diciembre 5, 2020

Chávez es el nombre de la esperanza

por: Valeria Silva Guzmán

El neoliberalismo se había apoderado de toda Nuestra América, la política de los Estados era considerada un área de sucios negociados, de saqueo y de desmedro de todo tipo de soberanía. La sola palabra “gobierno” era directamente asociada a la antítesis de los intereses de los pueblos y de sus reivindicaciones históricas. El cerco del neoliberalismo, incluso, hizo que la experiencia de la hermana República de Cuba aparezca ante nuestros ojos como lejana y con ella también la esperanza de una sociedad justa.

Es necesario, en primer lugar, hacer un veo de pájaro en el pasado. Allá cuando parecía que el panorama no iba a modificarse surgió para el continente, y para los pueblos del mundo, la esperanza de recuperar la dignidad y la soberanía bajo la forma estatal. Esta esperanza tiene un nombre de Patria: Venezuela. Chávez le permitió a la generación que nos ha precedido soñar con retomar lo que se nos había arrebatado en 500 años de colonialismo y capitalismo.

En segundo lugar, se debe hablar de la base material y objetiva de la esperanza. Que quede claro que cuando hablamos de esperanza no sólo hablamos de un sentimiento revolucionario, hablamos sobre todo de revolución material: medidas económicas contundentes como las nacionalizaciones y los procesos de industrialización, la popularización de la administración gubernamental y la construcción de una nueva arquitectura jurídico-social construida desde abajo y hacia la izquierda.

Latinoamérica ha alcanzado un momento histórico sin precedente, donde mucha de la responsabilidad viene de aquella esperanza que Venezuela nos ha dado. Por esto mismo es que el imperialismo y los grupos de poder capitalistas, aún instalados en gobiernos serviles, han iniciado una arremetida contra ésta que no es sólo una ola socialista, si no es el cambio del curso de nuestra historia. La arremetida tiene varios niveles de acción que hoy operan en Venezuela y contra el Presidente Nicolás Maduro, a manera de laboratorio.

Las acciones antipopulares han atravesado la ruta de la manipulación de la economía del petróleo, la especulación y el agio, los intentos de golpes suaves, golpes judiciales, la movilización de grupos paramilitares, entre otras cosas, acciones acompañadas de fuertes guerras mediáticas.

Las nuevas generaciones que hoy militamos en la construcción del socialismo y de la Patria Grande somos, hoy, y gracias a la generación precedente, capaces de ver todo lo que el sistema capitalista y el imperialismo encubren respecto al ataque que está sufriendo la Patria hermana venezolana. Aquella necedad de los serviles ha cobrado vidas de militantes de la causa justa, ha derramado sangre de pueblo y esto es algo que cala en lo más hondo de nuestra sensibilidad.

Chávez representa para esta era la prueba de que ese sentimiento de indignación ante las injusticias, y ante las desigualdades, puede volverse no sólo caridad sino forma de gobernar. En Chávez está la posibilidad del quiebre generacional y la oportunidad, de aquí en adelante, de poder contarles otra historia a las generaciones venideras.

Es, por tanto, una obligación generacional alertar a las izquierdas y los pueblos del mundo sobre la manipulación de información que lleva a la relativización de los actos de injerencia y terrorismo de los que Venezuela hoy es víctima. Es responsabilidad de las nuevas generaciones proteger y reproducir el trabajo político de las generaciones precedentes.

Un hombre se hace eterno cuando, como Marx, le hereda al mundo una ciencia o un método capaz de movilizar aún después de su muerte. Hugo Chávez, en el marco del imperialismo más crudo, nos ha heredado la esperanza como método que deviene en fuerza creativa hacia la comunidad universal.

* Valeria Silva Guzmán, es miembro de Generación Evo y diputada nacional.

Twitter: @ValeQinaya

Be the first to comment

Deja un comentario