noviembre 24, 2020

La fórmula trinitaria y la función de producción

Ya entrando en materia cabe dar cuenta de los conceptos de éste título pues no es bueno asemejarse al tecnócrata que enreda las cosas y las lleva a ámbitos propios de eruditos y ocultistas. La función de producción es parte de la ideología capitalista, es decir de la burguesía, en tanto que la sacrosanta fórmula trinitaria que no tiene nada que ver con los asuntos vaticano-religiosos, es una ironía que emplea Marx para describir a esta ideología y sus fetiches mercantilistas.

El compañero argentino N. Kohan [1] explica a su vez que el fetichismo de la mercancía no es un apéndice anacrónico que el viejo Marx introdujo en el primer capítulo del tomo I de “El Capital”, cual remembranza nostálgica a sus afiebradas y quijotescas ideas juveniles, sino el eje en torno al cual logró gracias a su concepción materialista de la historia, criticar y desmenuzar al capitalismo. Indica que la mitificación de la ideología burguesa criticada por el marxismo, aparece explícitamente de nuevo en los capítulos 24 y 48 del tomo III de esa obra magna; en el 48 cuando se refiere a la función de producción caracterizada por el Marx de siempre como la fórmula trinitaria.

Consideramos primero a la función de producción parte del fetichismo muy propio de la cultura universal de la modernidad, impuesta y alienada, tan colonial y colonizada. Con este sentí-pensamiento nos muestran que todo lo capitalista es moderno y positivo; lo peor es que nos lo creemos. Así se mostró también esta misma ideología en tiempos de Marx, en la vieja Europa globalizada y que a fuerza de cañón inglés y de la libra esterlina globalizaba y modernizaba al mundo a su imagen e interés mercantil capitalista. Hoy siguen imponiendo la vieja cultura dizque universal, con nuevo maquillaje y en una suerte de presentación cursi progresista a título de justa y democrática. Es ni más ni menos que el capitalismo presentado como “post moderno”, aunque manteniendo perenne e incólume su carácter enajenador de la humanidad y depredador de la naturaleza.

Cuando el capitalismo haya matado-saqueado-explotado toda forma de vida en el planeta, a la naturaleza y la sociedad humana, que sin fetiches ni propiedad privada es natural y mundana, no sólo colonizaría estrellas de la vía láctea con la muy de empresarios nave “enterprice”, el capitán Kirk, mister Spok y sus doctores-soldados asexuados, sino todo el universo …bueno, siempre y cuando no se encuentren de nuevo como en el siglo XX, con ateos, rojos y come-niños pese a que utilizan intensa y militarmente tecnologías de la información y comunicación, entre otras.

En “El Capital” se lee …Capital-ganancia (beneficio del empresario más interés); tierra-renta del suelo; trabajo-salario: he aquí la formula trinitaria que engloba los secretos del proceso social de producción”. [2] Para la economía política burguesa hoy llamada “teoría económica”, el modo capitalista de producción es la forma universal de producir los bienes y servicios necesarios para la vida material, que también fue en todo tiempo y lugar, independientemente de cualquier sociedad humana de hoy o antes. Como si capital y su mercado existiesen eternamente por siglos de siglos; cual si sus criterios, conceptos y categorías son y fueron verdad revelada para cualquier lugar y tiempo de la historia.

Así los Manuales de Teoría Económica muestran a la función de producción y dicen que el producto mundial, de cualquier economía nacional, sector de la misma y en toda unidad productiva de cualquier bien o servicio, en rigor de las mercancías, está en función a la cantidad de “factores de producción” que se usa para producirlos. Además, establecen y predeterminan que ellos son el “capital” y “trabajo”, al menos, indicando con sofisticación distinta en función al público objetivo, más o menos lo siguiente:

Que “no cualquier función de los factores de producción resulta… razonable, por esa razón se consideran una serie de supuestos que se cree debería satisfacer toda función de producción realista. Los factores… incluyen… trabajo y capital; pudiendo incluir…tierra, materias primas o recursos naturales”. [3] Larraín y Sachs dicen que dicha función (F) “es una relación que muestra el nivel de producción (Q) que una empresa (o grupo de empresas) obtiene con niveles dados de capital (K), trabajo (L) y tecnología disponible (T). La función de producción se expresa generalmente como: Q = F (K, L, T)”. [4]

Más allá del criterio matemático que conlleva toda función y de la “serie de supuestos” o requisitos que ésta debe satisfacer para ser “realista”, a los no consagrados ni iniciados en los santos misterios y que además no somos irreverentes, nos parece muy razonable y respetable la idea de que cuanto más trabajo compre un empresario, invierta más capital y use más tierra en un emprendimiento, por ejemplo agro-industrial en la llamada media luna, obtendrá más soya una vez cumplido el ciclo productivo agrícola ¡Y mejor aún si usa semilla transgénica y no enfrenta una inundación!

Asimismo ese empresario y nuestro sentido común, el menos común de los sentidos, así como los profesores de economía, concluirían que si el “trabajo”, “capital” y la “tierra” son los factores cuyo uso genera esa producción, es razonable y justo que se les remunere adecuadamente, pagando salario, interés y renta a sus respectivos propietarios, con la particularidad de que los sabios profesores apelan además a una “función de producción razonable” con una “serie de supuestos” a “satisfacer” para ser “realista”.

Lo que realmente quiere demostrar la ideología capitalista es que lo que entiende como factores de producción, cada uno coadyuvando respectivamente a generar el valor de la mercancía ya producida y una vez vendida en el mercado, supuestamente remunerada de acuerdo a su productividad debe distribuirse por completo entre los factores concurrentes. Así a los trabajadores se remunera con el salario, se paga renta a los dueños de la tierra y al capital que se auto-reproduce por obra y gracia del espíritu santo, se le añade más capital-dinero con el interés. Así, con la función de producción ¡razonable! y que cumple la serie de supuestos que la hacen por demás creíble, la suma de la cuantía de los salarios, la renta e intereses pagados iguala exactamente al ingreso que generan las mercancías, sin que pueda caber excedente o faltante alguno.

En palabras de Marx tan actual como en el siglo XIX, “el interés aparece como el producto [el resultado] genuino y característico del capital” y el beneficio, la ganancia del pobre empresario que debió prestarse capital y pagar interés por ello, aparecería “…como un salario independiente del capital”. [5] ¿Cómo así? ¿Acaso no es la función de producción realista y contundentemente objetiva para demostrar que todo el ingreso generado por la venta del producto se agotó por completo una vez remunerados los trabajadores así como al terrateniente y al capital?; a saber, el propio dinero que se remunera a sí mismo.

Aunque en rigor Marx conoció y utilizó mucha más matemática [6] que varios de los fatuos economistas de nuestro medio, demuestra con sencillez que la fórmula trinitaria o función de producción con tres “factores” (capital, trabajo y tierra) o la que representa fetichizada la contradicción principal del capitalismo, es decir: capital y trabajo, o cuando se le agrega además otros “factores” como los “recursos naturales”, la “tecnología”, etc. etc.:

Oculta que el capital “no es una cosa material, sino …una relación social”, [7] entre grupos o clases que constituyen la sociedad patriarcal y patrimonial que en el caso del mundo conocido como postmoderno y desarrollado, ha hecho desaparecer en general todo forma de vida social distinta a la capitalista. No es el caso de las formaciones sociales latino-americanas, subsumidas por el capitalismo transnacional o aún en proceso de transición hacia sociedades cualitativa y revolucionariamente diferentes.

Considera al capital como factor de producción tan igual que al trabajo, en rigor a la fuerza de trabajo, cosificando utilitariamente al trabajador como un objeto de compra-venta y a la tierra como un “recurso natural”, utilizados para producir las mercancías que realizadas en el mercado generan un ingreso distribuible respectivamente en interés, salario y renta, “se elimina bonitamente la ganancia… la forma de la plusvalía específicamente característica del régimen capitalista de producción”.

Lleva implícitamente a la conclusión de que el empresario es el capitalista cuya ganancia o utilidad es el propio interés o por el contrario, el primero es un trabajador digamos más calificado y que dirige gerencialmente la producción obteniendo a cambio también un salario, aunque mayor al de los otros trabajadores.

Vela la explotación a los trabajadores en el propio proceso de producción de cualquier mercancía; ellos, verdaderamente son quienes al vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario, generan la riqueza, el plus valor que capitalistas, terratenientes y banqueros se apropian a título de justo beneficio o ganancias, rentas e intereses.


1    Néstor Kohan. “Fetichismo y Poder en el pensamiento de Carlos Marx”.

2    “El Capital. Crítica de la Economía Política”. Tomo III, FCE, México D.F, 1984; pp. 754.

3    En “Función de Producción” de Wikipedia

4    En “Macroeconomía en la economía global”. Felipe Larraín y Jeffrey D. Sachs; Prentice Hall, Buenos Aires, 2002, pp. 60.

5    Idem a nota 2.

6    Así lo prueban sus “Cuadernos matemáticos”.

7    Idem a nota 2, al igual que los textos entrecomillados de los siguientes párrafos.

*    Economista.

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