noviembre 24, 2020

Elecciones subnacionales en Bolivia: el dilema de ser o permanecer

Las elecciones para autoridades regionales responden a una lógica distinta de las nacionales. En aquellas, se vota por un líder, pero también por un partido político; en las elecciones subnacionales lo que prima es el voto de preferencia hacia la persona del candidat@, a veces, mucho más fuerte que la lealtad partidaria. Aquí hay muchos factores que se ponen en juego, tan variados como electores existen. Por eso se trata de elecciones complejas y muy interesantes para analizar.

La gran masa votante en Bolivia está concentrada en el eje troncal y de éstas ciudades, es La Paz que concentra el mayor número de electores, incluyendo la ciudad de El Alto. Según datos del Tribunal Electoral de Bolivia, aproximadamente, en todo el departamento de La Paz, existen 1.700.216 votantes, de los cuales, algo más de 1.200.000 está repartido entre las ciudades de La Paz, que posee el número más alto de votantes con aproximadamente 720.000 electores y El Alto, con 560.000 electores. [1] En este sentido, el electorado de ambas ciudades es muy importante y define, por consecuencia, el panorama político electoral. Leyendo las encuestas también podemos observar que más fuertes son los liderazgos de Luis Revilla (51%) y de Guillermo Mendoza (33%) que los de sus partidos SOL.bo (48%) y el MAS (31%), ratificando que en las subnacionales la gente vota por las personas.

En todo caso, 66% de la gente tiene bien definido su voto, por lo tanto, no es mucho lo que se pueda hacer en estos próximos días para cambie esta intención de voto, excepto algunas acciones que permitan captar el voto de los indecisos, entre los que podemos considerar un 8% que no eligió aún por quién votar y un 13% que probablemente cambie de opinión. En este aspecto –siempre de acuerdo con las encuestas– hay apenas un 10% de gente que quizá cambie su opinión de votar por Revilla, en contraste con la gente que puede cambiar en relación a Mendoza que suman un 15% de votos que pueden migrar. Revilla tiene un rechazo del 11%, mientras que Mendoza tiene 18% de personas que jamás votarían por él.

Si es que nos atenemos a los resultados de Equipos MORI e IPSOS, en La Paz, la elección estaría casi definida, dando una victoria de quince puntos a Luis Revilla (48%) de SOL.bo frente a Guillermo Mendoza (33%) del MAS. Lo mismo si hacemos un análisis de los candidat@s de estas dos tienda políticas a la Gobernación de La Paz, ya que en esta instancia departamental, la encuesta revela que, Felix Patzi aventaja a Felipa Huanca por ocho puntos. En cambio, en la ciudad de El Alto, sería Soledad Chapetón, de UN, quien estaría triunfando sobre Edgar Patana del MAS. Vistos así los números, el MAS es el gran perdedor de estas elecciones en el departamento más importante del país.

Como bien sabemos, las encuestas son la fotografía de un momento, que bien puede variar hasta el último día, sin embargo, casi nos dan una pauta hacia donde se inclina la voluntad popular en este juego democrático.

Si estas cifras se confirman, habrá que prestar atención a las variaciones que se puedan dar, que permitirán tener un panorama sobre la constitución, tanto del Concejo Municipal como de la Asamblea Departamental; de mantenerse estos números, está peleada la mayoría en el Concejo de La Paz y, por lo tanto, la gobernabilidad tan necesaria. También entra en juego el voto cruzado, que puede hacer ganador al candidato principal pero no favorecer a la plancha de concejales o asambleístas. Otro problema.

Un Presidente en campaña electoral

Ser candidato oficialista tiene sus ventajas, sobre todo, que el aparato electoral es poderoso y permite moverse con soltura y sin los afanes económicos que tienen los candidat@s de la oposición. Más aún cuando es el mismísimo Presidente Evo que hace campaña por sus candidat@s; esto puede tener sus pros y sus contras. Por un lado, es una señal importante para la población afín al partido de gobierno, reforzando el voto consigna, sin importar quién sea el candidato, se vota por el partido; es una gran ventaja tener el aparato estatal al servicio de la campaña y al propio Presidente que en sus discursos ha llegado, desde la insinuación, al franco chantaje de no trabajar con quienes no son del MAS, pasando por ruegos, posiciones dramáticas, así como organizando reuniones con sectores estratégicos para ofrecer obras a cambio del voto. Hay que decir que estas actitudes hieren de muerte la democracia porque en democracia el respeto profundo por la voluntad del Soberano es fundamental, sin embargo, parece ser que en campaña… todo vale.

No se puede tapar el sol con un dedo, eso es evidente, como es evidente también que los candidat@s del MAS, por lo menos en La Paz, son candidat@s débiles, manchad@s por supuestos actos de corrupción (habrá que tomar esto con pinzas), poco conocidos y sin personalidad propia. Tanto así que necesitan de la figura del Presidente que los apuntale; ella y ellos por sí mismos no son capaces de cautivar a un electorado que, a más de treinta años de democracia, es lo suficientemente maduro para saber por quién y porqué votar. Esto muestra que el voto que las encuestas hacen figurar como favorable al MAS, es el sector del voto duro partidario y no así, un voto que sea remozado frente a nuevos liderazgos locales que se perfilan, otra vez, siempre a la sombra del Jefe Máximo.

Esta actitud recurrente del MAS revela la ausencia de liderazgos intermedios que permitan nuevas caras, nuevas ideas que enriquezcan al Partido, girando nomás en torno al Caudillo y al entorno más próximo, porque la hegemonía de poder ha dejado de lado la necesidad vital de construir ideología y Partido. Es mucho más funcional mantener la figura laxa de “movimiento”, con alta flexibilidad de adaptación conforme los vientos políticos, evitando camisas de fuerza de tipo ideológico. Sin embargo, esto parece que está empezando a cobrar factura.

En el ámbito municipal, tenemos que decir que el apoyo del MAS a Rocha como Alcalde Interino, lejos de favorecer a Mendoza lo ha perjudicado irreversiblemente, porque el paceño y la paceña de a pie no se detienen a pensar que Rocha no es del MAS, sino que es un aliado con desatinada voz propia, asocian los desaciertos de Rocha desde un inicio con lo que podría ser la gestión edil del MAS si gana las elecciones. No sé y quizás nunca sabremos las razones por las cuales el MAS se decantó por apoyar a Rocha, pero definitivamente, ese fue un gran error y lo pagarán en las urnas.

El Alto, un capítulo aparte

La ciudad de El Alto es la ciudad más joven de Bolivia; ostenta la tasa de crecimiento poblacional más alta de todo el país y está conformada por familias de migrantes, en su mayoría aymaras, descendientes de mineros y agricultores que llegaron a esta urbe y se asentaron en busca de días mejores en la Hoyada. El Alto es una ciudad con lógica propia, con sistemas de organización barrial propios y muy poderosos. El Alto fue la ciudad que en 2003 se dio el lujo de echar a un Presidente porque el grado de consciencia política de sus habitantes es legendario. En El Alto nace la Agenda de Octubre y es ésta ciudad que le da el voto del triunfo al MAS en 2006. Por lo tanto, la ventaja de 48% a 22% de Chapetón sobre Patana, al ser tan grande, es un duro revés político al MAS que está hablando de un descontento (¿desilusión?) que urge revisar.

Al contrario de lo que ocurre en La Paz con Revilla, la gestión de Patana no es bien reconocida, y la intención de voto de Chapetón es, además, mucho menos frágil que la de Patana. Una diferencia de 26 puntos es, a esta altura, muy difícil de revertir en una elección también polarizada entre dos candidat@s, con un porcentaje de indecisos del 14%.

La fortaleza de Chapetón (48%) es mucho mayor a la del partido que la postula, UD, que solamente tiene un 34%, ratificando que las lealtades personales están antes que las partidarias, ya que es ella la que tiene un peso específico en su ciudad, no así el cuestionado UD. El análisis es distinto para el partido de gobierno, ya que Patana ostenta un 22% de preferencia electoral, versus un 24% del MAS, lo que demuestra que este candidato está soportado por la fuerza simbólica del MAS en esa ciudad, que de todas maneras, es muy pequeña, considerando el pasado glorioso del MAS en El Alto. Un apunte interesante de analizar es el nivel de indecisos, que bordea el 21%, muy alto, cuando no debería sobrepasar el 10% conforme a experiencias anteriores. ¿Qué se puede entender por esto? Simplemente que la población no está convencida que esos liderazgos locales puedan hacerle frente con éxito a una gestión municipal que fue, por decir lo menos, mediocre y que a estas alturas de guerra electoral tiene sembrada una duda razonable de hechos de corrupción.

También el nivel de migración del voto es alto, pues un 22% quizá cambie de opinión. El 32% de la gente que votaría por Patana, tiene pensado quizá cambiar de voto, mientras que el 14% de los votantes de Chapetón también pueden considerar cambiar su voto. Sólo el 53% del universo de electores tiene bien definido su voto. Patana tiene un 36% de rechazo, mientras que Chapetón apenas un 4%. Los candidat@s a concejales no aportan nada, y en El Alto sí habrá voto cruzado: 44% dice que lo hará contra el 49% que votará en línea. Este rechazo a Patana deberá entenderse como la necesidad de no encapricharse a la hora de postular a candidatos, que no son creíbles ni queridos por el potencial elector.

En resumen, de mantenerse estas cifras, el MAS perdería en las ciudades de La Paz, El Alto y en el departamento de La Paz. Esta, a mi juicio, es una derrota electoral demasiado importante para un partido que apostó al voto cautivo en estas dos ciudades, sobre todo, la derrota en El Alto es un hecho que sorprende, porque El Alto fue siempre una ciudad bastión del MAS y le entregó por lo menos, los últimos siete triunfos electorales. ¿Qué está pasando ahora? Parecería nomás que los sucesivos errores del gobierno, la excesiva confianza en candidatos que han demostrado no ser idóneos y una excesiva confianza en el poder, no permiten a los oficialistas ver claro el panorama ni leer las señales que el pueblo le está dando. Esto es muy grave; una ceguera semejante costó el mandato a Gonzalo Sánchez de Lozada y, aunque salvando las enormes e inalcanzables distancias que separan al MAS del MNR, creo que estas elecciones serán una lección que el MAS deberá aprender, leyendo adecuadamente los mensajes que le da la población y hacer un golpe de timón (a estas alturas, difícil pero no imposible) para recuperar la confianza de unos y otros.

El tiempo para revertir cualquier derrota es ya escaso, prácticamente ya todo está dicho, más aún, la triple derrota es un golpe político muy serio para el MAS, que podría incluso cambiar el escenario político nacional en adelante, debido a la enorme gravitación y peso político de La Paz en la política del país.

Panorama en el resto del país

En el resto del país el MAS ganaría en 5 de las 9 gobernaciones departamentales y perdería en 7 de los 10 municipios principales de Bolivia. Veamos algunos detalles importantes.

La victoria del oficialismo está garantizada en Cochabamba, Chuquisaca, Oruro, Potosí y Pando y la derrota estaría cantada en Santa Cruz, Tarija, Beni y La Paz. Claro, tomando en cuenta que la pregunta dice “Si las elecciones fueran hoy”, sin olvidar que el porcentaje de indecisos bordea el 35%.

En Cochabamba, la tendencia de victoria para el Gobierno Departamental, está muy clara ya, puesto que el oficialista Iván Canelas encabeza las preferencias ciudadanas con 43%, en una franca diferencia de 35 puntos sobre su opositor más cercano, Alejandro Almaraz (8%). Sin embargo, el 38% del electorado cochabambino no ha definido aún su voto. Aquí cabe analizar que Cochabamba sigue nomás siendo bastión del MAS, pero también es importante decir que Iván Canelas es un buen candidato, ya que sus diferentes cargos a nivel central, pero en sí, toda su carrera política, lo han mostrado como un hombre de línea, conciliador, pero con amplio conocimiento; su liderazgo local no es de ahora, es un viejo luchador político de izquierda con sólida ideología, valores y principios.

En Chuquisaca, la cosa está más difícil puesto que Esteban Urquizu del MAS, tiene ventaja de 39%, mientras que su inmediato perseguidor, el opositor Damián Condori suma los respaldos de 21 de cada 100, en un contexto en que el 37% de la ciudadanía no responde por quién votará el último domingo de marzo. Aquí hay vientos de balotage

Tarija es aún una asignatura pendiente para el oficialista MAS que, pese a sus esfuerzos, no puede aún hacerse de esta plaza electoral; la candidatura del derechista Adrián Oliva ha conseguido la preferencia del 39% de los electores, a diferencia del candidato oficialista, Canedo, que tiene un 16% de preferencia. En este análisis, habrá que considerar el 37% de tarijeños y tarijeñas que aún se encuentran indecisos y no saben por quién votará.

Santa Cruz también es un dolor de cabeza para el oficialismo, a pesar de los enormes esfuerzos realizados, sobre todo por el Vicepresidente de lograr acercamientos y lealtades entre los cruceños y cruceñas, esta plaza aún es difícil de conquistar y las lealtades siguen férreas hacia Rubén Costas, quien parece que continuará reproduciendo el poder que ostenta desde 2006, a pesar de las graves denuncias que pesan en su contra, como el cerebro pensante y el principal autor intelectual y económico del intento separatista que casi cuesta la división de Bolivia en 2008; este candidato tiene el 56% de la preferencia electoral cruceña frente a un candidato oficialista que no llega más allá de 16%. Considerando que en Santa Cruz el porcentaje de migrantes collas es enorme; considerando que estos migrantes collas tienen un considerable poder económico y que muchos de ellos han sido “adoptados” por la sociedad cruceña y, considerando además que las denuncias sobre Costas –aunque aún no han sido probadas en su totalidad– son muy serias, este alto porcentaje de preferencia electoral podría leerse como una suerte de lealtades regionales, mucho más importantes que las lealtades de país y de nación, que permiten reproducir una forma de hacer y ostentar el poder casi feudal, convirtiendo a Santa Cruz en un enclave peligroso a la hora de contemplar la hegemonía de un gobierno que ha entregado mucho a esta región a cambo de –opinión muy personal– muy poco.

Beni es un punto aparte en este análisis y el mismo quedará incompleto por el rumbo que han tomado los acontecimientos los últimos días. Mientras escribo ésta nota, Ernesto Suarez está en huelga de hambre muy cerca de mi ventana y aún el Tribunal Supremo Electoral no ha decidido su suerte. De pronunciarse en contra y retirarle la posibilidad de candidatear… ¿hacia dónde migrarán los votos? Suarez Sattori es dueño –según IPSOS– del 36% de la preferencia electoral frente a 26% que ostenta Alex Ferrier, oficialista. Dejo al amable lector o lectora, la conclusión de este apasionante acápite electoral.

Lo que como mujer me indigna son los resultados que la encuesta arroja en Santa Cruz para la Alcaldía, ya que Percy Fernández tiene el 50% de su preferencia política frente a sólo un 10% de preferencia por el oficialista Remi Ferreira y con una franja de indecisos pequeña, del 15%. Aquí podemos constatar que aún vivimos en una sociedad patriarcal y machista que celebra los actos bochornosos de un anciano que disfruta demostrando su misoginia, frente a candidaturas de personas ligadas a la academia, con visibles muestras de mayores luces, tanto intelectuales como morales.

Así las cosas, restan todavía algunos días para que la balanza política se incline. Hasta el último día, nada está dicho. Lo que esperamos, es que esta fiesta electoral sea una lección para aquellos que piensan que son los eternos ganadores; una lección para aquellos que piensan que ser candidato es tan solo una anécdota más y una lección para el pueblo en su conjunto, que cada día es más maduro defendiendo los valores de democracia que costaron tanta sangre de bolivianos y bolivianas. Que prime ante todo el interés supremo por nuestro país y que cada vez sean menos los intereses personales y sectarios, germen de la corrupción y el desaliento por una actividad como la política, que debería ser, en todo momento, el mayor desafío personal y colectivo de servicio al interés común.


1 Consulta verbal al Tribunal Electoral de La Paz.

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