noviembre 29, 2020

Solamente sirve avanzar

por: Inti Tonatiuh Rioja Guzmán

Dos son los tipos de analistas políticos que han salido a decir sus verdades a raíz de los resultados sub-departamentales; primero, los que confunden una elección con características propias y manifiestan sus aspiraciones políticas que, a título de su exposición como analistas, rápidamente las vierten, significativamente, cayendo el titulo de la “parcialidad” y el “objetivismo” del “analista”.

El segundo analista es más cauto, ve las causas de los errores electorales como motivo de profundos problemas internos, padrinazgos políticos, corrupción, un desgaste del discurso, una ausencia de nuevos liderazgos, etc., pero principalmente sabe diferenciar entre el voto nacional del sub-departamental.

Esta necesaria diferenciación nos permite abordar el tema de los resultados: veamos pues que el Movimiento Al Socialismo (MAS-IPSP) tendría alrededor de 225 alcaldías de las 339 en el país [1], consolidándose como la primera fuerza nacional sub-departamental; en segundo lugar se encuentra el Movimiento Demócratas con 23. La diferencia del primero con el segundo es de 202 instituciones.

Esto podría alimentar la reflexión de que el giro a la izquierda del campo político sigue vigente y que la hegemonía que consolidó el MAS no se encuentra en riesgo aún, porque para que suceda algo así debería haber un proyecto anti-hegemónico, lo que debería evidenciar, entre las varias cosas, un proyecto de país diferente al dominante y no así proyectos que se enfocan en las necesidades regionales pero bajo los lineamientos ideológicos del proceso de cambio.

Si bien existen consolidaciones y avances de fuerzas opositoras, esta elección era el escenario perfecto para que una alternativa política trascienda sus fronteras regionales y se dimensionen múltiples liderazgos bajo una misma bandera pero sucedió lo contrario: la oposición en realidad es oposiciones, y la elección sirvió para acentuar esa postura, así pudimos observar que el discurso utilizado sobre la “unidad” se desmoronó por múltiples actores y no fue otra cosa que un eslogan electoral más y no una realidad política.

Por lo tanto, el MAS perdió en las ciudades con mayor cantidad poblacional pero, fuera de esta notoria evidencia, el detalle nos indica que la imagen fue la que más salió afectada, no en vano medios de comunicación, analistas y oposiciones compatibilizaron un discurso que mostrara a la corrupción como elemento que englobe a todo el MAS y no así a personas inescrupulosas cuya inexistencia de moral es bastante obvia.

Ese primer elemento sumado al resultado de la elección nacional –no así la votación como tal– tuvo su influencia en lo sub-departamental, debido a que el resultado fue la no existencia de una oposición seria ya que debemos recordar que la segunda votación fue a favor de una alianza que nace a raíz de las elecciones y que en las sub-nacionales sufre traspiés, sin contar que muchas de sus posturas y propuestas estaban en sintonía con los lineamientos delproceso de cambio.

La ausencia de una oposición real favoreció a los candidatos opositores para “nivelar” la correlación de fuerzas que, si bien no puede ser comparada en poder de convocatoria o proyección nacional, viene a ser suplida por representación institucional.

Dos características han quedado demostradas por su evidencia propia: la primera, parte de la necesaria diferencia de dos tipos de liderazgo, a) el liderazgo al interior del MAS como tal, y b) liderazgo en la sociedad civil.

Aquella diferencia vendrá a ser redefinida por su campo social y demuestra que tener liderazgo interno ya no es garantía de victoria, mientras que ser líder social puede favorece posturas pragmáticas, creando tensiones, más allá de profundas diferencias ideológicas.

La segunda, la “formación de cuadros”. Si fuese el caso, a voz común, el MAS ya habría tomado el camino de su institucionalización propia como partido político formal, el principio de su restructuración, aunque ha quedado demostrado, en la pasada elección nacional, con el Movimiento Sin Miedo (MSM), que institucionalización no es garantía de victoria electoral.

Cual fuere el caso, lo importante ha sido señalado por varios, y va en el sentido de la renovación política o formación de nuevos líderes locales, ¿para qué?, para hacerle frente a la nueva línea de líderes opositores “jóvenes” o “nuevos” que han sido empoderados en esta elección y que principalmente giran su condición social a la idea de éxito, a la clase media-urbano, profesional, pragmática, y en algunos casos, racista y anti-masista.


* Joven politólogo boliviano, @intirioja

1 Información encontrada en el periódico Los Tiempo, 6 / IV / 2015.

Be the first to comment

Deja un comentario