noviembre 29, 2020

Los hijos consentidos de papá estado

por: Pamela Tarifa Z.

La polémica que se ha creado a raíz de las declaraciones del Ministro Arce acerca de los montos de inversión que realizan los empresarios Bolivianos, sin duda ha creado ciertas inquietudes en la ciudadanía.

Por ejemplo, es razonable preguntarse si la estabilidad macroeconómica alcanzada en los últimos años, la creciente liquidez que circula en las calles, la reducción de las tasas de desempleo etc., no reflejan un escenario propicio para invertir.

Considero que el Nuevo Modelo Económico Social Comunitario Productivo, se ha planteado de manera coherente y realista, en primera instancia, es evidente que la situación económica del país ha mejorado por los excelentes precios de las materias primas, eso nadie lo niega, Que Bolivia se ha mantenido en una situación primario exportadora, sí, es cierto. Pero la innovación de esta propuesta consiste precisamente en la trasferencia de estos excedentes desde los sectores estratégicos hacia los generadores de empleo e ingresos a través de la redistribución de ingresos, con el objetivo de que Bolivia precisamente canalice esos recursos hacia sectores que la saquen de ese patrón El creciente Gasto Publico, la emisión de bonos a diferentes sectores de la población, no sólo ha combatido la pobreza, sino que ha reactivado la economía, la gente ahora tiene más dinerito y si la gente tiene más dinero, pues gasta más.

¡Qué oportunidad más interesante para invertir¡

Pues resulta lógico pensar que los bolivianos, con esa mentalidad emprendedora que nos caracteriza estábamos esperando un momento como este, la oportunidad de sacar nuestra platita que está debajo de nuestro colchón, que está estancada en los bancos y ponerla a trabajar para que crezca; la oportunidad para poner a funcionar nuestros proyectos, para vender más, y en conjunto para industrializar nuestro amado país.

No obstante y en contraposición a este pensamiento, los empresarios bolivianos continúan reclamando al papá Estado mejores condiciones, se mantienen tímidos, tienen miedo, y ese miedo los está haciendo perder esta gran oportunidad. Porque también estaba proyectado que los precios altos de las materias primas no serán eternos y que el escenario externo no siempre va a ser favorable, por eso los bolivianos tenemos que aprovechar momentos como éste. Soñar no cuesta nada dicen, pero no podemos pasar la vida entera soñando, debemos ponernos las pilas para realizar nuestros sueños, no es fácil, nadie ha dicho que lo es.

Somos una familia, entre todos tenemos que trabajar para sacar adelante a nuestro hogar, a nuestra Bolivia, basta de confrontaciones y de reclamos, hay que sentarse a hablar pero no sólo para pedir sino también para determinar la manera en que se aportará. Dejemos de lado la enfermedad de Papitis, que nos mantiene en la mentalidad de que todo se nos tiene que poner en bandeja de plata, dejemos de ser los hijos consentidos de papá, hay que trabajar, hay que arriesgar para ganar.


* Economista.

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