noviembre 28, 2020

Los kataristas y el “socialismo libertario”

por: Linda Calderón Marín

Continuando con la serie de entrevistas a los líderes sociales y políticos de nuestro país, en el marco del tercer mandato del presidente Evo Morales, el miércoles 11 de febrero dialogamos con uno de los portavoces del katarismo, Walter Reinaga, quien amablemente se refirió al programa actual de los kataristas y los desafíos que debe enfrentar el proceso de cambio en esta nueva etapa.

La Época (LE).- ¿Cuál es el horizonte político e histórico que actualmente se plantea el katarismo?

Walter Reinaga (WR).- El katarismo, en el trabajo que se viene haciendo desde el 84’, más o menos ha ido perfilando un programa de gobierno, de transformaciones revolucionarias para el país, que hoy yo le llamoSocialismo Libertario. Este es un programa que puede constituir una alternativa para el pueblo boliviano, desde el horizonte de la izquierda. Está diseñado sobre la base de la experiencia del socialismo real y sus frustraciones, y sobre la base del capitalismo, considerando sus éxitos y fracasos, de la experiencia de la humanidad y de la experiencia de nuestra gente, de nuestro país.

Este programa plantea una nueva forma de combinar Estado y mercado, una forma que no se ha utilizado ni en la social democracia, ni en el Estado de bienestar, menos en el keynesianismo. Tampoco Yugoslavia ha utilizado una combinación de esta índole, aunque claro, tiene sus diferencias con el socialismo soviético.

Este planteamiento social libertario está esperando su oportunidad, estamos en la idea de construir en torno a este programa un movimiento masivo que recoja la tradición katarista, popular de la izquierda boliviana.

LE.- Entonces ¿podríamos decir que hoy día el Katarismo está más cercano al marxismo o al comunitarismo?

WR.- Ni una cosa ni la otra, este es un planteamiento nuevo. No desconocemos los valores del marxismo. El concepto de “modo de producción”, por ejemplo, es un concepto definitivamente importante, que nosotros lo utilizamos en nuestro concepto de la realidad del país y del mundo.

Tampoco desahuciamos al liberalismo, que tiene su contribución al desarrollo de la humanidad o al mercado; reconocemos su rol, como lo reconocía el mismo Marx, quien de manera concreta decía, a mediados XIX: “en este corto siglo que corre la humanidad ha avanzado mucho más que las generaciones anteriores”; eso es obra de la economía de mercado.

Entonces se trata de un nuevo modelo de producción que combine lo mejor de la experiencia de la humanidad –del siglo XIX y XX–, que es bastante rica, y que no se le está estudiando ni aprovechando adecuadamente. Porque ocurre que los intelectuales, los líderes, levantan banderas y se fanatizan demasiado perdiendo punto de vista, objetividad. Nosotros nos hemos esforzado en hacer en lo posible un estudio objetivo, serio, sin mucho fanatismo. El único fanatismo que nos mueve es el de llevar adelante nuestro pueblo, cerrando estos 500 años de opresión que nos ha traído la colonia europea.

LE.- Entendiendo que este es un proceso de todo el pueblo boliviano y no de un partido, ¿cuál es el aporte que el katarismo está realizando hoy al proceso de cambio?

WR.- No sé realmente cual sea su aporte, porque entre los principales líderes del MAS no se ve a un Katarista, ni uno solo. Tal vez Cárdenas, pero es mas bien del movimiento de izquierda popular campesina. No veo, en términos de ideología, la reivindicación de lo indígena; ahí estaría el aporte del katarismo a la ideología que impulsa el actual proceso. Pero más de eso no.

LE.- ¿Cuál es la estrategia política mediante la cual el katarismo está creando poder popular hoy?

WR.- Nosotros actualmente estamos empujando una agrupación ciudadana muy pequeñita que tiene alguna presencia en municipios del altiplano, estamos en las elecciones actuales y esperamos que esos candidatos ganen y puedan poner en marcha lo que puede ser adaptado desde el programa a nivel municipal. Por ejemplo, el control social directo.

Ocurre que el Estado boliviano no ha terminado de arrastrar las taras de la herencia de la colonia feudal española. Los españoles han hecho del poder político un mecanismo del saqueo, la expoliación del producto social del país dominado. Eso no ha terminado con la fundación de la República y, desgraciadamente, con gobiernos de izquierda, derecha, militares o civiles, ha seguido en práctica a través de la corrupción. El que llega al poder piensa que está llegando a una posibilidad de enriquecimiento, y eso lo sabemos todos, empezando por el compañero Evo que alguna vez se quejaba de la primacía del diezmo y el quincil en las organizaciones municipales por ejemplo. Entonces, eso impone una lógica en el ejercicio del gobierno y la autoridad en Bolivia. Es una lógica del saqueo; la corrupción tiene que ser frenada y no está siendo suficientemente combatida. Un ministerio de lucha contra la corrupción no puede ser adecuado pues sus mismas funciones son parte del mismo sistema de autoridad. Hay que darle al pueblo poder para controlar a los gobernantes. Pero ese poder no puede ser ejercido por representantes, sino por la participación popular: comités de vigilancia, cosas a así.

LE.- ¿Hoy día el katarismo está con el presidente Evo Morales?

WR.- No podría decir eso, no sé realmente. Creo que algunos kataristas sí están, aunque no tienen una presencia notoria. Pero de los lideres conocidos, de los ideólogos conocidos, creo que ninguno, salvo que me equivoque. No… no veo.

LE.- ¿Se podría afirmar que el Estado Plurinacional si ha cumplido la misión de dotar de poder a los indígenas?

WR.- No, no les ha dotado de poder, les ha dado una mejor imagen en la esfera pública. Entonces el aymara, el quechua, se siente más persona y eso ha sido un alcance muy importante.

LE.- ¿Y se ha terminado de descolonizar el Estado?

WR.- No, no… de ningún modo. Y se nota en la práctica.

LE.- ¿En qué cosas podemos notarlo?

WR.- En la ausencia de indígenas en las esferas decisivas. Evo es indígena, pero más pareciera que el equipo que maneja en concreto las decisiones del Estado está compuesto por gente de otro origen.

LE.- ¿Cuál es el balance que el katarismo realiza del proceso de cambio desde el 2006 hasta la fecha? Y, ¿cómo valoran este tercer mandato de un indígena al poder?

WR.- Evo Morales tenía en sus manos una ocasión histórica realmente formidable. Tenía la oportunidad de poner freno a estos 500 años de miseria desde 1538, pero ha escogido mal el camino. El estatizar la economía no ha dado resultados en ninguna parte del planeta. Yo no sé a qué milagro se atienen para esperar distintos resultados. Einstein decía: “si quieres lograr resultados distintos no sigas haciendo lo mismo”. Y, estamos haciendo lo mismo, la economía comunitaria no se vé, en la realidad no existe, no es más que una declaración. Éste es un régimen de economía mixta con fuerte presencia del Estado, y eso ya lo hemos tenido nosotros del 52’ en adelante; son condiciones estructurales que se imponen más allá de la buena o mala voluntad de las autoridades. Es el modo de producción que impone una opción de éxito o una opción de fracaso.

El régimen actual, Evo Morales, el MAS, el proceso, han escogido mal el método, ese es el problema de fondo. Y eso es lo que va a ir degradando el proceso gradualmente hasta niveles que no quisiera que llegue porque lo que está pasando en Venezuela es realmente penoso, no sólo porque la imagen de Chávez se está despintando sino que va a llegar a generar repudio en la opinión pública.

Es importante el método, los objetivos son más o menos fáciles de visualizar y de identificar, ¿qué es lo que queremos?: sumaq qamaña, queremos buen vivir, queremos paz, plurinacionalidad, respeto, prosperidad. Eso es fácil de identificar, lo difícil es el cómo. Los diez últimos años han sido circunstancias realmente favorables y esas condiciones se están agotando, y van a venir dificultades.

LE.- Entonces, ¿cuáles seguirían siendo las tareas pendientes del gobierno de Evo Morales?

WR.- Diseñar un nuevo modelo de producción, aunque no sé si esté a tiempo de rectificar, creo que sí, porque la crisis económica no ha llegado todavía; cuando llegue será demasiado tarde. Aún está en buen pie el gobierno, tiene que rectificar, tiene que salir de la ruta venezolana, de la ruta argentina, si eso hace Evo Morales, va a dejar una huella histórica por doscientos años en el país.


* Linda Calderón Marín, es periodista de La Época.

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