noviembre 24, 2020

El Pacto Fiscal

La agenda de los debates nacionales se ha abierto este año, con diferentes temas, como la Justicia y sus fiscales corruptos; otro importante tema, debido a la coyuntura electoral, es el referido al Pacto Fiscal.

El llamado Pacto Fiscal, está ligado al Programa de Gobierno, porque se supone que es la mejor propuesta para satisfacer las necesidades del conjunto del país, legitimado por el voto mayoritario; también se encuentra ligado a las particularidades de las políticas públicas del manejo de los ingresos y el contexto económico internacional.

Nuestra Constitución determina el régimen de autonomías, que se formaliza a través de la aprobación de los Estatutos. Como sabemos, debe existir una coherencia entre los Estatutos y la CPE. Mientras no exista una aprobación de los Estatutos el “debate” del Pacto Fiscal es inútil y claramente enfocado a las elecciones de marzo.

Todo Estado define prioridades en sus inversiones, cuyos objetivos son el bienestar de la mayoría de la población; si hacemos la analogía con la comunidad andina, diremos que las individualidades se diluyen en el proyecto común, guardando un espacio para lo individual, ese es el paradigma del funcionamiento del Estado Plurinacional.

Algunos gobernadores, con fuerte ideología neoliberal, no pueden entender esta manera de la redistribución del excedente y están pensando en un escenario de confrontación con el gobierno nacional, como una afirmación del pensamiento individual–liberal.

El principio de armonía tiene que ver con estos aspectos, entonces el debate acerca del Pacto Fiscal debe transformarse en un proceso pedagógico de consolidación del pensamiento del Suma Qamaña, como el norte que guía el conjunto de políticas públicas del Estado Plurinacional. Es pues una de las últimas batallas que debemos ganar.

Nosotros hemos sido militantes del NO a las autonomías, posición que mantenemos, debido al poco desarrollo de un pensamiento comunitario en varios lugares del oriente del país, donde incluso los pueblos originarios han sido ganados por el pensamiento capitalista–individualista, debido a la influencia de la imagen del “patrón” y el moderno “empresario” capitalista.

Estamos en ese momento cuando el desequilibrio regional nos brinda la oportunidad de la consolidación de la hegemonía del pensamiento del Suma Qamaña.

Cada coyuntura política, social o económica es un desafío para templar la consistencia ideológica de los que creemos en la revolución y hacemos práctica de esa convicción.

La economía, desde el punto de vista de los neoliberales, es cosa de números, de fórmulas; para nosotros la economía es política, ante todo, y como tal, está ligada al poder, su reproducción y expansión; el Pacto Fiscal es, en ese sentido, un debate político acera del poder regional y nacional en un país que mantiene el pensamiento regionalista como vieja herencia colonial, pues ésta ha sido originada y consolidada por la elites oligárquicas regionales.


* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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