noviembre 25, 2020

Las cuatro Españas

Si bien España no ha roto con el bipartidismo, la irrupción de nuevos actores políticos ha mermado la influencia de los grandes grupos de poder.

1. ¿Es el fin del bipartidismo en España? Sí y no. La derecha del Partido Popular –muy castigada en las urnas y perdiendo la mitad de su caudal- es todavía el partido con más votos, más de seis millones. El golpe fue muy duro pues perdió más de 2 millones y medio de votos. Pero si sumamos los sufragios del PSOE (una socialdemocracia que trajo neoliberalismo puro y recortes sociales) son el 52% del electorado (venían de tener el 71%). Y si añadimos un 10% de votos de Ciudadanos (el partido creado y apoyado por la gran banca, para tener una opción de derecha descontaminada de la corrupción), los partidos neoliberales del sistema llegan a un 60%. ¿Ha terminado el bipartidismo en España? De momento, no. Aunque la irrupción de nuevos partidos ha mermado su influencia. Una respuesta definitiva la tendremos en noviembre cuando se celebran elecciones presidenciales generales. España vive una situación de transición, de incertidumbre: parece que algo se muere, parece que algo está por nacer. Parece. España no es Grecia, ni América Latina y puede que en el otoño europeo cambie todo para que nadie cambie.

2. ¿Podemos, el partido de Pablo Iglesias, puede llegar a la presidencia en noviembre? Está muy difícil pero es posible. Podemos aspira a sustituir a un PSOE que abandonó sus banderas sociales históricas. Sin embargo los resultados de los “socialistas” no han sido malos. Otra vez, España no es Grecia. La debacle del PASOK griego no se ha reproducido en la península ibérica. Podemos no se ha presentado como marca de partido en la elecciones municipales y autonómicas del pasado domingo. Ese no era el escenario de Pablo Iglesias. Podemos se “presentó”con marcas y alianzas locales (llegando en esas condiciones a un tercer lugar muy meritorio) porque su verdadera apuesta está depositada en noviembre, porque Pablo sabe que si quiere cambiar el país, tiene que ganar y llegar al poder. En un escenario atomizado, la pregunta está en las alianzas: ante un buen resultado “morado” en otoño, ¿volverá el fantasma de la unión a la alemana entre la derecha (PP) y el centro izquierda (PSOE) para evitar un gobierno de Podemos? ¿Es ese escenario lo ideal para que en un futuro Podemos (cuyo rival verdadero no es el PSOE sino la derecha pura y dura del PP) asalte los palacios de invierno? ¿Apuesta Pablo Iglesias a un proyecto de poder paciente y a medio plazo “permitiendo” esa alianza “contra natura” o se juega todas las cartas en noviembre y pactará con el PSOE para llegar ahora a la Moncloa? Los destacados triunfos en Madrid y Barcelona (con “Barcelona en Comú”) dan para soñar.

3. ¿Estamos frente a las cuatro Españas o frente a las famosas dos Españas (de la guerra civil)? ¿cuál será el rol de Ciudadanos? El sistema es hábil. Ante la irrupción indignada de Podemos, la banca y el gran capital se inventó un nuevo partido emergente pero de derechas. El sistema no podía dejar la indignación ciudadana por los recortes y la corrupción para que la capitalizara el “coletas” y su tropa. Entonces financió Ciudadanos y potenció con ayuda mediática a su líder, Albert Rivera. ¿Alguien duda que si en noviembre Rajoy necesita un aliado (junto a las derechas nacionalistas vascas y catalanas, PNV y CIU) para ser investido en el parlamento como presidente no contará con el apoyo de la derecha “virgen” de Ciudadanos? Sumando alianzas y pactos, ¿quién puede gobernar en España, la dupla Partido Popular-Ciudadanos o el frente de “izquierdas” PSOE-Podemos? ¿Es factible esta segunda alianza después de las constantes críticas (ellos son la casta) de Pablo contra el PSOE? La respuesta está en los números: sumando todos los votos de los principales partidos de derechas (PP, Ciudadanos, CiU, PNV y UPyD) su voto (8.753.000) es ligeramente superior al voto de los principales partidos de izquierdas (PSOE, IU, ERC, Podemos, Compromís, Entesa, EH Bildu y las CUP) (8.432.000) en las municipales. En noviembre, ¿la balanza se inclinará hacia la izquierda? Veremos le dijo un ciego a otro.

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