noviembre 28, 2020

Los archivos públicos y la demanda marítima boliviana

La representación de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia retornó al país luego de su histórica intervención en el Palacio de La Paz de La Haya (4 al 8 de mayo), en la que expusieron los alegatos y réplicas sobre la demanda de incompetencia que antepuso el gobierno de Chile, para tratar de detener el tratamiento del tema de fondo que fue planteado por Bolivia en marzo de 2014, para que Chile cumpla los numerosos compromisos al que se obligó de forma unilateral para garantizar un acceso soberano al litoral del Pacífico.

El canciller “guerrero” Domingo Santa María

El 7 de junio de 1879, el canciller chileno Domingo Santa María propuso al presidente H. Daza, la firma de un pacto de alianza contra el Perú. Daza rechazó la propuesta y denunció el hecho a la comunidad internacional, salvando el orgullo y decoro nacional, pues la palabra empeñada con el Perú en el Tratado de Alianza Defensiva, estaba plenamente vigente. Bolivia era aliada del Perú y Chile, la potencia enemiga que había tomado por la fuerza de las armas el litoral boliviano.

El 3 de diciembre de 1879 Domingo Santa María afirmó: “debemos dar un respiradero y una puerta de calle a Bolivia” y en noviembre de 1880, volvió a reiterar su propuesta: “No podemos ahogar a Bolivia. Privada de Antofagasta y de todo el litoral que antes poseía hasta el Loa, debemos proporcionarle por alguna parte un puerto suyo, una puerta de calle, que le permita entrar al interior sin zozobra, sin pedir venia…”. Como presidente, en 1883, declaró: “No podemos dejar de persistir en la cesión de Arica, Tacna y Moquegua a Bolivia, como un medio de mantener la autonomía de esta República y de asegurarle su independencia y su vida. La proposición capital para llegar a la paz consiste en la cesión de una importante parte del territorio a favor de Bolivia”.

El 4 de abril de 1884: Chile impone a Bolivia el “Ajuste de Tregua” que suspende el estado de guerra y afirma la soberanía chilena de los territorios al norte del paralelo 23 hasta el río Loa. El 8 de abril de 1884, Belisario Salinas y Belisario Boeto (Bolivia) y Aniceto Vergara Albano (Chile), suscriben el protocolo adicional por el cual Bolivia no renuncia a su soberanía en los territorios ocupados por Chile. Ratificado por Resolución de 8 de mayo de 1884 en La Paz, firmado por el presidente Narciso Campero, Fidel Araníbar, Pedro H. Vargas, Genaro Palazuelos y Nataniel Aguirre.

Ultimátum de Abraham Köning

El 13 de agosto de 1900, Abraham Köning envía una nota-ultimátum al gobierno de Bolivia: “Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el Litoral. Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido; así lo dice el Pacto de Tregua: fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua […] Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto (a favor de Bolivia) […] Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones […] que el Litoral es rico y vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale: que si nada valiera, no habría interés en su conservación”. El ultimátum fue calificado como “uno de los documentos más brutales y cínicos de la todos los tiempos, porque trataba de consagrar impúdicamente el derecho de conquista”. El 20 de octubre de 1904, Alberto Gutiérrez por Bolivia y Emilio Bello Codecido por Chile, firman el tratado que determinó el enclaustramiento indefinido que asfixia a Bolivia. El Congreso convocó a una histórica sesión para debatir el informe sobre el Tratado de “Paz, Amistad y Comercio” de 1904.

Las bases de una política de Estado de Bolivia sobre la reivindicación marítima

El 22 de abril de 1910, el canciller de Bolivia, Daniel Sánchez Bustamante, sentó la base de la política de Estado de Bolivia sobre aquella “puerta de calle”: “Bolivia no puede vivir aislada del mar. Ahora y siempre, en la medida de sus fuerzas, hará cuanto le sea posible para llegar a poseer por lo menos un puerto cómodo sobre el Pacífico”. Chile volvió a ofrecer alguna forma de solución al enclaustramiento boliviano, como lo expuso el Embajador Itinerante y Vocero de la Demanda Marítima, Carlos D. Mesa. Lo hizo en 1995, 1920, 1922, 1923, 1926, 1929, 1950, 1975, 1979-1983. Fueron actos unilaterales legítimos de las autoridades de Chile a sus pares bolivianos, sin que medie presión, dolo o extorsión. Fueron actos propios de una administración que compromete la fe del Estado chileno.

En su gobierno, el presidente Carlos Mesa impulsó una agenda marítima desde el seno de la Asamblea General de la ONU. El 24 de septiembre de 2003, afirmó: “Bolivia no renunciará a su justa reivindicación de un acceso soberano al Océano pacífico, dado que nacimos como República independiente con litoral marítimo”. Carlos Mesa acuñó la frase célebre: “ni una molécula de gas por puertos chilenos”, posición ratificada por el referendo nacional que señaló la política de Estado de Bolivia en el tema marítimo.

El 2004, el gobierno publica El Libro Azul: la demanda marítima boliviana, en la que expone los antecedentes y la naturaleza histórica y jurídica del reclamo de Bolivia para acceder a un puerto en el litoral del Pacífico. La Constitución Política del Estado, promulgada en febrero de 2009, incorpora en su texto el Capítulo IV: Reivindicación Marítima, contenida en los artículos 267: “I. El Estado boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le de acceso al Océano Pacífico y su espacio marítimo. II. La solución efectiva al diferendo marítimo a través de medios pacíficos y el ejercicio pleno de la soberanía sobre dicho territorio”. El 2014 publica El Libro del Mar, en el que ratifica las bases jurídicas e históricas de la demanda. Bolivia creó la Dirección de Reivindicación Marítima y nombró al agente de Bolivia ante La Haya, al expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, y nombró como Embajador Itinerante de la Demanda Marítima al expresidente Carlos D. Mesa.

Aporte de los archivos a la causa marítima

Los archivos bolivianos entregaron a Diremar, más de 6.000 documentos referidos al tema marítimo, con los cuales se ha respaldado la demanda boliviana. Esos documentos son el resultado del trabajo de numerosas misiones en archivos de Europa, en los cuales buscaron y obtuvieron copias legalizadas de aquellos documentos.

La línea dura de la oligarquía chilena, amenazó a Bolivia con el uso de la fuerza armada en caso necesario y recientemente expresó ante el mundo una confesión de parte: “A Chile le ha ido mejor con las armas que con la diplomacia”. Por primera vez Chile explica al mundo entero las razones por las que no quiere cumplir sus compromisiones asumidos en torno al tema marítimo. Por primera vez el pueblo chileno y peruano se está informando de la verdadera naturaleza de la historia de la invasión y despojo del litoral de Bolivia. Chile, no puede negar la historia y no puede aludir amnesia en esta hora de verdad jurídica e histórica.

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