diciembre 3, 2020

El fútbol, la antipoesía y el mar

Primer tiempo

Si hay algo que nadie puede discutir del partido por Copa Libertadores, el martes pasado, entre The Strongest y Universidad de Chile, es que más allá del casi tenístico marcador final de “5-3” (¡un gol cada 11 minutos!), todo el partido fue un ir y venir de emociones. Comenzó ganando la visita con un gran gol de Benegas, para, luego, sobre el final de la primera etapa, ser empatados mediante un cabezazo de Germán centurión. En los segundos 45 minutos vino la catarata de goles.

Entre tiempo

El antipoeta universal Nicanor Parra en su ya legendario escrito: Los profesores, dejó claramente sentenciado que por poco le arruinaron la vida –en el colegio– preguntándole tonteras: “Epistemología de la palabra epistemología… cuántos son los apóstoles de Cristo… hay o no hay oxígeno en el aire… ¿es posible cantar con la boca cerrada…” A la luz de los años, la respuesta a su perenne distracción y faltas de atención hacia sus profesores la señaló de forma meridiana: “(…) la verdadera verdad de las cosas / es que nosotros éramos gente de acción / a nuestros ojos el mundo se reducía / al tamaño de una pelota de fútbol / y patearla era nuestro delirio / nuestra razón de ser adolescentes”.

Segundo tiempo

Siendo un aprendiz de periodista aún, el entonces veinteañero escritor uruguayo Eduardo Galeano defendía, a capa y espada, en el consejo editorial del semanario de izquierda Marcha, que el fútbol también era parte de la cultura del pueblo del Uruguay, que no constituía el “opio del proletariado” y que, en efecto, una revista de izquierda podía y debía escribir crónicas de fútbol sin que con eso cediera un milímetro en su ideología y principios. Años más tarde escribió un libro intitulado: El fútbol a sol y sombra.

Galeano principia su libro diciendo: “El fútbol es una triste viaje del placer al deber”. Es cierto, la industrialización y comercialización de lo que antaño era pura diversión hacen que este juego se vuelva especulativo y sus protagonistas (jugadores, árbitros e hinchadas) midan cada uno de sus actos.

Pero, lo del “Tigre” y los “Chunchos” pareció retrotraernos al nacimiento mismo del deporte “más hermosos del mundo”. Y, además de ese ir y venir de goles que señalamos al inicio, partido “a la antigua” (donde las mejores “defensas” eran los buenos “ataques”), las dos hinchadas “se robaron la película”. La “La Gloriosa Ultra Sur” sin dejar de cantar un solo segundo, mientras que la de “Los de Abajo” sorprendiendo a todo Chile y América Latina con el despliegue de un lienzo que rezaba: “¡¡Mar para Bolivia con soberanía…!!” 

¿Será que un simple balón pueda unir a los pueblos?

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