noviembre 25, 2020

Tercera ronda de conversaciones entre Cuba y EE.UU. Ambiente favorable entre posiciones firmes

por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Los días 21 y 22 de mayo ha tenido lugar la tercera ronda de conversaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos de Norteamérica respecto al restablecimiento de relaciones entre los dos países, rotas desde hace más de cinco décadas.

A pesar de no existir una amplia información acerca de las conversaciones, ambas delegaciones sostienen que se avanza, lenta pero seguramente hacia la resolución de los conflictos históricos que surgieron entre ellos a inicios de la década de 1960, cuando la Revolución Cubana iniciaba su andar socialista y anti imperialista.

En esta tercera ronda de negociaciones, sostenidas luego de que el pasado 17 de diciembre de 2014 el presidente Obama anunciara los primeros pasos conjuntos para restablecer las relaciones, se tratan temas referentes al funcionamiento y comportamiento de embajadas y personal diplomático acreditado en ambas partes, cuestión sobre la que aún no se han puesto de acuerdo ya que Cuba exige el respeto a los acuerdos de la Convención de Viena y Estados Unidos alega el derecho a comportarse como lo hace “en cualquier parte del mundo”, según algunos voceros de Washington. Para quienes no dominan el tema, hay que aclarar que los funcionarios diplomáticos norteamericanos tienen por costumbre inmiscuirse en los asuntos internos de los países donde tienen sedes diplomáticas y en muchos casos, financiar actividades subversivas contra gobiernos legítimamente constituidos, los ejemplos sobran.

A raíz de esta tercera ronda de conversaciones, tales voceros del Estado norteamericano, como el presidente del Senado yanqui, han declarado que cualquier intento de eliminar el bloqueo económico a Cuba pasa por ver cambios “positivos” en el Gobierno cubano. Estos “cambios positivos” no son más que aceptar las imposiciones imperiales respecto a la visión norteña de los traídos y llevados “derechos humanos”, el establecimiento del multipartidismo al estilo USA y, finalmente, como objetivo supra de todas las estrategias gringas, la caída de la Revolución Cubana para dar paso a un sistema económico y social afín a los intereses geopolíticos de la potencia estadounidense.

Contrariamente a lo anterior, el presidente cubano, Raúl Castro, ha manifestado, y así se ha dado a conocer firmemente en las anteriores sesiones bilaterales, que la condición sine qua non para un establecimiento pleno de relaciones parte del respeto a las decisiones soberanas de cada país, al levantamiento del bloqueo genocida que ha costado la vida a miles de cubanos, a la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo, donde se violan constantemente los derechos humanos, y de la revisión y cambios en una serie de políticas migratorias y de telecomunicaciones que afectan grandemente al pueblo cubano.

Observando ambas posiciones se puede deducir que el proceso sea lento, pues en Estados Unidos los grupos de poder conservadores y ultra reaccionarios asentados en el Congreso, sustentados por la mafia cubanoamericana, no darán su visto bueno antes de ver caer “la fruta madura”. Lamentablemente para ellos, Cuba sigue siendo una “fruta verde”, firme en sus posiciones, que no cede ante presiones o chantajes y mantiene vivos los principios político-sociales que impulsaron a su pueblo hacia la Revolución vigente.

El viernes 22 de mayo habrá concluido la reunión histórica. Otra medida injusta estará levantada: la imposibilidad de la Oficina de Cuba en Estados Unidos de realizar movimientos económicos, pues un banco norteamericano acogerá las finanzas de la misión cubana. No obstante, esa es solo una zanahoria. Las cuestiones pendientes únicamente se resolverán a través del respeto mutuo y el cese de medidas genocidas e irresponsables que desde el triunfo revolucionario han impedido el desarrollo normal de la sociedad y de la vida en Cuba.

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