noviembre 30, 2020

Salario mínimo nacional

por: Marianela Calle

El salario mínimo de un país sin duda puede considerarse en un referente de la potencialidad económica y de los estándares mínimos de calidad de vida que un Estado ofrece a sus habitantes.

En la década de los noventa, el salario mínimo nacional no superaba los Bs400.- y cada incremento salarial, si es que lo había, era resultado de constantes movilizaciones sociales que reivindicaban los derechos de los trabajadores por cubrir sus necesidades más apremiantes.

Hoy en día, con el gobierno del Presidente Morales autodenominado socialista, la Central Obrera Boliviana parece haber retomado su rol protagónico de la representación de la clase trabajadora, logrando un crecimiento potencial del salario mínimo nacional del 276%, de Bs440.- a Bs1.656.- entre las gestiones 2006 y 2015 (considerando los últimos acuerdos sostenidos con la COB); esto ha sido posible por la estabilidad económica alcanzada con la adopción del denominado “Nuevo Modelo Económico Social Comunitario y Productivo” que ha permitido generar mayores recursos en la economía nacional.

Los aumentos al salario mínimo incentivan la demanda interna, es decir la capacidad de adquirir bienes y servicios, esto a la vez dinamiza la economía nacional, ya que permite que los dependientes puedan obtener mayores bienes para cubrir las necesidades más elementales. Un aumento en las remuneraciones salariales tiene un efecto multiplicador, siempre y cuando tenga un correlato en el crecimiento económico, caso contrario su efecto sería una subida de los precios de la canasta familiar.

En el flujo dinámico propio del mercado, los incrementos salariales no solo benefician a los sectores asalariados, sino también aquellos que pertenecen al sector “cuentapropista”, quienes en su mayoría pertenecen al sector gremial informal, ya que son éstos quienes proveen los bienes requeridos por los trabajadores asalariados, propiciando una dialéctica donde compradores y vendedores se benefician simultáneamente.

Las políticas salariales van orientadas a dignificar la vida de los bolivianos y han permitido que gradualmente salgamos del abismo en el que nos encontrábamos en los cuadros comparativos con la comunidad internacional, sin duda hay mucho que avanzar, siendo un aspecto de vital importancia volcar la mirada hacia la formalidad del trabajo, de manera que todos puedan ser beneficiarios de los incrementos salariales que permite alcanzar el modelo económico boliviano.

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