noviembre 24, 2020

Socialismo en Bolivia: reflexiones sobre Marx maduro

por: Boris Ríos Brito

Señalaremos algunos aspectos de las posibilidades de socialismo en Bolivia en torno a las reflexiones de Marx durante el último periodo de su vida (1873-1883). Claramente, tal tarea es irrealizable en un pequeño artículo, por lo que nos referiremos, y sólo en esbozo, a la carta de Marx a Nikolai-on (N. F. Danielson), fechada aparentemente en 1877, y sobre todo a los escritos sobre la comuna rural rusa [1].

1. Para Marx la historia no es lineal, las variantes del desarrollo social son infinitas. Don Carlos sentencia en uno de sus borradores:

• “Analizando la génesis de la producción capitalista, digo: En el fondo del sistema capitalista está, pues, la separación radical entre el productor y medios de producción… la base de toda esta evolución es la expropiación de los campesinos. Todavía no se ha realizado de un modo radical sino en Inglaterra… Pero todos los demás países de Europa occidental van por el mismo camino.” (El Capital, edición francesa, p. 316.)

• La ‘fatalidad histórica’ de este movimiento está, pues, expresamente restringida a los países de Europa occidental.El porqué de esta restricción se indica en este pasaje del capítulo XXXII:

• La propiedad privada, fundada en el trabajo personal… va a ser suplantada por la propiedad privada capitalista,fundada en la explotación del trabajo de otros, en el sistema asalariado (loc. cit., p. 340).

• En este movimiento occidental se trata, pues, de la transformación de una forma de propiedad privada en otra forma de propiedad privada.” [Marx, 1980: 60-61]

Es evidente que las deformaciones dogmáticas fueron las que crearon “ladrillos soviéticos”, como decía el Che, o tomos sin fin, cual feligreses, que predican en las más dispares corrientes y que en vez de aportar han llevado a su vulgaridad al marxismo y a su fin como interpretación de la realidad capitalista para transformarla. Por tanto, el determinismo y la linealidad histórica deben quedar descartados para el marxismo y para la realidad boliviana.

No es necesario seguir la línea histórica de desarrollo capitalista de Europa occidental, y claro que tratar de periodizar este desarrollo en Bolivia es un despropósito. Sólo el avanzar de la historia por parte de los actores sociales marcará nuestro ritmo.

2. El sujeto de la revolución es aquel que encierra la contradicción fundamental con el capitalismo. Del proletariado producto de la modernidad occidental distan mucho las realidades de explotación en otros lares del mundo. Así lo fue vislumbrando Marx que encontró en el comunario ruso, bajo la condición de que prime sus valores anticapitalistas, el actor de una posible revolución hacia el socialismo y el comunismo, o: “[…] el retorno de las sociedades modernas a una forma superior de un tipo “arcaico” de la propiedad y la producción colectivas” [Marx, 1980: 33-39].

La antítesis capitalista necesaria para revolucionar está inscrita en la condición de la negación de la negación, que Marx defendía en algún lado como una fórmula no hegeliana sino metodológica y que se resume en la contradicción básica del capitalismo: la negación del trabajo por el capital.

Las condiciones de explotación sobre las producciones comunitarias locales, donde la tierra resulta como uno de sus medios, es decir, la subvención del campo a la ciudad con productos agrícolas a bajo precio impuesto por el Estado y los latifundistas es un fenómeno dado también en Bolivia y que, como Marx previó, impulsaron la articulación de los indígenas y campesinos en instancias de representación nacional para hacerles frente, asumiendo un papel histórico y político, pero donde deben primar los sentidos anticapitalistas para presentarse como alternativa.

Para que esta alternativa se consolide es necesario, como señala Marx, hacerle frente a la eliminación de la propiedad comunitaria, preservando en las comunidades que una minoría de campesinos no se constituya como clase media rural y que las grandes mayorías campesinas y comunarias no sean echadas a las ciudades como proletarios [Marx, 1980: 44].

3. El horizonte comunitario es válido como proyecto alternativo al capitalismo. El viejo Marx veía en la comuna rusa la posibilidad de que ésta pueda, al ser contemporánea del capitalismo, superar al capitalismo, sentenciando: “[…] Entonces, puede incorporarse las adquisiciones positivas por el sistema capitalista sin pasar por sus horcas caudinas […]” [Marx, 1980: 56].

Si la comunidad, siempre con Marx, se impone a las viejas fórmulas de “industrialización agraria” y de apoyo a los sectores agro-industriales, por cierto siempre reaccionarios en Bolivia, es posible impulsar y generar un proceso de desarrollo bajo marcos anticapitalistas.

Para Bolivia es posible salir del “surcofundio” (esa pequeña y desprovista de todo parcela de tierra que el movimiento campesino arrancó del MNR luego de la revolución del 52’) hacia la producción comunitaria masiva. Al respecto Marx nos señala: “[…] Si la revolución se efectúa en el momento oportuno, si concentra todas sus fuerzas […] en asegurar el libre desenvolvimiento de la comuna rural, ésta se revelará pronto un elemento regenerador de la sociedad rusa y un elemento de superioridad sobre los países subyugados por el régimen capitalista” [Marx, 1980: 45].

Incrementar la producción bajo el régimen del capital y su lógica es simplemente fortalecerlo y debilitar la alternativa bajo el horizonte comunitario, o el socialismo comunitario. En la actualidad este es un principio que el movimiento indígena-originario-campesino-popular y obrero debe defender hacia la construcción del socialismo comunitario.

4. Lo originario-indígena-campesino es la alternativa moral y material al capitalismo en Bolivia. No es posible que frente al pragmatismo electoralista y el sindicalismo burocrático, con su toque corrupto, los afanes de negar el aporte moral y material del movimiento originario-indígena-campesino-popular se ciñan en hablar de un fin de la historia de éste, negando así el sentido alternativo que éste conlleva.

El capitalismo en Bolivia, más allá de las seudocalificaciones que le dan en la izquierda tradicional, se ha desarrollado gracias a que se mantiene la negación del trabajo por el capital y el camino que tiene por delante es el de la destrucción y la miseria en posibilidades nunca antes vistas en donde lo comunitario terminará aplastado.

Estamos en el dilema, como plantea Marx sobre la Rusia rural: “[…] me he convencido de que esta comuna es el punto de apoyo de la regeneración social en Rusia, mas para que esto pueda funcionar como tal será preciso eliminar primeramente las influencias deletéreas que la acosan por todas partes y a continuación asegurarle las condiciones normales para un desarrollo espontáneo” [Marx, 1980: 61].

Vale la pena que los sectores progresistas del gobierno, así como el propio bloque social revolucionario indígena-originario-campesino-obrero-popular, le den brío a la necesidad de la construcción del socialismo comunitario y a una segunda etapa de avances anticapitalistas para superar al capitalismo.

En todo caso, las posibilidades están abiertas y como escribió en una carta Marx a Nikolai-on [2]: “[…] si Rusia continúa caminando por el camino que ha seguido hasta 1861, perderá la mejor oportunidad que la historia ha dado a ningún pueblo, sólo para sucumbir a las vicisitudes del régimen capitalista”.


1 Marx, Karl y Engels, Federich, Escritos sobre Rusia II. El porvenir de la comuna rural rusa en: Cuadernos de Pasado y Presente, N° 90, México DF, 1980.

2 https://www.marxists.org/history/etol/newspape/ni/vol01/no04/marx.htm

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