noviembre 27, 2020

Memoria de Bolivia en La Haya

Bolivia considera que la conducta de Chile ha generado una serie de actos unilaterales jurídicos que, conjuntamente con los acuerdos a los que llegaron en su momento, le obligan, a la luz del Derecho Internacional, a negociar con Bolivia un acceso soberano al mar.

El 24 de abril de 2013 el Estado Plurinacional de Bolivia formalizó, ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, cuya tarea es dirimir judicialmente los diferendos entre Estados, una demanda contra la República de Chile para que se le obligue a negociar una salida soberana al mar.

La Memoria

Al año siguiente de la demanda, el 15 de abril de 2014, nuestro país presenta ante la CIJ su Memoria, o lo que en términos de derecho se corresponde con el conjunto de pruebas y razonamientos jurídicos que sustentan la demanda.

En un acto sin precedentes en la historia de la diplomacia boliviana, dicha Memoria se aferra a la experiencia de la Comisión de Derecho Internacional para el estudio de actos unilaterales, conformada a fines del siglo pasado y cuyo relator fue Víctor Rodríguez Cedeño.

Para esta comisión los actos unilaterales pueden ser políticos y jurídicos. Sin embargo, dio preferencia en su labor a los actos unilaterales que pueden generar orden jurídico. Generalmente estos actos unilaterales jurídicamente vinculantes son muy particulares, deben de crear derechos y obligaciones, y son mejor vistos si entre la generación de estos actos unilaterales existen acuerdos y avances entre las partes.

La demanda boliviana –tanto en la aplicación como en la memoria– sostiene que Chile ha sostenido numerosos diálogos y acuerdos con Bolivia en el siglo XX, ofreciendo “entablar negociaciones para otorgar a Bolivia un acceso soberano al mar”. Sustenta lo anterior utilizando como razonamiento tanto declaraciones de autoridades chilenas como los propios acuerdos alcanzados, siendo los de mayor importancia los que se efectuaron en 1950 y en 1975, aunque también concede un reconocido sitial al llamado “enfoque fresco” de 1987.

En cada uno de los casos señalados Chile condicionaba a Bolivia de que estaban dispuestos a ingresar en negociaciones si dejábamos en el pasado el reclamo sobre la injusticia del Tratado de Paz y Amistad de 1904, el cual –entre otras disposiciones– cedía a perpetuidad a Chile territorios que hasta 1879 fueran nuestros, condenándonos a la mediterraneidad. Las declaraciones de las autoridades chilenas son expresas y se encuentran tanto en las negociaciones de 1950 como en las de 1975.

Con estos antecedentes, los juristas que contrata Bolivia construyen una idea: Bolivia puede demandar a Chile ante la Corte, para que ésta determine que Chile (por sus actos) tiene la obligación de negociar de buena fe con Bolivia para llegar a un acuerdo que nos dé un acceso soberano al mar.

En otras palabras, Bolivia considera que la conducta de Chile ha generado una serie de actos unilaterales jurídicos que, conjuntamente con los acuerdos a los que llegaron en su momento, le obligan a la luz del Derecho Internacional a negociar con Bolivia un acceso soberano al mar.

Un tema pendiente

Durante los últimos años las autoridades chilenas han insistido en que no hay temas limítrofes pendientes entre ambos países en tanto las diferencias se zanjaron en 1904. Contra esta posición Bolivia le pide a la Corte que declare que Chile tiene un tema pendiente y que debe negociar para arribar a un acuerdo que resuelva este tema pendiente.

Los motivos mencionados han llevado a la Corte Internacional de Justicia a caracterizar nuestro caso como: “Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico”, documento al que se puede acceder en la página web de la CIJ: http://www.icj-cij.org/

Lo llamativo del documento es que la CIJ no añadió la palabra “soberanía”, lo que nos conduce a pensar de que llegado el momento deberá pelearse de que si bien la Corte no puede obligar a un Estado a entablar negociaciones sobre su soberanía, tampoco puede negarlo, algo así como que Chile está obligada a negociar con Bolivia un acceso al mar que no descarte su carácter soberano, tarea venidera para nuestro país.

Objeción Preliminar de Chile

El 15 de julio de 2014, para gran sorpresa de nuestro Gobierno, Chile plantea una Objeción Preliminar, un recurso jurídico –sustentado en copiosos resquicios legales– mediante el cual se le solicita a la Corte que se declare incapaz de fallar en esta demanda ya que no tiene jurisdicción ni competencia para conocer este caso.

En la ocasión el argumento esgrimido por Chile es que: 1. La demanda de Bolivia ya fue resuelta por el Tratado de Paz y Amistad 1904; 2. En ese tratado ya se resolvió el acceso de Bolivia al mar a través del libre tránsito; 3. Que no hay nada pendiente con Bolivia. Por último, añadió que si la Corte le da paso a Bolivia con su demanda lo que se dará será la modificación del Tratado de 1904. Para ello recurren al Artículo VI del Pacto de Bogotá, que dicta:

“Tampoco podrán aplicarse dichos procedimientos a los asuntos ya resueltos por arreglo de las partes, o por laudo arbitral, o por sentencia de un tribunal internacional, o que se hallen regidos por acuerdos o tratados en vigencia en la fecha de la celebración del presente Pacto.”

Respuesta de Bolivia

Nuestro país ha señalado que su demanda nada tiene que ver con el Tratado de Paz y Amistad de 1904, que las negociaciones que se dieron en su momento (1950, 1975 y 1987) expresamente señalaban, por condición de Chile, que Bolivia se comprometía a no tocar el Tratado de 1904 y a olvidarse de su denuncia.

En consecuencia, Bolivia acusa que Chile actúa con doble moral pues, durante todo el siglo XX le pidió que si quería negociar un acceso al mar se olvide de denunciar el mencionado Tratado y que ahora que estamos dispuesta a dejar en el pasado aquello y avanzar en una nueva negociación, Chile introduce a su conveniencia de que el irrespeto al Tratado de Paz y Amistad 1904 sería el principal obstáculo para cualquier diálogo.

Se espera que la respuesta técnica de nuestra delegación argumente que el Tratado de 1904 no resuelve la demanda boliviana, pues no hay nada en 1904 que resuelva la obligación de Chile de negociar con Bolivia, es más, Bolivia sólo puede negociar con Chile sólo después de 1904, es decir, solo después de haber perdido su acceso soberano al mar, y que, por tanto, las negociaciones más importantes se dieron después de la entrada en vigencia del Pacto de Bogotá, o sea, después de 1948.


Luego del acuerdo realizado entre Bolivia y Chile en 1950, cuya documentación sirve de base para la actual Demanda marítima presentada en La Haya, el Presidente de Chile Gabriel González Videla declaró en la revista Vea, el 19 de julio de 1950:

“…consecuente con la tradición jurídica de la Cancillería chilena y ratificando mi profundo espíritu americanista, nunca me he negado a conversar sobre la aspiración portuaria de Bolivia. Así lo expresé en San Francisco, en nombre del Gobierno chileno, cuando fui delegado gubernamental a esa Conferencia. Al asumir el mando en 1946 el Presidente Hertzog, de Bolivia, me recordó la promesa, y yo, de acuerdo con una norma nunca desmentida por la Cancillería de la República, respondí al Mandatario boliviano que estaba acorde en abrir conversaciones sobre el punto propuesto.”

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