noviembre 24, 2020

¿Qué significa “estar a tiempo”?

Estar a destiempo supone haber perdido el rumbo, la identidad y el sentido.

Imaginemos que usted tiene que viajar, supongamos que lo hará por avión y su vuelo parte a las 18:00. Usted ha llegado al aeropuerto a las 16:00, tiempo suficiente para hacer su registro, dejar sus maletas, pasar por migración y luego por seguridad. En este día imaginado no hay largas filas en el aeropuerto ni hay huelgas que lo retrasen. Usted puede decir que “está a tiempo” de tomar el vuelo.

¿Qué significa este “estar a tiempo”? Parece que significa simplemente que usted puede tomar el vuelo sin mayores contratiempos. Pero, significa también que la corriente de sucesos que otorgan sentido a su vida se encuentra estable y que usted puede continuar en ella. El ejemplo con el que intentamos explicar esta noción de “estar a tiempo” debe ser entendida en el sentido de que para tomar un vuelo generalmente uno lo programa, lo espera, hace una maleta, alista su identificación, solicita una visa si el viaje es a un país extranjero que así lo requiere, y prevé desde el hotel a los viáticos necesarios para viajar. Dicho de otro modo, viajar es parte consustancial de su vida.

Veamos lo contrario, su vuelo parte a las 18:00 y usted ha llegado al aeropuerto a las 18:01. Usted no llegó a tiempo, usted está fuera de tiempo o a destiempo. El avión hace un minuto ha partido y, si aún no lo ha hecho, es muy seguro que el vuelo ya esté cerrado y el avión dirigiéndose rumbo a la pista de despegue. Usted está en contratiempo, ha perdido el vuelo, ha perdido su tiempo de volar. Dicho de otro modo, la corriente de sucesos que otorgan sentido a su vida ha continuado pero sin usted. Usted está fuera de tiempo.

En un sentido similar, cuando un barco se hunde se supone que el capitán deba quedarse al mando del timón dispuesto a hundirse con su embarcación. Cuando un capitán de barco sobrevive o simplemente huye, podríamos decir que se encuentra a destiempo, es decir, escapó a la corriente de sucesos que otorgaba sentido a su vida, a su identidad. No murió a tiempo. Lo mismo podemos decir respecto a un demócrata que acepta una dictadura, respecto de un activista de derechos humanos que reprime a la población desde un cargo estatal, respecto de un ambientalista autorizando la depredación de un área protegida, respecto de un hombre probo aceptando un soborno. Estar a destiempo supone haber perdido el rumbo, la identidad y el sentido.

Estar a tiempo, o estar a destiempo, es para Derrida la explicación de estar en justicia o en injusticia. Derrida hace esta explicación partiendo de la frase de Shakespeare en Hamlet: “the time is out of join”, algo así como decir que “el tiempo está disyunto” o “el tiempo está en desorden”. En Hamlet es el fantasma del padre el que se encuentra a destiempo, desquiciado, disyunto, desajustado, dislocado y exige un acto de justicia, exige una reparación del tiempo para descansar en paz. Para Derrida la justicia siempre llega a tiempo, siempre está en tiempo. La justicia que no llega a tiempo es ya injusticia, es ya vivir disyunto.

Pero volvamos al sentimiento existencial de este “estar a tiempo”. Cuando el capitán de un barco sobrevive al naufragio de su nave, ¿qué tipo de vida es la que le queda vivir?

El filósofo surcoreano Byung Chul Han, en una de sus últimas obras publicadas llamada “El aroma del Tiempo” (Herder, 2015) considera que quien no puede morir a tiempo perece a destiempo.

Para Byung Chul Han es necesario volver a recuperar el sentido de vivir, la contemplación de vivir, y en consecuencia recuperar el sentido de morir. Aprender a vivir supone aprender a morir y evitar en este sentido la disincronía o dispersión temporal.

El retrato de un mundo que no ha aprendido a morir es el que se refleja en la ficción zombie, tan de moda hoy en día. El zombie es el muerto viviente, es un ser que no ha aprendido a morir, que no tiene tiempo ni identidad.

Entonces, qué significa estar a tiempo, pues significa tener sentido de la vida y estar vivo.

Significa recuperar la contemplación sobre la vida. Aristóteles apreciaba el tiempo y la contemplación, porque ésta era la que le permitía darle un sentido a la vida.

Reflexiones sobre el Bloom

Bloom es el término que utiliza el colectivo Tiqqun [1] para dar cuenta del fenómeno del sujeto alienado y en total desposesión de si, una especie de muerto en vida, un ser humano que perece a destiempo.

El Bloom es una figura extraída del personaje de Ulises de Joyce. También el Bartleby de Melville es una inspiración para hablar del Bloom. La frase repetitiva que pronuncia Bartleby “preferiría no hacerlo” es una imagen del vacío que le tocó vivir justamente porque trabajaba en el departamento de cartas perdidas, pero este es otro tema.

El Bloom es nada, pero justamente como es nada puede serlo todo. Puede apropiarse de cualquier identidad postiza.

Pongamos un ejemplo práctico, imagine a un sujeto que puede ser hoy de la oposición y mañana del oficialismo o viceversa. Un ferviente admirador de Trostky y mañana un empresario responsable de las más inhumanas condiciones de trabajo. Un jovencito que hasta hace poco era de la izquierda gubernamental y ahora es de la izquierda anárquica o viceversa. Un sujeto que simplemente se camufla para sobrevivir. Puede parecer que es parte de una comunidad, que se encuentra afectado por ella, puede incluso realizar acciones que así lo describan, pero su falta de “tiempo” lo hará mudar en cualquier momento a otra posición, a otro espacio, porque se tiene que sobrevivir, se tiene que trabajar, se tiene que comer, se tiene que hacer algo.

El Bloom siempre se encuentra obligado a hacer algo, justamente porque se encuentra despojado de su mundo, se encuentra despojado de su tiempo. Es en otras palabras la enajenación completa.

Tiqqun señala que el Bloom es la eterna adolescencia hoy en día, pues encierra las más altas posibilidades de ser lo que se necesite ser, de ser lo que el mercado precise.


1 Tiqqun es el nombre de una Revista que publicó un par de números en Francia entre los años 2000 y 2001. También es el nombre del colectivo que escribe en esta revista, sin embargo este colectivo rechaza la posibilidad de que se los considere un grupo o un conjunto de personas e incluso un colectivo, pues consideran que después de las enseñanzas de Foucault no es posible concebir la figura de un autor.

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