noviembre 26, 2020

“Vamos a respetar las competencias de cada uno y trabajar para llevar adelante la Agenda 2025”

por: Rider Mollinedo

Así lo afirmó Manuel Canelas, diputado por el MAS, quien instó a los gobernadores cumplir con los desafíos para los que fueron electos y se mostró conforme con los resultados del balotaje en Tarija y Beni.

Luego de los resultados de la segunda vuelta electoral en los departamentos de Tarija y Beni donde, fueron elegidos el opositor, Adrián Oliva de Unidad Departamental Autonomista (UD-A) y Alex Ferrier del Movimiento Al Socialismo (MAS) respectivamente y el masismo conserva su hegemonía a nivel nacional. En conversación con La Época, el diputado plurinacional por La Paz, Manuel Canelas, reflexionó acerca de la conclusión del sufragio, “cada vez más la gente en nuestro país tiene una mayor sensibilidad política local diferenciada, es decir sabe que espera y que no le gusta de sus representantes locales”, señaló el legislador. Además, hace referencia a los desafíos que deberán enfrentar los gobernadores opositores “estatutos, pacto fiscal y agenda 2025”.

Rider Mollinedo (RM).- Como diputado del oficialismo, ¿a qué adjudica los resultados del ballotage en Beni y Tarija?

Manuel Canelas (MC).- Creo que dos de las principales claves son la política de alianzas y los candidatos. En el caso del Beni se trabajó bien las alianzas territoriales necesarias para la segunda vuelta y, sin contraparte, se contó con el apoyo de líderes locales que respaldaron al MAS. Ahora bien, el punto de partida era favorable. El MAS había ganado la elección con más del 40 % en primera vuelta y tenía un candidato conocido que ya había ocupado puestos relevantes en la institucionalidad beniana. Creo que todos estos elementos permitieron lo que hasta hace poco era impensable: una victoria del MAS en la búsqueda de la Gobernación.

En el caso de Tarija, a pesar de haber conseguido el apoyo de algunos alcaldes electos de ciudades intermedias de cara a la segunda vuelta, por el resultado podemos ver que fue más decisivo el apoyo de Luis Alfaro a Adrián Oliva y que nuestras alianzas tuvieron una limitada capacidad de incidencia. Por otro lado, nuestro punto de partida era opuesto al del Beni. Oliva quedó a sólo 5 % de ganar en primera vuelta y nosotros a casi 15 %. Resultaría muy complicado encontrar ejemplos en otras latitudes que, con este escenario, se haya podido dar vuelta a la situación en tres semanas. Por último, el candidato no terminó de consolidarse. Recordemos que fue elegido como segunda opción por la inhabilitación de Carlos Cabrera (a quien las encuestas daban ganador) y contó con menos tiempo de campaña y un menor grado de conocimiento.

RM.- En el caso de Tarija, la brecha fue significativa, sin embargo, en las elecciones nacionales se posicionó el MAS. Distinto es el caso del Beni que fue el único departamento donde Evo no ganó en octubre pasado ¿Cuál es tu análisis?

MC.- Creo que está parcialmente respondido más arriba. En el Beni, el 30 % que obtuvo Ernesto Suárez en primera vuelta mostró claramente un agotamiento de un proyecto conservador que ha gobernado para unos pocos el departamento y que no hizo nada destacable en años de ejercer el poder. Parece que son mayoría los benianos que no quieren seguir por esa ruta. Por otro lado, no consiguió el apoyo cohesionado del MNR a quien más que seducir procuró chantajear con el discurso de la defensa de la dignidad del Beni, mantra que, visto los resultados y la negativa de buena parte del MNR, parece agotado.

En ese escenario opositor, el MAS, que ha venido mejorando sustancialmente sus resultados en el departamento, apostó por un candidato conocido, con una buena imagen entre la gente, y se llevó adelante una buena campaña que no se dejó entrampar por el discurso de Suárez, apeló por reenganchar al departamento al resto del país y contó con una muy buena imagen del presidente Evo como garantía de este vincularse al Estado.

En Tarija, como decíamos más arriba, primero te enfrentabas a la inhabilitación de un candidato ganador, a las resistencias que generó la nueva candidatura y al menor tiempo de campaña; y, esto fue importante, a una escisión por tu margen izquierdo que si bien no tenía posibilidades de victoria sí supo aprovechar las resistencias de parte de nuestras bases a Pablo Canedo para erosionar parte de nuestro voto potencial. Además de tener una gestión de la gobernación evaluada no positivamente por muchos tarijeños.

RM.- ¿Qué revisión haces sobre el comportamiento de los candidatos elegidos por el oficialismo para disputar estas gobernaciones?

MC.- Positiva en ambos casos. Creo que Alex Ferrier, aparte de hacer una buena campaña, supo mostrarse como un líder propio de la región, erradicando la idea –que era parte del discurso opositor– de que tendría alguna tutela desde La Paz. Creo que la gente vio que quien tenía tutelas, en este caso de poderosos intereses económicos, era Ernesto Suárez y su gente. Pablo Canedo, a pesar de los problemas de partida, consiguió en segunda vuelta un nada desdeñable 40% y, si se trabaja con inteligencia fiscalizando la futura gestión de Oliva, es un buen suelo para ir seduciendo a más tarijeños.

RM.- ¿Cuánto afectó a los resultados regionales las acusaciones de corrupción dentro del partido? ¿Cree que se haya expuesto la credibilidad del mismo?

MC.- Dejando el Beni y Tarija, creo que fueron tres las causas principales que a nivel nacional perjudicaron, en mayor o menor medida, el desempeño de nuestros candidatos: gestiones malevaluadas por partes importantes del electorado, hechos de corrupción o acusaciones de malos manejos y, por fallos propios y por una campaña mediática opositora, una imagen debilitada del órgano electoral.

RM.- ¿Cómo afecta esta elección a la fuerza del MAS a nivel nacional?

MC.- Esta última –la segunda vuelta en Tarija y Beni– termina arrojando un resultado, visto sólo desde los números, idéntico al del 2010 en cuanto a gobernaciones. Ahora con cambios que son relevantes: Beni para el MAS y La Paz para la oposición. Habrá que ver como se reconfigura el tablero y como se articula la relación –tensa en algunos casos– con el Estado. Muchos de estos gobernadores, a excepción de Costas y Flores, acceden por primera vez a estos puestos con grandes desafíos: estatutos, pacto fiscal, agenda 2025. Veremos que priorizan, sobre todo los actores de la oposición: si su desempeño local o sus aspiraciones personales para el 2019.

El MAS tiene que procurar cumplir con los desafíos antes apuntados y mostrar que podemos hacer una gestión local no sólo buena sino mejor que nuestros pares de la oposición. Cada vez más la gente en nuestro país tiene una mayor sensibilidad política local diferenciada, es decir, sabe qué espera y qué no le gusta de sus representantes locales. Es por esto que para las autoridades electas de mi partido no les será tan fácil apoyarse exclusivamente en la buena gestión del Gobierno ni en la imagen del presidente Evo, tendrán que empezar a jugar más duro en su terreno.

RM.- Desde el 29 de mayo, la oposición regirá tres gobernaciones cuyas fuerzas no tienen vínculos entre sí, lo cual sería una ventaja para el oficialismo, ¿qué propone el MAS para recuperar estos espacios?

MC.- Hacer un buen trabajo desde la mayoría con la que contamos en casi todas las Asambleas Departamentales. Fiscalizar y proponer mejores alternativas a lo que entendamos son malas decisiones de los Gobernadores de la oposición. Y colaborar para que salgan adelante las cosas que consideramos necesarias para esos departamentos.

RM.- ¿Cómo va a trabajar la Nación con la nueva reconfiguración en los gobiernos departamentales?

MC.- Como dijo el presidente, respetando las competencias de cada uno y trabajando porque llevemos adelante la Agenda 2025.

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