diciembre 4, 2020

Mitos de la técnica para pensar el socialismo

por: Gabriel Limache de la Fuente

En este momento en que vemos la resurrección del sueño socialistas en nuestro país, en nuestro continente y, también, después de la crisis actual palpable, en el viejo mundo, otra vez posibilita abrir el debate para pensar alternativas al capitalismo actual. En Bolivia, el propósito es superar el letargo que hemos heredado, que por el rumbo del capitalismo nos ha confinado a ser un país que simplemente es vendedor de materias primas. Entonces, el socialismo, en nuestro caso, el socialismo –comunitario tiene como una de las tareas, la industrialización. En base a la captación de tecnología o de remodelación de la tecnología para fines más humano.

El tema es muy amplio, por ejemplo se podría debatir el planteamiento filosófico de La cuestión de la técnica texto escrito por Heidegger, que nos plantea la adaptación de la técnica a los moldes de modernidad. Del texto surgió una observación interesante de Jorge Veraza [1], pues entre las muchas observaciones, está el argumento que Heidegger no propone una crítica al capitalismo. Creo que en esta ocasión, el debate queda pendiente en esa dirección. Más lo que intentare es realizar la recolección sintéticamente de la problemática de la tecnología en el capitalismo, sin entrar todavía a realizar comparaciones o análisis de nuestra realidad.

Del mito de la tecnología

El problema del pensamiento conservador del actual sistema -que disciplino las teorías sociales- fue la negación de aceptar un pensamiento plural, la misma violencia estuvo presente, y al quedar sin opuestos, se limitó a reproducir mitos [2], que en reiteradas ocasión perdieron el sentido, no solamente lógico, sino hasta práctico. La crisis suprimes del 2008 (que aún se la respira en los países afectados) puede ser un ejemplo de la gravedad de este comportamiento cognoscitivo, porque después de la crisis económica del 59 fue el neoliberalismo con todo su arsenal teórico el que dio la respuesta para salvar el capitalismo, esto significó: flexibilización laboral, mercados libres sin control y desregulación progresiva de la finanzas. El último, con el paso del tiempo y los oídos sordos de las teorías míticas, fue el que llevo a lo que se vivió en el 2008. Como el mismo premio nobel de economía Stiglitz nos dice: Todos en el mundo dirán ahora que éste es el fin del fundamentalismo de los mercados libres [3].

Tal vez hay que retroceder un poco más en el pensamiento social de los pensadores del capitalismo para seguir desnudando los mitos, resultaría un trabajo arduo y extenso, pero lo que nos preocupa, es encontrar pequeñas betas que nos permitan proponer la desmitificación posiciones conservadoras que plantean la continuidad del capitalismo y a la vez, si es posible, colocar como alternativa. Uno de los grandes fundamentalismos para justificar la permanencia del capitalismo es “el gran aporte tecnológico que suministra”, y que este mismo puede ser la panacea para lograr y salir de las crisis. El economista Josep Schumpeters nos decía que la dinámica que tiene el capitalismo es de destruir lo antiguo y tener una construcción continua, lo que llamo la destrucción creativa [4]. La ilustración de ésta figura es el proceso de mutación industrial: desde taller de artesanía, pasando por la manufactura y lo que conocemos actualmente como la gran industria. Y que el tipo especial, el primum mobile que permite esta clase de innovación es el empresario, lo que daría el peso y la importancia de la relación capital/ trabajo. El empresario o en todo caso el capitalista estaría emparejado con la tarea de la innovación, con la innovación tecnológica.

La respuesta que contradice a esta posición la planteo el marxista Sweezy, refutando al primum mobile, puesto que no es un emprendimiento de su naturaleza intrínseca, sino es el conjunto de capitalistas que en la competencia de acumular (esto es extraer más plusvalor) se ponen a innovar tecnológicamente. Otra explicación complementando al anterior lo realiza Mandel [5], quien nos dice que el incentivo poderoso se encuentra dependiendo del momento que se encuentra el ciclo económico y sobre todo la resistencia del obrero en adecuarse a cambios radicales de en la organización del trabajo. Es decir, en momentos de una expansión (o una onda larga expansiva) las ganancias de los capitalistas se encuentran estables, el incentivo para cambiar radicalmente la organización del trabajo es menos apremiante para la burguesía, los choques con la clase trabajadora producirían la detención de la producción. Y viceversa, al final de la expansión de la economía, con tasa de ganancia en descenso, se dará un incentivo para cambiar la organización del trabajo mediante la implementación de nueva tecnología.

Si observamos la innovación, es decir tecnológica que en todo caso es el cambio radical de la organización del trabajo, que tiene el propósito de absorber más plusvalor, personifica la estrecha relación entre: los institutos tecnológicos (representantes de los hacedores del conocimiento técnico) y los capitalistas. Como en el mismo Mandel explica, en su libro El capitalismo Tardío, es que existió un proceso, a finales del siglo XIX y continuando la primera y la segunda guerras mundiales, de sometimiento de los laboratorios de investigación bajo el control empresarial.

Pero es posible pensar de la disociación entre estos dos, tanto los institutos tecnológicos con el empresariado, pues no me refiero a la tarea de cambiarles el sentido que el capitalismo les impuso, sino más bien, a la imposibilidad que los centros de investigación no puedan dotarse del suficiente personal. Puesto en el libro tan comentado de Piketty, en el análisis estadístico, que nos ofrece sucede que: actualmente en el primer mundo, por los grados grandes rasgos de desigualdad y el peso de la riqueza, no existe un incentivo para formarse profesionalmente, es un mito que si una persona tiene una carrera en estudios superiores puede tener un mayor ingreso. Tal vez, no es casual que la tecnología del capitalismo entro en una tecnología de la especulación. [6]


* Es economista.

1 Jorge Veraza. Karl Marx y la técnica desde la perspectiva de la vida.2012

2 Franz Hinkelammert. Hacia una crítica de la razón. El Laberinto de la modernidad: materiales para la discusión. 2008

3 Paul Krugman, Joseph Stiglitz, Mijaíl Gorbachov, Georges Soros, Alvin Toffler y otros. La crisis económica mundial. 2012

4 Joseph A. Shumpeter, ¿Puede sobrevivir el capitalismo?. La destrucción creativa y el futuro de la economía global. Septiembre 2010.

5 Ernest Mandel. Las ondas largas del desarrollo capitalista. La interpretación marxista. 1986

6 Andrés Barreda. Comentario al libro “Pensando el mundo desde Bolivia II”. Revista La Migraña Nro. 3. 2014.

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