noviembre 30, 2020

“Estamos reinventando la democracia en América Latina”

por: Rider Jesús Mollinedo

Debemos mirar los procesos latinoamericanos en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil y Uruguay en relación a la constitución o a la subversión de nuevos movimientos y sujetos políticos.

Ramón Torres Galarza es el Embajador itinerante para temas estratégicos del Ecuador. Llegó a Bolivia invitado por la Vicepresidencia del Estado Plurinacional para hablar del programa de análisis socio-históricos que dirige denominado: “Democracias en Revolución y Revoluciones en Democracia”, cuya finalidad es el estudio de los profundos procesos de transformación que se llevan adelante en seis países sudamericanos. En una grata charla, le contó a La Época sobre el novedoso programa, la situación de América Latina, la injerencia norteamericana y los importantes aportes que esta región realiza al mundo a la hora de superar la crisis civilizatoria del capitalismo.

Rider Mollinedo (RM).- ¿Cuánto ha cambiado América Latina en los últimos 10 años con relación a las décadas anteriores?

Ramón Torres (RT).- Ha cambiado mucho. Es un cambio histórico en el que países de América Latina demuestran al mundo su capacidad de recuperar su condición soberana, su capacidad de planificación, de regulación, de control. Estados que representan el interés de todos y de todas, no sólo de algunos. Que generan una mayor capacidad de inclusión en la historia latinoamericana, una mayor inversión que permite optar por los más pobres, que recuperan su naturaleza pluricultural y multiétnica o, como en el caso de Bolivia, tienen por primera vez un presidente indio.

Cambios profundos como la identificación del proceso de integración latinoamericano como prioritario, ya ni siquiera como una utopía sino como una necesidad imperativa para el desarrollo de una capacidad económica regional, una nueva economía regional. Los procesos de integración como el ALBA, el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC constituyen la evidencia plena de que América Latina vive un cambio de época.

RM.- ¿Qué es y cuál es el objetivo del programa Democracias en Revolución en el contexto actual?

RT.- Democracias en Revolución es un programa regional latinoamericano de docencia e investigación. Está integrado por las universidades más importantes de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil y Uruguay y de centros de investigación que contribuyen a la definición y caracterización de nuestras tendencias y procesos de cambio que desarrollamos en América Latina en relación con los objetivos de la paz, de la democracia, con la reforma del Estado, con los recursos naturales estratégicos, con lo que significan nuestros liderazgos, con los movimientos sociales, con los pueblos indígenas.

Pretendemos desarrollar iniciativas de investigación que caractericen nuestros procesos, que los determinen con rigor de análisis, de investigación. Que caractericen cuáles son los logros, las dificultades y los límites de nuestros procesos, pero, fundamentalmente, que enfrenten a las matrices ideológicas, políticas, económicas, académicas, mediáticas que contra América Latina y contra nuestros procesos se desarrollan.

En América Latina estamos reinventando la democracia. Estamos ampliando la cantidad y la calidad de la democracia. Estamos generando nuevos sujetos de participación. No concebimos a la democracia solamente como el hecho electoral sino como una democracia que incluya, que represente, que promueva procesos de participación que habilita a los históricamente excluidos, que representa la soberanía y la dignidad de nuestros pueblos.

RM.- ¿Cuáles son las debilidades de los proyectos políticos progresistas?

RT.- Nosotros debemos mirar los procesos latinoamericanos en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil y Uruguay en relación a la constitución o a la subversión de nuevos movimientos y sujetos políticos.

Nunca antes en la historia latinoamericana existieron procesos sociales, culturales, populares que hayan irrumpido con tanta fuerza, con tanta posibilidad política como en la actualidad. Nunca antes en la historia pudimos democratizar la política y el ejercicio del gobierno. La organización popular, la organización política, los procesos de ideologización se han multiplicado.

Pero los procesos de organización tienen flujos y reflujos, tienen niveles altos, niveles bajos, niveles medios, de incremento, de decremento. Sin embargo, todos nosotros debemos trabajar, a la par que el Estado crece y representa los intereses de todos, para que las organizaciones sociales, los movimientos populares puedan tener ciertas formas de identidad y de diferencia con el Estado, porque son las organizaciones y los procesos sociales los que estuvieron antes, durante y seguramente estarán después de nuestros gobiernos. Reconocer la autonomía relativa que los movimientos y las organizaciones sociales y populares tienen en la región es de especialísima importancia.

RM.- Desde su perspectiva ¿Cuál es la magnitud de la injerencia estadounidense en la región?

RT.- La injerencia es una práctica permanente del Imperio. La hegemonía que los EE.UU. detentan en la región hace que busquen mecanismos de dominio sobre nuestros procesos, constituyendo una limitación profunda al ejercicio de nuestra soberanía. Qué importante sería si nos dejarán desarrollarnos en paz y en democracia, es decir, si los EE.UU. pudieran mantener un diálogo soberano con nosotros.

Considero que existe una matriz mediática, comunicacional, que el imperio distribuye en América Latina. En nuestra región existen ciertos medios que representan no el interés del Estado, no el interés de los pueblos, sino que representan el interés empresarial sobre el control de la comunicación y en ese sentido debemos esclarecer aquello: que tenemos una disputa sobre esas matrices que provienen de los EE.UU., que provienen de Europa, que provienen de empresas comunicacionales que en la región se han especializado en difundir nuestros errores, nuestras limitaciones y en ocultar nuestros logros, nuestros éxitos.

RM.- En perspectiva histórica, como entendido en derecho ¿cuál es el rol que juega América Latina en el contexto mundial actualmente?

RT.- Muy importante. La concepción contemporánea del derecho es una concepción que buscó establecer la existencia de la universalidad del derecho y de los derechos. Nunca el derecho y los derechos fueron entendidos en relación a las formas de derecho, de relación y producción social del derecho, de producción cultural del derecho y de los derechos y de lo que constituye la posibilidad de transformación del derecho como una norma y un proceso que permitiera que los pueblos se expresen, participen y representen sus intereses y necesidades en el derecho vigente.

En América Latina requerimos sistemas jurídicos, sistemas de protección, de reconocimiento de valoración del derecho de los derechos, sistemas de arbitraje internacional que rompan precisamente la subordinación y la dominación que tenemos.

En América Latina estamos transformando ese régimen de dominio del capital sobre los seres humanos y la naturaleza. Estamos resignificando la relación capital-trabajo, capital-naturaleza, fuerza productiva. Estamos desarrollando una comprensión absolutamente distinta y nueva en la historia.

América Latina vive un instante donde las nuevas alternativas que enfrentan la crisis del capital y del capitalismo están demostrando su viabilidad en la historia.

La Paz, 27 de mayo de 2015

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