noviembre 24, 2020

Malvinas: Militarización vs. Diálogo

por: Natalia Coronel 

El consenso entre los países latinoamericanos pone en evidencia que el debate por Malvinas ya no es una causa argentina sino de todo el sur del continente.

Pasaron 33 años del inicio de la operación de la dictadura cívico-eclesiástica-militar en las islas Malvinas y la reafirmación de la soberanía del archipiélago no solo se convirtió en un tema de discusión interna sino que, hoy marca agendas internacionales y flamea como bandera latinoamericana.

Gran Bretaña, con el apoyo de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), convirtió ese territorio apacible en un enclave militar colonialista. La Fortaleza Malvinas, Mount Pleasant, la base aeronaval más grande en el continente suramericano, expone a su poder vigilante los mares y territorios del Sur.

Asociada con EE.UU., la alianza europea extiende su dominio hasta Tierra del Fuego en la Argentina y más allá. Mientras tanto la lucha por la recuperación de nuestras Malvinas continúa por otros medios.

Desde el retorno a la democracia en 1983, Argentina hizo del reclamo pacífico por la recuperación del ejercicio de la soberanía una verdadera política de Estado y sostiene que el diálogo bilateral con el Reino Unido, en los términos que plantea la resolución 2065 de las Naciones Unidas, es el único camino válido para la negociación. Esta es la posición que llevó la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, al Comité de Descolonización de la ONU al cumplirse 180 años de la ocupación británica en 2013.

De esta lucha no solo se hizo eco la ONU, sino también, un conjunto de organismos multilaterales como son la OEA, Unasur, Celac, Mercosur, G-77 + China y las cumbres de países africanos y árabes.

Sin embargo, el gobierno británico encabezado por el conservador David Cameron, que en mayo próximo va por un tercer mandato, esta semana, en coincidencia con un nuevo aniversario del inicio de la guerra (2 de abril de 1982), anunció que acrecentaría sus gastos militares en la Isla con el inverosímil argumento del “peligro” que representaría el gobierno argentino para los isleños.

Michael Fallon, secretario de Defensa británico declaró ante el Parlamento de su país que incrementarán su inversión en armamentos en un promedio de 180 millones de libras para los próximos diez años. “Búsquense otra excusa, porque no somos un peligro militar para nadie no nos hagan formar parte de ninguna guerra que no es la nuestra”, respondió la Presidenta argentina a estas acusaciones.

Malvinas, un pretexto

La hipotética estrategia del “peligro” planteada disimula los intereses reales del Reino Unido sobre las Islas. Luego de la guerra de 1982, Margaret Thatcher fue consagrada como la gran heroína británica luego de reaccionar más allá de toda lógica. La llamada “Dama de Hierro” fue quien envió una flota preparada para matar y morir a una distancia inimaginable. Fue quien mantuvo vivo ese espíritu agresivo e invasor de Inglaterra y eso enorgulleció a los que reivindicaban el colonialismo.

Por eso, hoy nos resulta curioso que uno de los países considerados potencia haya convertido las Malvinas en la zona más militarizada del mundo con un soldado cada dos habitantes y nos preguntamos, ¿cuál es el verdadero interés?

Pero lo que nos parece que escapa de todo lógica, cobra sentido si entramos en conocimiento del lugar, geopolíticamente estratégico, que ocupan las Islas.

Esto sugiere que el “apego” de los ingleses por mantener las Islas bajo su órbita radica en la conexión entre los dos grandes océanos con una importante base militar cercana a la Antártida y al corredor bioceánico; y por las riquezas renovables y no renovables. Por ejemplo, si el canal de Panamá desapareciera, todo el tráfico de navegación mundial debería pasar por el sur de Argentina y por las Islas Malvinas.

No es casualidad que en momentos en que se anuncia este incremento del gasto militar arribe a las islas una plataforma petrolera con el objetivo de explorar la zona en busca de hidrocarburos, sabiendo que su accionar contiene un enorme peligro ecológico. Al mismo tiempo, como si Thatcher continuara en el poder, pretenden utilizar el fantasma de un conflicto bélico y la exacerbación del espíritu colonialista de parte de su población con fines electorales. Recordemos que luego del triunfo de los ingleses en 1982, la Dama de Hierro, conquistó nuevos bríos por lo cual, meses después, logró una aplastante victoria y se reafirmó en el poder.

La injuria colonialista

Con la flota del Reino Unido acercándose al Atlántico Sur, el gobierno argentino consideró que eso constituía una amenaza contra la paz en el continente y justificaba la invocación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). El mismo indica que un ataque armado por cualquier país contra un Estado Americano, será considerado como un agresión contra todos y, en consecuencia, cada una de las partes se compromete a ayudar a hacer frente a la embestida.

La Argentina, bajo la inminente arremetida británica, convocó a la asamblea que aprobó por 17 votos a favor y cuatro abstenciones una declaración que reconocía la soberanía argentina sobre las Islas e instaba a ambos países a poner fin a las hostilidades. Pero la ausencia en la última sesión del secretario de Estado norteamericano de entonces, Alexander Haig, puso en duda cuánto éxito podría tener la iniciativa.

No obstante, volvió a pedir la aplicación del tratado en mayo de ese año en rechazo a la ayuda de Norteamérica a Gran Bretaña. Fueron sesiones dramáticas, en las que se acusó a los Estados Unidos de violar el tratado. Nuevamente con la abstención de los EE.UU., Colombia, Chile y Trinidad y Tobago, el TIAR se pronunció en favor de la Argentina.

Sin embargo, el apoyo quedaría solo en la letra de la resolución. En los hechos, Estados Unidos fue fiel a la OTAN, la guerra terminó y el TIAR empezó un camino hacia el descrédito.

Pugna por el diálogo

A pesar de las hostilidades, Argentina ratifica la paz como el elemento esencial de su estrategia. En la Cumbre de la OEA llevada a cabo el año pasado, se exhortó un texto de aceptación continental al reclamo argentino: el documento afirma que el eje “constituye un tema de permanente interés hemisférico” y lamenta que no se hayan podido reanudar las negociaciones “tendientes a resolver la disputa de la soberanía”.

Por otro lado, el imperio colonizador también enfrenta la Resolución 31/49 de la Asamblea General las Naciones Unidas, que pide a las dos partes que aceleren las negociaciones relativas a la disputa sobre la soberanía de la Isla y los intima a abstenerse de tomar decisiones unilaterales conflictivas mientras continúe la discusión.

Al cierre de este número se lleva a cabo la Cumbre de las Américas en Panamá, y allí estará la Presidente argentina para instalar su reclamo de soberanía que ya fue un tema que generó controversia en la anterior cumbre de Cartagena, dado el rechazo de Estados Unidos y Canadá a incluirlo en el documento final. Aquel “te olvidaste de Malvinas”, que confesó el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, le habría dicho Cristina Fernández luego de su discurso inaugural quedó registrado como uno de los momentos memorables del evento.

“El mundo no aguanta más guerras, ya hay demasiadas muertes”, puntualizó la presidenta, mientras sostiene sus reclamos de diálogo ante el Reino Unido a partir del cual pretende construir un camino que permita una solución definitiva a la incongruente situación colonial en tierra americana.


* Natalia Coronel, es una joven periodista argentina colaboradora de La Época.

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