noviembre 27, 2020

A propósito del Socialismo Comunitario: apuntes para un debate crítico

por: Boris Ríos B.

Ya hace un tiempo se ha ido viendo la necesidad de discutir y profundizar la propuesta del Socialismo Comunitario, pues no hablamos de un concepto superfluo o a–histórico, sino del contenido político e ideológico del propio proceso que representa un continuum en la milenaria lucha indígena originaria y por la liberación nacional como respuesta al neocolonialismo y al capitalismo universal. Busquemos articular algunos aspectos de este socialismo para evitar una folklorización o una interpretación a–histórica, justo y cuando varios conceptos del proceso de cambio se han ido desvirtuando y utilizando ajenos a su esencia y sentido [1].

I

Un problema epistemológico para los países occidentales fue no alejarse de una mirada eurocéntrica, que no permitía una lectura de la realidad, frente a la persistencia de mayoritarios sectores indígenas y campesinos, y que los sectores dominantes reproducían en búsqueda de la eliminación del indio o su disciplinamiento. Coincidente con la izquierda tradicional, que en un marxismo vulgar o en un anarquismo burgués, rezaban el etapismo o promulgaban el espontaneismo insurreccionalista.

Así, fue fundamental el proceso de acumulación de fuerzas, de construcción de horizonte de lucha y, lo más importante, el fortalecimiento del movimiento indígena y campesino que representaba a la mayoría de este territorio. El fortalecimiento puede encontrarse en la ruptura del “pacto militar–campesino” en 1974 con la “masacre del valle” y que le permitiría un debate entre sus corrientes internas en donde el katarismo y un marxismo crítico e indígena, se irán imponiendo.

Con la fundación de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (1979) se fueron desarrollando propuestas no sólo sectoriales, sino para el país, proceso en el que el Movimiento Campesino de Base (MCB) y Ofensiva Roja de Ayllus Rojos Tupakataristas, fueron protagonistas.

El MCB planteó [2] que el sector indígena y campesino es el sujeto histórico de la revolución boliviana, la necesidad de construir el brazo político indígena y campesino: el instrumento político, la Asamblea de Nacionalidades (que luego fue Asamblea por la Soberanía de los Pueblos y que daría nacimiento al Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos y a lo que ahora es el Movimiento al Socialismo), el proceso de acumulación para la transición, el poder comunal y el Socialismo Comunitario.

Este horizonte de la lucha indígena y campesina que asumió la dirección de la lucha popular, construyó en la lucha y en la reflexión de abajo a arriba, una lectura propia; resultado de esto es la propuesta compleja del Socialismo Comunitario.

II

El reconocimiento del Che de lo indígena y campesino –con otros ribetes– se asumió en el MCB a través de una lectura crítica del marxismo, con la recuperación de un Marx más completo (con la lectura de: “El porvenir de la comuna rural rusa” [3]). Asimismo, se asumía la cosmogonía andino–amazónica, una visión del tiempo no lineal, la tetraléctica y la cosmovisión andino–amazónica y lo comunitario como modelo de sociedad y economía. Otro aporte coincidente e importante fue el de Ofensiva Roja con la edición de: “Karl Marx. Cuaderno Kovalessky (extracto). Inédito en castellano” [4].

El MCB plantea como hilo conductor para la construcción del Socialismo Comunitario:

“1. La recuperación de los territorios comunitarios, la identidad y la recuperación de la religión como elementos CENTRALES DE COHESIÓN IDEOLÓGICA Y MORAL del SUJETO HISTÓRICO REVOLUCIONARIO.

2. La elaboración del proyecto histórico, del sujeto histórico revolucionario (construcción colectiva de la línea y el Programa de Liberación de los pueblos y clases oprimidos y explotados).

3. La ubicación del rol histórico de las comunidades, ayllus, capitanías, tentas (ejercicio del poder del ayllu, del poder comunal y del poder de las comunidades sobre el territorio, la población y los recursos naturales, para beneficio de toda la población a nivel nacional y la ejecución de un proyecto económico de seguridad alimentaria como primer paso).

4. La ubicación del rol histórico de las clases explotadas, (lucha contra el capitalismo e imperialismo, por la instauración de una nueva economía soberana, la nueva sociedad y poder revolucionario en la perspectiva de edificación del socialismo y el hombre nuevo).

5. La construcción del Instrumento Político Unitario capaz de dirigir todo el proceso […].” [ver nota 3]

De esta manera, siguiendo el texto del MCB, se consolidarían/conquistarían: a) una democracia originaria participativa, el poder del ayllu, el poder comunal y el poder de las comunidades; b) la recuperación de territorios por parte de las naciones originarias; c) la superación de la contradicción entre campo y ciudad, la dependencia y el atraso; d) el desarrollo de un modelo de reciprocidad al socialismo; e) la identidad; f) un proyecto de Unidad Nacional, etc.

Lo que podría resumirse en:

“[…] las fuentes del socialismo comunitario son a) El pensamiento guevarista b) El Socialismo Científico c) El comunitarismo andino amazónico d) La Teología de la Liberación e) La Educación Popular Latinoamericana f) La doctrina de los derechos humanos.

[…]Planificar la economía, redefinir el desarrollo y sus áreas estratégicas, impulsar la ciencia y tecnología para producir un proceso de industrialización a escala del país y la población, afectar lo menos posible el medio ambiente utilizando la ciencia y las tecnologías adecuadas, vertebrar el país, fomentar la actividad productiva colectiva, recuperar tierras para el Estado, producir una revolución educativa haciendo uso de las comunicaciones, hacer posible la salud y la vivienda universal, generar oportunidades para todos y todas en un sentido de justicia […]” [5]

III

No es casual que este proceso de cambio tenga que enfrentarse una y otra vez a la necesidad de fortalecerse y profundizarse, de volver desde abajo a la discusión profunda para tomar acciones, como tampoco es casual que exista la tarea urgente y constante de recuperar nuestra historia. Asumamos, los que nos sintamos comprometidos con este proceso, esta tarea. Por un lado, en los últimos tiempos el contenido mismo del proceso de cambio, sus sentidos, se han ido debilitando, por lo que una primera tarea es recuperarlos en la historia y en la propuesta. Por otro lado, existen todavía grandes mares para profundizar las propuestas de este proceso, entre ellas la del Socialismo Comunitario, que debe ir tomando cuerpo y acción desde las bases hasta las dirigencias, pues es nuestro horizonte, sin el cual este proceso no habría podido ser.


* Boris Ríos, es un joven cochabambino, editor de la revista Maya.

1 Así, rebatiremos algunos aspectos de los artículos: “Ideas de lo que no terminamos de construir. Socialismo Comunitario” de E. Nogales (http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2015/02/ideas-de-lo-que-no-terminamos-de.html) y “El socialismo comunitario: un modelo de socialismo “a la boliviana”” de F. Rodríguez (https://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4251).

2 En varios documentos, entre ellos: A 500 años de despojo, opresión y explotación: Bolivia Plurinacional y Socialista (Libro Rojo), Editorial Gráficas, La Paz, 1992.

3 Revista Cuadernos de Pasado y Presente N° 90, México, 1980.

4 Publicado en 1989.

5 Revista Maya, N° 2 (https://drive.google.com/file/d/0B0ksp_Tsyh1CSG9ZY3pkVFc4a011ejFzdEhHdW11dEJmY0Zr/view).

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