noviembre 30, 2020

Metamorfosis del poder cruceño

Para poner efectivamente en una balanza qué estuvo y que está en juego con los resultados de la elección a Gobernador / Asamblea Legislativa Departamental en el departamento de Santa Cruz, hay que partir de una breve recapitulación de la evolución y trayectoria histórica del voto a nivel departamental para Gobernador. Pero también habrá que incluir un análisis de contexto histórico breve que dé cuenta de los principales hechos, acontecimientos y eventos políticos relevantes que han marcado el devenir de las correlaciones de fuerzas tanto locales como nacionales y que han configurado los escenarios políticos en la región. Por lo tanto, metodológicamente habrá que combinar los eventos de la coyuntura subnacional 2015 con la evolución de la estructura histórica del pasado reciente para dar sentido, significación y proyección política a los resultados de las elecciones departamentales de marzo.

La última década

Haciendo un breve repaso de los últimos 10 años de la evolución del voto en el departamento para la elección del Prefecto, luego Gobernador, podemos evidenciar el debut en el año 2005 de la primera alianza oficialista local alrededor de la figura de Rubén Costas con la sigla APB, cosechando 47,88% del electorado, significando 299.730 votantes. Recordamos que en el año 2005 la polarización política -como mecanismo de relacionamiento del campo político boliviano que marcaría la primera década del siglo XXI- estaba aún en proceso de articulación, conformación de bloques políticos pluri institucionales y agregación de demandas generales, en torno a las agendas divergentes del Estado Plurinacional frente a la Autonomía Departamental. Luego de promulgada la nueva Constitución Política del Estado, en enero de 2009, y de lleno en la etapa de polarización política antagónica entre el Bloque indiano originario campesino obrero popular vecinal (BIOCOPV, quienes postulaban un nuevo sujeto político y social) y el Bloque Cívico Regional Partidario (BCRP), el bloque de poder cruceño participa en las elecciones a Gobernador en el año 2010 (en el contexto del nuevo Estado con Autonomías) con la sigla VERDES, agregando 54% del electorado departamental, significando 515.309 votantes reales. Vale la pena recalcar-como detalle de contexto histórico- que entre los años 2008 al 2010, el Bloque de Poder cruceño ingresa en una etapa de grave crisis orgánica debido a una serie de hechos políticos que esquematizaremos a continuación, provocando la derrota política y militar a nivel de su proyecto (y proyección) político nacional, resultando en la desinserción de estos del campo político nacional y la posterior reclusión en el espacio regional / subnacional como territorio de sobrevivencia, resistencia y reciclaje. A la postre, en el año 2015, el oficialismo cruceño nuevamente muta de sigla hacia el MDS y consigue aglutinar en las elecciones departamentales de fines de marzo el 60,05% de la preferencia electoral, congregando 604.028 votos.

Por su lado, la trayectoria electoral del MAS en el departamento de Santa Cruz -primero para la selección popular de Prefectos en el año 2005 y luego para la elección del Gobernador del año 2010- nos muestra para el año 2005 un posicionamiento en el tercer lugar (atrás de la alianza A3-MNR que obtuvo 27,95%) con el 24,17% representando 151.306 votos. Para el año 2010, el MAS obtuvo un nítido segundo lugar con el 37% de la preferencia electoral, duplicando su apoyo electoral y consiguiendo 374.306 votos, mientras que para el año 2015, el MAS decrece al 31,11% y reduce su apoyo electoral a 312.944 votos ciudadanos.

La tabla ilustra la relación de evolución de 10 años del voto en el nivel departamental en Santa Cruz, graficando la trayectoria del oficialismo cruceño y la del MAS.

(Ver tabla en el pdf de este número en: https://www.la-epoca.com.bo/portada/1429669326/digital/#/8/zoomed)

Ofensiva cruceñista

Más allá de los análisis coyunturales y explicaciones que giran alrededor del proceso de selección y actuación de las/os candidatas/os, los detalles de la campaña y demás variables corto-placistas, vale la pena preguntarse ¿cómo y por qué pudo el Bloque de Poder cruceño no sólo mantener un ritmo sostenido de crecimiento electoral, llegando a duplicar sus apoyos políticos electorales durante un espacio de diez años? ¿Cómo y por qué logran recuperar enclaves territoriales que habían estado en manos del MAS durante las pasadas elecciones subnacionales del año 2010 (como el caso de las Provincias de Guarayos y Florida), aun cuando el MAS triunfara en las elecciones nacionales del año 2014 (61,36%) consolidándose como la primera fuerza política en Santa Cruz, amarrando 49,01% del electorado cruceño?

A pesar de que la prensa busque generalizar los resultados de las elecciones departamentales para hablar de la victoria de “la oposición”, volver absolutas o exportables las correlaciones de fuerzas departamentales y municipales hacia el campo político nacional en donde el MAS mantiene un nítida mayoría absoluta y en la búsqueda o apuesta de construir oposición nacional al Gobierno del MAS desde las regiones y desde las principales ciudades capital, considero que los resultados subnacionales tienen más que ver con las consecuencias de ciertos procesos, acciones, conductas, pugna de influencias y giros al interior del MAS que con alguna estrategia premeditada, racional y coordinada de la(s) oposición(es) desde las regiones.

Inflexiones de la política departamental

Para contextualizar lo anterior, debemos hacer mención obligada a una serie de clivajes e inflexiones políticas, económicas y territoriales que afectaron al Bloque de Poder cruceño entre los años 2008 al 2010, a manera de retratar el devenir de las correlaciones de fuerza locales. Por supuesto que partimos afirmando el ejercicio ininterrumpido de más de 65 años de hegemonía del Bloque de Poder cruceño, asentado sobre una base material de poder alrededor de su clase dominante empresarial y su estructura gremial corporativa, además del aparato ideológico de la cruceñidad enquistado en el Comité Cívico Pro Santa Cruz que alberga las directrices de la elite política. Sin embargo, a pesar de lo anterior, dicha hegemonía se vio acumulativamente afectada / fracturada por algunos clivajes políticos que se dieron a través de hechos electorales, como ser por un lado, los resultados y efectos posteriores del Referéndum Revocatorio de agosto de 2008 y la promulgación del nuevo texto constitucional en enero de 2009. Por otro lado, dicha hegemonía absoluta también se vio quebrantada por tres hechos de fuerza como fueron la toma de instituciones o el golpe de fuerza de septiembre de 2008, la masacre en Porvenir (Pando) en el mismo año y el caso de terrorismo contra el Estado de Eduardo Rózsa Flores en abril de 2009. A los hechos electorales y hechos de fuerza enumerados anteriormente se suman algunos otros que podemos caracterizar como políticos institucionales -la cumbre política en Cochabamba luego de la toma de instituciones y el momento en el que el Congreso Nacional devino en Constituyente ante la premura de cerrar el ciclo constituyente abierto en el año 2006 – que ahondan la fractura en la hegemonía orgánica del Bloque de Poder cruceño. Dichos clivajes políticos (que significaron el fin del proyecto político nacional y la agenda de la autonomía departamental) sumados a ciertos clivajes económicos como el ciclo de nacionalizaciones y de recuperación de las empresas estratégicas del Estado iniciado el año 2006, la recuperación de la capacidad de regulación, fiscalización y control del Estado, además de la invitación (con sentido literal y simbólico) del Gobierno a los empresarios cruceños “a hacer negocios y no política”, profundizó las fisuras, fracturas, disidencias y contradicciones al interior del Bloque de Poder cruceño, llegando inclusive a hablarse de una “derrota política militar” por los efectos y consecuencias de todo lo anterior.

Leyendo las subnacionales 2015

Sin embargo, dos de las claves centrales para comprender la evolución de los resultados electorales subnacionales, en contraste con la mencionada derrota política militar, tienen que ver con que a pesar de la incertidumbre al interior de la clase dominante cruceña (provocada por el proceso de nacionalizaciones y recuperación de la capacidad de regulación, fiscalización y control del Estado) el modelo posneoliberal implementado por el Gobierno del MAS no sólo que NO afectó la base material del poder del bloque político cruceño, sino que al contrario, lo reforzó, expandió y reprodujo al extremo que muchos empresarios cruceños no militantes ni simpatizantes del proceso de cambio ni del masismo declaran satisfechos que están haciendo “más plata que nunca”. Por lo tanto, la derrota política militar no implicó una derrota en la base material de poder, lo que permitió al mentado bloque seguir haciendo negocios y paralelamente reproducir hegemonía (política y cultural), irónicamente a través de sucesivos Pactos con el Gobierno del MAS.

Por otro lado, a pesar de que la derrota política militar significó una constatación en Santa Cruz de que el MAS efectivamente construía hegemonía y era la única sigla u organización política en el campo político nacional, el Bloque de Poder cruceño hizo las adaptaciones necesarias para cohabitar con la presencia monopólica del MAS en lo nacional, pero manteniendo la hegemonía local intacta, a través del fortalecimiento de un subsistema político regional departamental con sus propios sistemas de creencias, sentidos, significaciones, historia, códigos, narrativas, reglas y actores. En otras palabras, a pesar de la mayoría absoluta del MAS en lo nacional, el Bloque de Poder cruceño articuló el territorio regional departamental como enclave político o espacio de sobrevivencia, resistencia, reciclaje y (a la vez) de botín, con la ayuda y anuencia del Gobierno del MAS, quienes aún hasta el día de hoy no disputan la hegemonía local. Esta no es una historia nueva o reciente para el Bloque de Poder cruceño, quienes hicieron exactamente lo mismo ante la victoria de la Revolución Nacional en 1952, postulando la posición de “adaptarse o morir”.

Metamorfosis del Bloque de Poder cruceño vs. ¿hegemonía masista?

La consigna de adaptarse o morir por supuesto que entraña el característico pragmatismo económico de la clase dominante, pero combinado con el conservadurismo político de siempre de la elite política, que ha resultado a la postre en leves variaciones cosméticas en formas políticas, pero que en los hechos, no ha afectado a la estructura de poder oligárquica. La diferencia histórica fundamental puede encontrarse en que desde el Estado Plurinacional se habrán fomentado la formación de otras o nuevas oligarquías de composición originario campesino popular, pero a la luz de los pactos entre el Gobierno del MAS y los empresarios cruceños, las nuevas clases económicas emergentes no inciden en la balanza de las correlaciones de fuerzas ni llegan a constituir un nuevo sujeto económico que acompañe al sujeto político que se encuentra dibujado en la Constitución Política de este Estado Plurinacional. Al contrario, el sujeto político (indígena originario campesino) de la CPE se encuentra huérfano en términos de construcción de sujeto económico mientras que el Gobierno del MAS prosiga reproduciendo el modelo económico moderno extractivista de desarrollo industrial y no gire significativamente hacia el Vivir Bien, que más que un debate de contradicciones sobre quién o qué clase ostenta la titularidad sobre los medios y modos de producción (propiedad privada versus propiedad colectiva / burguesía versus proletariado, capitalismo versus socialismo) implica la deconstrucción y superación histórica-civilizatoria, cultural de la hegemonía (mundial) imperante. Mientras tanto, en la administración de la coyuntura, los acontecimientos políticos favorecen a las antiguas estructuras de poder.

Básicamente, el Gobierno del MAS está cosechando lo que sembró (o lo que no sembró) al querer competir en pragmatismo con las derechas cruceñas: al acercarse, coquetear, invitar y hacer alianzas con personajes de motivaciones cuestionables (la alianza con dirigentes de la Unión Juvenil Cruceñista en el 2009;, las candidaturas para diputaciones de Gabriel Dabdoub, Carlos Subirana y Romy Paz; el acercamiento a Jessica Echeverría, son algunos ejemplos que vienen a la memoria) da señales de contradicciones entre lo que dice y lo que hace el MAS, reduciendo al proceso de cambio a una simple maquinaria electoral de reproducción de Gobierno, devaluando al sujeto político que dio cuerpo al mencionado proceso y sobre todo, jugando a favor de las derechas cruceñas. Pongámoslo en otras palabras y tratemos de entender las lógicas detrás de las acciones: ¿Por qué habría un/a cruceño/a de votar por el MAS, que incorpora candidatos invitados de las derechas, siendo que en el universo político de las derechas existe todo el despliegue variopinto de las combinaciones conservadoras posibles, expresadas a través de todas las demás siglas y organizaciones políticas que compiten, mientras que las opciones y representaciones de la “izquierda” ni siquiera quedan como espacio en pugna, sino que directamente desaparecen?

El pragmatismo del MAS en el acercamiento / invitación del Gobierno a los empresarios cruceños para hacernegocios y no política y su giro hacia el centro-derechas, desde las elecciones nacionales de 2014, están cobrando factura, por lo que se constata fehacientemente la falacia de la afirmación de fin de año 2014 del Vicepresidente Álvaro García Linera ante la “victoria” electoral en Santa Cruz, cuando lanzaba su tesis de la “irradiación territorial de hegemonía”, como fundamento de expansión del MAS hacia Santa Cruz. No sólo que no existe tal irradiación territorial de hegemonía en el caso cruceño, sino que al contrario, como ya se mencionó líneas arriba, frente a los resultados de las elecciones subnacionales, hay un reposicionamiento político-electoral-territorial del Bloque de Poder cruceño, cuya hegemonía ha mutado en forma, pero no ha variado en fondo.

Abril de 2015

Porongo, Santa Cruz – Bolivia


* Politóloga cruceña

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