noviembre 30, 2020

Francisco de Miranda

Este 28 de marzo se cumple el 265 aniversario del natalicio del “más universal de los venezolanos”. Aunque no tan conocido como su sucesor, Bolívar, Francisco de Miranda es una de las piedras fundamentales de la construcción de Nuestra América. Hijo de un criollo español dedicado al comercio y una hija de españoles nacida en Caracas. La estratificación social de su tiempo, dicen muchos, influyó mucho sobre su personalidad y su destino final. En 1767, aún muy joven, fue testigo de cómo las férreas líneas divisorias que separaban aquellas sangres nobles de otras de menor rango, con su padre cómo ejemplo para aquellos que desearan transgredir aquellos límites.

Para entonces, Miranda concluyó estudios universitarios y poco después, en 1772 inició un viaje que lo llevaría por toda Europa. En el camino, como muchos de su tiempo, se nutrió de las ideas de la ilustración y del liberalismo. Desde Maquiavelo hasta Locke, pasando por Rousseau y Montesquieu.

Estas ideas lo inspiraron a iniciar una carrera militar que lo llevaría a combatir en las tres guerras más importantes de los siglos XVIII y XIX. Así, en 1781 participó en la batalla de Pensacola, que sellaría su nombre en el contexto de la Guerra de Independencia de Estados Unidos. En esta batalla Miranda haría amistad con futuros protagonistas de la Revolución Francesa.

Antes de participar en esta revolución, sin embargo, Miranda fue un prófugo de la Inquisición, lo que lo llevó a trasladarse desde EE.UU., en 1783, hasta Prusia, pasando por Inglaterra y Alemania. Después de casi 10 años de viajes, en 1792 decide participar en la Escaramuza de Valmy, reclutado por amistades comprometidas con la caída del despotismo de la monarquía francesa y la instauración de una república.

Su nombre quedó registrado en el Arco del Triunfo, en las puertas de Paris. Una década después, en 1806, se involucraría en la independencia de las colonias españolas en América con el apoyo de los gobernantes de la República Negra de Haití.

La empresa fue un fracaso y tuvo que escapar hacia Inglaterra, salvándose por una vieja amistad de su familia. Pasaron algunos años y en 1810 Bolívar reclamó su participación en la guerra de independencia del yugo español. Convencido, Miranda se une, convirtiéndose en protagonista de primera línea en la primera fase de la guerra por nuestra independencia.

La derrota del ejército libertador en Caracas en 1812 desemboca en una serie de azarosos y adversos eventos. Casi vencido por las fuerzas españolas encabezadas por el cruel español Monteverde, capitula su rendición. Un Bolívar encolerizado lo encarcelaría por esta decisión, pidiendo su muerte.

La intervención de otro viejo conocido lo salvaría del fusilamiento. Sin embargo, fue encarcelado por los españoles hasta el día de su muerte en 1816.

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