noviembre 26, 2020

Archivos en la decadencia de la Colonia

El Abate Raynal (Amsterdam, 1770) y Guillermo Robertson (Londres, 1777), publicaron obras detractoras de la colonización española, ante ello el Rey ordenó escribir una Historia a Juan Bautista Muñoz, Cosmógrafo Mayor de Indias, quien reunió importante colección de fuentes documentales para escribir la Historia del Nuevo Mundo “obra bien documentada, que deshiciera falsedades y equívocos”. Ese hecho circunstancial motivó la creación del Archivo General de Indias.

Documento General de Indias de Sevilla

El rey Carlos III ordenó centralizar la documentación referente a las colonias españolas, dispersas en diversos archivos en Simancas, Cádiz y Sevilla, proyecto elaborado por José de Gálvez (1782) y ejecutado por Juan Bautista Muñoz. En 1785 empezaron a llegar los primeros documentos y alcanzaron a 43.000 legajos, con 80 millones de páginas y 8.000 mapas y dibujos, dispuestos en ocho kilómetros de estantería, procedentes de organismos metropolitanos de la administración colonial, Se distribuido en diez y seis secciones (Consejo de Indias, s. XVI-XIX; Casa de Contratación, s. XVI-XVIII; Consulado de Sevilla y Cádiz, s. XVI-XIX; Secretarías de Estado: Indias, Justicia, Hacienda y Guerra, s. XVIII-XIX; Juzgado de Arribadas, s. XVIII-XIX; Comisaría Interventora de Hacienda Pública de Cádiz, s. XVIII-XIX; Renta de Correos, s. XVIII-XIX; Tribunal de Cuentas de Ultramar, s. XIX; Real Compañía de La Habana, s. XVIII-XIX), Coloniales (Capitanía General de Cuba, s. XVIII-XIX); y Particulares (Duque de Veragua, s. XV- XVIII; General de Polavieja (1876-1898) y Virrey Fernando de Abascal (1804-1859). Se sumó los documentos de la Capitanía General de Cuba, repatriados después de la Guerra de España con EE.UU. Los documentos del Duque de Veragua (descendiente de Cristóbal Colón) fueron adquiridos en 1930. Este Archivo sirvió a los gobiernos de las repúblicas americanas (s. XIX-XX) para respaldar sus derechos territoriales en los numerosos litigios fronterizos provocados como efecto de la independencia de las ex colonias americanas. Es la meca de la investigación histórica sobre América Colonial (España, MEC, 1996).

Los registro de guerra

Los asuntos de guerra y conquista eran atendidos por la Junta de Guerra que sesionaba dos veces por semana, aunque el Cabildo también intervenía en el manejo de información, que podemos considerar de “inteligencia”. [1] Los consejeros de la Junta ocupaban la diestra del Presidente del Consejo, [2] conocían los asuntos relacionados a las campañas militares en las colonias, “oficios y cargos tocantes a la guerra, así de mar, como de tierra, de nuestras indias,” y las solicitudes de privilegios de los soldados [3]. El servicio fedatario experimentó serias transformaciones debido a los numerosos pedidos de privilegios de los soldados, evidenciándose en muchos casos fraudes, lo que motivó al monarca a “mandar, que en las Secretarías no fe admitan certificaciones de servicios particulares, sin haberse tomado la razón de ellas en las Contadurías de el Sueldo de la parte donde fe dieren”. [4]

En esa época se promulgó la Real Ordenanza para el Establecimiento e instrucción de Intendentes de Exército y provincia en el Virreynato de Buenos Aires (1782), [5] un complemento de las Ordenanzas Generales del Ejército de 1768. La norma incorporó los Gobiernos militares y políticos y Corregimientos al régimen de Intendencias, e identificó los documentos militares más importantes, como las Revistas. Reguló la gestión documental, mediante la prescripción de responsabilidades para la filiación de las tropas, remitidas al Contador y Real Hacienda y un extracto al Intendente. El archivo se encontraba en las oficinas de la Contaduría Principal, lo que denota su importancia. En algunos casos, el Intendente entregaba las providencias por medio de los contadores principales de la Provincia y no por los Escribanos. Los militares estaban supeditados a la autoridad del Intendente. [6]

Poca documentación quedó en los archivos oficiales de los ejércitos coloniales. Se ha identificado la existencia de documentación referida al Ejército en algunos repositorios como el Archivo Histórico de La Paz, donde existen referencias de la documentación militar colonial en Expedientes Gobierno (Grupo Corregimiento, 1548-1782), así como en la serie Expedientes Gobierno (Grupo Intendencia, 1782-1825) y una pequeña serie denominada Ejército (1781-1824), esta última transferida por la Biblioteca Central de la Universidad Mayor de San Andrés. [7]


* Magister Scientiarum, Docente titular de la Carrera de Historia de la UMSA. Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

1. Actas Capitulares, 1661, 201:22. Versión de Roberto Santos.

2. Ley Lxxjj. Felipe III, Ordenanzas de Valladolid, del 7 de agosto de 1600 y en Madrid el 16 de marzo de 1609; Felipe IV, el 12 de noviembre de 1636, en: Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias. Tomo I, Libro II, Título II, folio 145. Madrid 1681. Ed. Facsimilar de 1973.

3. Ley Lxxvjj. folio 145v; folio 146.

4. Auto 85 de la Junta de Guerra, Libro II, Título II, Op. Cit., folio 151.

5. Real Ordenanza para el Establecimiento e instrucción de Intendentes de Exército y provincia en el Virreynato de Buenos Aires. Madrid, año de 1782, de Orden de Su Majestad. Imprenta Real. 326 fs.

6. Art. 253; Art. 43 y Art. 269 de la Real Ordenanza.

7. Véase, el Boletín del Archivo de La Paz, Nos. 6 (1979), 12 (1990) y 15 (1995).

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