba) y Barack Obama (EE.UU.), en alocución simultánea se refirieron al muto propósito de “normalizar” las relaciones entre ambos países, ¿en qué circunstancias se produce este diálogo?, ¿qué significa para Cuba “normalizar” las relaciones con su vecino?

Benigno Pérez (BP).- Primeramente decir que todavía faltan muchas cosas por salir a la luz en estos procesos que han durado parece que más de un año, y que tuvieron que mantenerse en secreto, como dijo José Martí: “en silencio ha tenido que ser”, porque de lo contrario no se dan algunas cosas. Hubo participación del Vaticano, el gobierno de Canadá y, por supuesto, los gobiernos de Cuba y EE.UU.

Este proceso que se ha iniciado –creo que no estamos ni en el primer capítulo sino más bien un preámbulo– es una muestra de que cuando los gobiernos de Cuba y EE.UU. quieren hacer algo, es posible hacerlo. De que cuando Cuba es tratada con respeto, reconociendo nuestra independencia, soberanía y autodeterminación, es posible que se trate cualquier tema.

Creo que el mundo ha saludado con alegría estos gestos realizados por el presidente cubano Raúl Castro y por el presidente norteamericano Barak Obama, orientados a avanzar en una nueva etapa en la relación entre Cuba y EE.UU. Esto es por lo que Cuba ha luchado durante 55 años.

Desde los primeros meses de la Revolución Cubana en el ’59, la hostilidad fue el centro de la política de EE.UU. contra Cuba. En enero de 1961, EE.UU. rompe relaciones diplomáticas –era el preámbulo de la invasión de Playa Girón y el bloqueo económico anunciado por Kennedy un año después–. Desde allá para acá la historia es bien conocida, no la voy a repetir, ha habido hostilidad, bloqueo, terrorismo y nuestro pueblo ha soportado y luchado en unidad, abrazando su dignidad e independencia.

Por supuesto han influido también los cambios que ha habido en el continente para llegar al 17 de diciembre, donde el presidente Obama reconoció que la política de EE.UU. hacia Cuba ha sido un fracaso tras cincuenta y tantos años y que, además, no ha cumplido su objetivo de acabar con la Revolución.

Esperamos estar en el inicio de una nueva relación, Cuba está dispuesta a hacerlo, que cambie la hostilidad por la buena vecindad. Se están dando los primeros pasos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Hablar de “normalización” es otra historia, requerirá más tiempo.

Ahora, cuando hablamos de relaciones diplomáticas pensamos que no es posible su restablecimiento, por ejemplo, mientras nuestra Sección de Intereses en Washington no tenga un banco con el cual poder hacer su actividad financiera, mientras nuestro país continúe en la lista de países promotores del terrorismo –argumento esgrimido para justificar el bloqueo–, mientras no clarifiquemos como va a ser el comportamiento de sus diplomáticos en Cuba. Esos temas tenemos que discutirlos y encontrarles una solución, son bastante sencillos, no son los más complicados; de ellos se ha hablado en La Habana los días 21 y 22 de enero.

LE.- ¿Qué lectura hacen Uds. de esta nueva política de acercamiento de Washington hacia La Habana?, ¿qué factores han influido en su materialización?

BP.- Hay tres grandes factores. El primero es que el gobierno norteamericano se ha dado cuenta que ha tenido una política hacia Cuba que ha sido un fracaso, que no ha tenido los resultados que se pretendían.

En segundo lugar, está la unidad y los principios que ha defendido el pueblo cubano durante estos más de cincuenta años de revolución. Y es que el pueblo cubano viene luchando por su independencia desde mediados del siglo XIX, con la Guerra de los Diez Años, la Guerra del ’95, contra la política de las distintas administraciones norteamericanas que desde principio del siglo XIX, con John Quincy Adams, diseña la doctrina de “la fruta madura” [1], que aplicaron para ayudar a España –para que Cuba se mantuviera como su Colonia– hasta que en algún momento pasara a ser un Estado más de la Unión. Desde esa época hasta hoy, los cubanos somos rebeldes; hemos luchado por nuestra independencia, difícil de realizar cuando se nos impone la Enmienda Platt [2], se toman Guantánamo. En fin, todos esos años, hasta la Revolución, el pueblo cubano luchó por su independencia y su soberanía; esa lucha es otra de las causas del por qué hemos llegado al 17 de diciembre.

El tercer factor, tan importante como los otros dos, tiene que ver con los cambios que ha habido en nuestro continente. Al principio de los sesentas Cuba estaba sola y expulsada de la OEA, mantenía relaciones solo con México y, hoy, es todo lo contrario, tenemos relaciones con casi todos los países del continente, incluyendo el Caribe. Una buena parte del continente tiene gobiernos de izquierda, progresista; hoy existe la ALBA, impensable en aquellos años, y hay países que no son del ALBA pero que son progresistas, como Brasil, Uruguay, Argentina, El Salvador; compañeros presidentes que incluso han cambiado la OEA, que ya no es el Ministerio de Colonias de EE.UU. –como lo llamó nuestro canciller Raúl Roa–.

Esos tres factores fueron los que posibilitaron la situación que tenemos hoy, lo anunciado el 17 de diciembre y los pasos posteriores que se han dado.

LE.- ¿Consideran que detrás de las disposiciones de Obama hay una intención de una contraofensiva hegemónica de EE.UU. sobre nuestra región?

BP.- Yo creo que los EE.UU. necesitaban otra relación con América Latina. Estos cambios que han tenido lugar en América Latina requerían cambios por parte de EE.UU. No sé si así piensan ellos porque eso habría que preguntárselo a EE.UU., pero de lo que no hay dudas es que ellos, no sólo en nuestro continente, han tenido políticas fracasadas que ha dañado su imagen, especialmente en la administración Bush. El presidente Obama, desde que comenzó, ha tratado de cambiar esa imagen.

Los EE.UU. necesitaban una nueva relación con América Latina, sobre todo después de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, donde Cuba sin estar presente fue el tema en cuanto a su “ausencia”, cosa que sucedió de la misma manera en la Cumbre de Cartagena de Indias.

Era insostenible para el gobierno de EE.UU. mantener una cumbre porque no hubiera habido más Cumbre de las Américas. Así los países del continente, no solo los de la ALBA y de izquierda, señalaron que no asistirían a futuras cumbres si no asistía Cuba.

Entonces pienso que los EE.UU. necesitaban de una nueva relación con América Latina, y ésta pasaba por buscar nuevas relaciones con Cuba.


* Javier Larraín P., es el Director de La Época.

1 La “fruta madura”: tesis elaborada en 1823 por el presidente norteamericano John Quincy Adams, y que hace referencia a que por la proximidad geográfica de Cuba con los Estados de la Unión, tarde o temprano aquella sería anexada.

2 La Enmienda Platt (1901): apéndice al proyecto de Ley de los Presupuestos del Ejército aprobado por el Congreso de EE.UU., e impuesto a Cuba, que permitía, entre otras cosas, que Cuba no podía celebrar ningún acuerdo con algún otro país sin el consentimiento de EE.UU. y, además, que éstos tenían el derecho de intervenir militarmente la Isla cuando lo estimasen necesario.

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