noviembre 24, 2020

La importancia del Desayuno Escolar en favor de la pequeña agricultura

por: Diego Muñoz E.

La intoxicación sucedida en Cobija nos hace reflexionar sobre la importancia de articular la pequeña agricultura con los métodos de formulación e implementación de políticas públicas en el país.

Ha sido más que preocupante conocer que alrededor de 500 personas, entre estudiantes y maestros, se intoxicaron el mes pasado en Cobija por comer alimentos en mal estado que provenían del Desayuno Escolar. Este caso nos debe llevar a la reflexión respecto a qué alimento les estamos dando a los niños del país diariamente para su crecimiento y desarrollo; y quién es responsable cuando ocurre un hecho como el que sucedió en el colegio Antonio Vaca Diez de Cobija.

El tema del Desayuno Escolar no solo tiene que ver con qué alimentos les estamos dando a los niños de las escuelas del país, sino también de dónde vienen esos alimentos, quién los promueve y qué productos específicamente les estamos suministrando. Dicho esto, la intoxicación de Cobija fue causada por sándwiches de pollo con mayonesa. Según Johnny Choque Condori, director del hospital Roberto Galindo de Cobija, el diagnóstico médico señala que la intoxicación se trató de “una enfermedad transmitida por alimentos (ETA)”, y que fue causada por las bacterias “estafiloco aurius y bacilus serius” [1].

También, es importante destacar que en los últimos años, los hábitos alimentarios de las personas han cambiado significativamente. En las poblaciones urbanas cada vez se extiende más, especialmente entre los jóvenes, la cultura de la comida chatarra donde abundan las salsas, la mayonesa y los alimentos procesados (repletos de grasas saturadas) que a partir de tal procesamiento bajan la calidad del producto con el único objetivo de bajar el precio, a tal extremo que no importa si el alimento es inocuo o no.

Pese a ello en todas las ciudades de Bolivia comprar alimentos, especialmente frescos, de calidad y a relativamente bajo precio, es tan obvio como caminar las calles. El tener acceso en día de feria a una abundante variedad de frutas, hortalizas, verduras, cereales, tubérculos, granos, productos cárnicos, derivados lácteos y otros productos agropecuarios, es algo a lo que la población está acostumbrada sin verdaderamente valorarlo. ¿Pero de dónde vienen estos productos de los mercados populares de alimentos que existen en todas las ciudades de Bolivia?

La pequeña agricultura

En el país, el tema de la pequeña agricultura y la agricultura campesina tiene una gran relevancia, su participación en el mercado de alimentos no solo hace al tema de la alimentación, sino también al papel que juega la pequeña agricultura en el proceso productivo agropecuario.

En Bolivia la pequeña agricultura juega un rol más importante de lo que la sociedad y el gobierno, central y municipal, consideran, ya que es a través de sus sofisticados y diversificados sistemas productivos y de mercados (mayoristas y minoristas), que alimentan al grueso de la población nacional, urbana y rural.

Pero estas estrategias, en la mayoría de los casos, no se relacionan ni con el Estado central ni con el Estado municipal, más allá del lugar físico donde se realiza la venta, (calles, plazas, canchas, avenidas, espacios públicos para la venta, y últimamente mercados modelo que no están funcionado) donde confluyen semanalmente productores, intermediarios y compradores, dependiendo cuál sea el caso, para hacer sus transacciones.

Entonces, la mayoría de los procesos de producción y comercialización de alimentos (especialmente frescos) a nivel nacional, provienen de la pequeña agricultura y está en manos de familias productoras y comercializadoras (todos parientes, miembros de familias ampliadas), las cuales reivindican su trabajo señalando que no desean que el Estado se involucre en sus actividades, porque no los entienden verdaderamente y sus políticas no los favorecen.

Es a partir de esta realidad y de lo que sucedió en Cobija el mes pasado, que es importante volver a mirar el rol del Estado en relación a la pequeña producción y la alimentación; ya que los pequeños productores son sujetos claves en el tema, que no son tomados en cuenta al momento de implementar las políticas alimentarias del país.

Pero, ¿qué debería hacer el Estado para fortalecer las dinámicas de los pequeños productores sin dañar ni distorsionar lo que hacen –que saben hacerlo muy bien–? ¿Cómo hacer para que el Estado fortalezca con sus políticas a la pequeña agricultura y no siempre (aunque a veces sin querer) a las empresas o los grandes agroindustriales?

El Estado para mejorar la alimentación y nutrición de la población, desde la década de los 60, ha implementado políticas que buscaron incentivar la producción y los mercados de alimentos de pequeñas y grandes unidades productivas. Tal fue el caso del programa denominado Subsidio de Lactancia; o tres décadas más tarde el programa de Desayuno Escolar. El primero fue determinante para desarrollar la industria lechera del país y el segundo para incentivar el acceso de los niños en edad escolar a una mejor alimentación.

El rol de los productores

¿Qué rol jugaron y juegan los pequeños productores en la implementación de esas políticas?

En el caso lechero, el país logró desarrollar un interesante programa denominado Fomento Lechero, cuyo sustento estuvo puesto en la pequeña agricultura. Con el tiempo este programa se diseminó en todo el país y fue copiado por otros países de la región. Pero como parte de las políticas de ajuste estructural implementados en los años 90, este esquema fue enteramente privatizado por lo que su implementación se encuentra actualmente en manos de empresas transnacionales y nacionales medianas.

Por otro lado, la implementación de la política de Desayuno Escolar fue diferente, ya que esta pudo implementarse después de que se instauraron las políticas de participación popular y descentralización. Políticas, a partir de las cuales, los gobiernos municipales tuvieron acceso a importantes montos de dinero estatal de manera descentralizada. Como parte del uso de estos recursos, el Desayuno Escolar fue uno de los programas estrellas, puesto en marcha tanto en las capitales de departamento como en ciudades más pequeñas y en comunidades rurales. Esto les permitió a los gobiernos municipales (grandes y pequeños) incentivar los mercados locales de alimentos y relacionarlos con la alimentación de los niños en edad escolar en los municipios.

Si bien a primera vista las políticas de Desayuno Escolar parecieron ser la respuesta para fortalecer los mercados locales de alimentos y para mejorar la alimentación de la población local, en los hechos se mantiene una desarticulación entre las lógicas de producción y comercialización campesinas y las políticas públicas para elDesayuno Escolar y lo sucedido en Cobija el mes pasado es una muestra de ello.

El problema está que en los municipios rurales y urbanos, estas políticas se basan en sistemas de licitación, donde son los precios más bajos en la oferta de alimentos (sean estos nutritivos o no) las que por lo general se adjudican los desayunos escolares.

En tanto, los pequeños productores no pueden acceder a estas licitaciones porque, por un lado, no tienen los “contactos” para acceder a las licitaciones, no cuentan con los conocimientos para entrar a competir en ellas y sobre todo, sus precios, volúmenes de producción y empaques (si es que tuvieran) no son competitivos con las industrias alimentarias ubicadas en las grandes ciudades, que son las que venden sus productos a intermediarios que proveen el Desayuno Escolar a las escuelas.

Estrategias de producción

Debido a esto y a lo sucedido en Cobija, es importante buscar las formas de articular de manera más coherente las lógicas de producción y comercialización de alimentos de los pequeños productores, con las lógicas de formulación e implementación de políticas públicas de Desayuno Escolar. Quedando claro que si los gobiernos municipales formulan las políticas públicas para el Desayuno Escolar solo a partir de licitaciones, será difícil que sean los pequeños productores y sus lógicas comerciales y dinámicas las que puedan proveer de sus productos a ese mercado.

Pero, para lograr que la producción y comercialización a pequeña escala pueda encontrarse con los mercados delDesayuno Escolar es necesario repensar y re implementar las políticas públicas en relación a este tema. Para ello debe existir la voluntad política para que las formas de consumo de alimentos para el Desayuno Escolar se encuentren con las lógicas campesinas, tanto en lo productivo como en las formas de acceso al mercado. De esta manera se deben repensar y trabajar de manera conjunta la formulación y ejecución de la política entre autoridades municipales, departamentales y nacionales, líderes de las organizaciones campesinas y especialistas en temas de procesamiento, inocuidad y comercialización de alimentos. Un buen trabajo de todos a partir de este encuentro podría mejorar la calidad de los alimentos primero en los municipios rurales más pequeños, mejorando el acceso a alimentos de más calidad a la población local sea esta de edad escolar o mayor.

Es importante resaltar que a diferencia de cualquier política que se haya implementado a favor de la pequeña producción agropecuaria, la política de Desayuno Escolar permite que se genere un mercado cautivo de alimentos de calidad, en el que tanto la parte productiva (a cargo de los pequeños productores) como la recolección, el procesamiento, el almacenamiento, la distribución, la venta y la implementación de la política, están a cargo de un sistema cerrado de personas, instituciones (estatales y privadas) y si acaso empresas que como parte de la política, todas pueden ser permanentemente evaluado y cualificadas. Esto permite que todos los actores involucrados aprendan y mejoren la parte que les corresponde desempeñar.

Una vez que el trabajo de todos esté bien hecho y forme parte de la misma política, y una buena parte de los alimentos que se distribuyen para el Desayuno Escolar en el país provenga de la agricultura a pequeña escala, será posible pasar a otros campos de la alimentación donde los pequeños productores (y no solo las agroindustrias e industrias de alimentos) podrán ser protagonistas tanto de la provisión como de la elaboración y comercialización de productos alimenticios de calidad y brindar así una buena alimentación a una sociedad más amplia de la población, más allá de la local y más allá del Desayuno Escolar.


* Ingeniero agrónomo boliviano especialista en pequeños productores.

1 El Deber, Domingo 7 de Junio de 2015.

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