diciembre 1, 2020

La blanquitud de Félix Patzi

por: Edmundo Juan Nogales Arancibia 

Uno de los rasgos definitorios del intento separatista de 2008 fue la exacerbación del racismo en tanto se argumentó la diferencia física de las personas.

Un balance necesario

El resultado de las elecciones subnacionales ha dado lugar a muchas interpretaciones, algunas de ellas demasiado optimistas respecto a que el Instrumento Político MAS-IPSP es el único partido con presencia real a nivel nacional, o que es el único que ha ganado tantas alcaldías, sin embargo, no se analizan las amenazas de la recomposición de la derecha ni de la nueva derecha emergente.

Los resultados concretos de las elecciones subnacionales para las representaciones políticas fueron:

• Seis gobiernos autónomos departamentales junto a dos gobiernos autónomos municipales de los diez principales a favor del Instrumento Político MAS-IPSP; tres gobiernos autónomos departamentales junto a ocho gobiernos autónomos municipales para la oposición. Considerando que según el último censo, dos tercios de la población (67%) viven en áreas urbanas, es un resultado muy preocupante.

Lo que no podemos dejar pasar como algo desapercibido es que en el Departamento de La Paz se perdieron los dos gobiernos municipales más grandes, el de la ciudad de El Alto y La Paz, junto al propio gobierno departamental. Emergen nuevos liderazgos y representaciones, la configuración de la propia derecha puede cambiar.

El polo opositor de los últimos años, estructurado a través de Rubén Costas y Doria Medina, perdió el Departamento de Beni, pero aquella ultraderecha radical se fortalece con el ingreso de Adrián Oliva como gobernador del Departamento de Tarija y José Leyes en el gobierno municipal de la ciudad de Cochabamba, promotores de los hechos violentos de 2008 con los intentos separatistas.

La victoria de Soledad Chapetón en la ciudad de El Alto fue sin duda el hecho que más intentó capitalizar Doria Medina, quién, poco antes de las elecciones subnacionales, cuando las encuestas daban como segura ganadora a Soledad, anunció que el “reino de los movimientos sociales está llegando a su fin”.

La nueva derecha

Pero se abre un tercer bloque de Derecha, con la desaparición del Movimiento Sin Miedo, emergiendo otro partido que se maneja en el discurso de la tecnocracia, con una imagen de “alejamiento de lo ideológico para hacer gestión”, Soberanía y Libertad (Sol.bo), enmarcado en ese parámetro de nueva derecha que se analizara en la edición de noviembre del Cono Sur de Le Monde Diplomatique intitulada: La Nueva Derecha en América Latina, que acierta al describirla como “democrática, posneoliberal e incluso […] dispuesta a exhibir una novedosa cara social”.

Dos rostros que aparentemente no han definido quien será el que lidere aquella fórmula se perfilan de una manera peligrosa para el proceso de cambio, Luis Revilla, tecnócrata y con un intento de mostrarse apolítico, y Félix Patzi, conocedor de las formas de organización de las organizaciones sociales.

Por esa característica de entender parte de la dinámica de los movimientos sociales, Félix Patzi se convierte en un mayor peligro que el resto, ya que atacará la estructura social del proceso de cambio, intentando desarticular el Bloque Social Revolucionario, que es una de las mayores fortalezas para la construcción de una nueva sociedad.

Patzi-Revilla

Al revisar el libro de Patzi: El Tercer Sistema, encontramos el planteamiento de que “el Sistema Comunal -como alternativa para liberar a la humanidad de la enajenación económica y de la enajenación de la representación política-” [1]. Agregando, en materia económica, que “plantea construir una sociedad donde no hay explotadores ni explotados. El Sistema Comunal propone eliminar la explotación por un privado capitalista, así como la explotación por burócratas del Estado, un sistema donde las asociaciones de trabajadores directos y libres sean propietarios de las empresa productoras de bienes y servicios y, por tanto, también sean propietarios de las ganancias generadas por las empresas.”

Quienes lo escucharon hablar en distintas presentaciones sobre su texto, encontraran matices contradictorios ya que comienza atacando al capitalismo pero termina indicando que es inevitable como forma de vida, declarando inviable cualquier otra opción.

Al revisar el Programa de Gobierno Departamental con el que Patzi se presentó en las elecciones subnacionales podemos leer: “La unidad que logramos es una muestra de que en Bolivia se puede superar la confrontación entre diferentes, y sentar las bases de la convivencia y la coexistencia de troncos civilizatorios distintos, y que es posible prosperar como paceños y como bolivianos, con igualdad de condiciones y oportunidades.” [2]

Por su parte, en el programa del Gobierno Municipal de La Paz Revilla hace el siguiente planteamiento:

“[Se] pretende ir más allá de las acciones de una gestión de gobierno municipal, pues plantea que al habernos constituido en un referente nacional de gestión eficiente, eficaz, participativa, consistente y basada en que el esfuerzo institucional produzca decisiones políticas que mejoren la vida diaria de los habitantes de nuestro Municipio, trascienda nuestras fronteras y convierta a La Paz en una capital latinoamericana, atractiva para las inversiones en comercio y servicios y generadora de ingresos significativamente mayores producto de nuestra riquísima oferta turística y cultural.” [3]

Nos recuerda la experiencia, que no debe olvidar el pueblo boliviano, del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, representante del Neoliberalismo, y Víctor Hugo Cárdenas, que utilizando líneas del katarismo en función a sus intereses planteaba la unión de las dos Bolivias, pero que en los hechos significaba alinearse al modelo neoliberal, es decir, Cárdenas estaba asumiendo la posición de los opresores para ayudar a oprimir al pueblo; se estaba blanqueando (desde el enfoque de blanquitud que se expondrá en las siguientes líneas).

La alianza Patzi-Revilla, tiene muchos elementos de análisis:

Revilla representó el intento de articular a la nueva derecha (en la que se perfilaba como único representante) con la ultraderecha (de Rubén Costas) meses antes de la elección de octubre de 2014.

Cada cual mantiene sus liderazgos como independientes.

Lo anterior demuestra que en la derecha persisten espacios de pugna para ver quién será el próximo candidato a presidente que los represente; pelea que la ultraderecha también está dispuesta a dar.

Algunas características de esta nueva derecha que le gusta hablar de cambio y renovación están en su manera de hacer política, una de ellas es la “caprilización”. Esta estrategia, que emula la diseñada por el venezolano Fernando Henrique Capriles para las elecciones presidenciales de 2013, fue definida por el co-editor del blog Artepolítica, Mariano Fraschini, como la “estrategia que descansa en una posición discursiva y política que rescata elementos positivos del gobierno y se erige como la superación del mismo a partir de ser la solución, más que la oposición.” [4]

Pero, en las características que quisiera hacer énfasis, para el caso criollo, es en la “blanquitud” en la que se enmarca Patzi y a través de la cual se asemeja a Revilla, Costas y Oliva, en la lógica de sujetos políticos que promueven y llevan como proyecto político la vida moderna que impone el capitalismo.

Blanquitud

Bolívar Echeverría en su texto imágenes de la “blanquitud” parte del análisis de Max Webber sobre el Espíritu del Capitalismo:

“El ‘espíritu del capitalismo’ consiste así en la demanda o petición que la vida práctica moderna, centrada en torno a la organización capitalista de la producción de la riqueza social, de un tipo especial de comportamiento humano; de un tipo especial de humanidad, que sea capaz de adecuarse a las exigencias del mejor funcionamiento de esa vida capitalista.” [5]

Luego puntualiza:

“El rasgo identitario-civilizatorio que queremos entender por blanquitud se consolida, en la historia real, de manera casual o arbitraria sobre la base de la apariencia étnica de la población europea noroccidental, sobre el trasfondo de una blancura racial. A lo largo de tres siglos (del siglo XV al XVIII), esa casualidad o arbitrariedad se fue convirtiendo poco a poco en una necesidad y pasó a ser codeterminante de la identidad moderna del ser humano como una identidad civilizatoria capitalista… el ser auténticamente moderno llego a incluir entre sus determinaciones esenciales el pertenecer de alguna manera o en cierta medida a la raza blanca y consecuentemente a dejar en principio en el ámbito impreciso de lo pre-, lo anti- o lo nomoderno (no humano) a todos los individuos, singulares o colectivos, que fueran ‘de color’ o simplemente ajenos, ‘no accidentales’.”

La imagen occidental del desarrollo capitalista y de modernidad pasó a ser los parámetros de vida al ser asumidos por una sociedad que, de una u otra manera, el sistema de vida capitalista impone a todos.

Este análisis de Echeverría ayuda a una mejor comprensión de los hechos de racismo que promovió la ultraderecha:

“El racismo étnico de la blancura, aparentemente superado por y en el racismo civilizatorio o ético de la blanquitud, se encuentra siempre listo a retomar su protagonismo tendencialmente discriminador eliminador del otro, siempre dispuesto a reavivar su programa genocida. Los mass media no se cansan de recordar, de manera solapadamente amenazante, el hecho de que la blancura acecha por debajo de la blanquitud.

Basta con que el estado capitalista entra en situaciones de recomposición de su soberanía y se vea obligado a reestructurar y definir la identidad nacional que imprime a las poblaciones sobre las que se asienta, para que la definición de la blanquitud retorne al fundamentalismo y resucite a la blancura étnica como prueba indispensable de la obediencia al “espíritu del capitalismo”, como señal de humanidad y de modernidad.”

Uno de los rasgos definitorios del intento separatista de 2008 fue la exacerbación del racismo en tanto se argumentó la diferencia física de las personas, y de identidades superiores, como sustento para la construcción de otra nacionalidad (nación camba), incluso quienes eran hijos de personas que nacieron en el altiplano repudiaron su origen y se unieron a grupos como la Unión Juvenil Cruceñista, la Unión Juvenil Cochala, o los universitarios de Chuquisaca que, en aquel entonces golpearon, escupieron e insultaron a los campesinos, el 24 de mayo de 2008, obligándoles a ponerse de rodillas y besar su bandera.

Puede surgir la duda de cómo sucede eso, pero no es que alguien necesite pintarse el rostro para definir una posición, basta con asumirla.

“No es necesario ningún milagro para obedecer a este racismo de la modernidad capitalista, para ostentar una ‘blanquitud’ sin dejar de ser al mismo tiempo negro, indio, asiático o mestizo de cualquier tipo. Todo está en saber llevar o portar esta otredad en estricto apego a las leyes del comportamiento ético puritano o ‘realista’ y a los mínimos requerimientos de una apariencia étnica blancoide o parecida a la nordeuropea”, señala Echeverría.

Patzi como amenaza del Bloque Social Revolucionario

Fue con el reencuentro con la Central Obrera Boliviana (COB), aprobado en su ampliado nacional de noviembre de 2013, cuando el Gobierno y los Movimientos Sociales lograron fortalecer el Bloque Social Revolucionario, dejando atrás la separación que ocasionó el llamado gasolinazo del año 2010.

Durante la coyuntura del pasado periodo electoral muchas de las organizaciones nacionales decidieron realizar sus congresos orgánicos, luego del mes de abril, a la espera de que concluyeran las elecciones subnacionales. Esos congresos se realizarán en las próximas semanas y meses, por tanto veremos un cambio de representaciones de las organizaciones sociales.

Patzi, de forma bastante hábil, ha comenzado su trabajo para fraccionar algunas de las organizaciones del departamento de La Paz, poniendo bajo su mira, por ejemplo, a la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de La Paz-Tupaj Katari, operando en ella a través de algunos representantes provinciales, ya que sabe que pretende tener influencia en el Congreso de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia a realizarse el próximo mes de junio.

También apunta sus dardos a la Federación Departamental de Mujeres Indígena Originarias Campesinas de La Paz, con la cual, a través de dirigencias interesadas en lograr espacios de poder en la gobernación, ha comenzado a organizar convocatorias paralelas, como la realizada hace unos días.

El planteamiento abierto que Patzi ha manifestado, de ser el sucesor del hermano Evo, no se pronuncia al vacía, sabe que debe desarticular y rearticular (en su favor) a los movimientos sociales que son el núcleo duro del proceso de cambio, como el Pacto de Unidad. Esta posibilidad e da ventajas sobre otros candidatos derechistas, como Doria Medina, que ha desdeñado a las organizaciones profiriendo que el “reino de los movimientos sociales está llegando a su fin”. Por otro lado, el perfil de Costas y Revilla, alejados de los movimientos sociales, les impide disputar poder con Patzi, quien se presenta como el único con capacidad para dividir y cooptar las organizaciones sociales, principalmente del movimiento indígena.

Por cierto, no es el único intento de desplazar a Evo como líder indígena, la candidatura a vicepresidenta de Tomasa Yarwi, candidata de Tuto Quiroga por el Partido Demócrata Cristiano, es uno de los ejemplos más recientes, y –como expresamos–, junto al ejemplo de Víctor Hugo Cárdenas como vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, vemos que esta estrategia por utilizar indígenas blanqueados (bajo el parámetro de “blanquitud”) por el sistema, continuarán siendo un método del imperialismo norteamericano.

Renovación Necesaria

El instrumento Político MAS-IPSP debe dar ejemplo de reestructuración, misma que se realizará en los próximos meses, porque una de las mayores falencias ha sido no haber generado liderazgos nuevos; tampoco ha definido lineamientos políticos claros al permitir que infiltrados de derecha se vayan incrustando en su seno, lo que llevó a que el Presidente planteara la reestructuración del instrumento, con todas las organizaciones sociales, entendiendo la necesidad de que el Bloque Social Revolucionario se consolide fundamentalmente con el potencial revolucionario de los movimientos indígenas y campesinos junto a la clase obrera y los movimientos populares.

Esa reestructuración debe mostrar liderazgos que sean ejemplo de capacidad, honestidad y claridad ideológica en la construcción del socialismo comunitario, de no hacerlo el pueblo difícilmente mantendrá la confianza; ya lo ha manifestado en la ciudad de El Alto donde mayoritariamente la gente votó por el proceso de cambio en la elección de octubre, y no lo hizo en abril de este año, demostrando que no van a aceptar candidatos que no muestren honestidad y gestión.


* Integrante de la Escuela Nacional de Formación Política, Abogado, Estudiante de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Mayor de San Andrés

* Fotografías: Facebook / Los Tiempos

1 El Tercer Sistema – Felix Patzi Paco, Página 9

2 PROGRAMA DE GOBIERNO DEPARTAMENTAL LA PAZ SOL.BO – FELIX Patzi, Página 6

3 Programa de Gobierno de SOL.BO para el municipio de La Paz

4 http://www.gutierrez-rubi.es/2014/11/24/la-nueva-derecha-latinoamericana/

5 Bolívar Echeverria – Antología, Crítica de la modernidad capitalista, La Paz – Bolivia, Marzo de 2011

Be the first to comment

Deja un comentario