diciembre 3, 2020

La “u” en Bolivia

por: Carlos Macusaya

Los problemas que se vienen la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) no deben ser vistos como con algo particular a dicha universidad. Digo problemas, pues no solo se trata de que no se estén pasando clases desde hace tres meses o la forma que se trata de titularizar a determinados docentes. Lo que está pasando en Cochabamba debería llevarnos a ver críticamente lo que pasa con las universidades públicas en la actualidad.

En Bolivia, las universidades públicas tienen un bajo perfil. No se han visto, como sucedía hace varios años atrás, las marchas por el presupuesto universitario; tampoco se sabe de actividades descollantes en términos académicos. En La Paz, el canal de la UMSA, en cuanto a programación, elaboración de los materiales, etc., es la muestra de que es casi nula la relación entre conocimiento académico y las actividades prácticas.

Las entradas folklóricas son lo que más sobresale de las universidades públicas, algo que ha sido remedado por las privadas. Se dice como pretexto que se trata de rescatar o preservar la cultura, sin embargo las mismas manifestaciones se pueden ver a lo largo del año en barrios, fiestas religiosas, pueblos, etc. ¿Vale la pena que los universitarios pierdan el tiempo rescatando o preservando cosas que no necesitan de la “u” para estar vigentes?

Una de las forma más usuales y groseras de escudarse ante las críticas, por parte de autoridades universitarias, es la que apela a la autonomía universitaria. Se usa esa autonomía como diciendo: “hago lo que quiero y no rindo cuentas a nadie”. Pero, ¿cómo funciona en realidad esta autonomía? La “u” tiene la potestad de definir sus contenidos académicos, la forma de usar los recursos que recibe y de elegir a sus autoridades, todo ello de la mano de el cogobierno docente estudiantil.

Suena bien una autonomía de ese tipo. Sin embargo, habría que preguntase hasta qué punto las universidades están académicamente a la altura de los conocimientos que se desarrollan a nivel mundial o cómo se usan los recursos económicos que recibe del Estado. Estos dos aspectos tienen que ver con el funcionamiento político de la autonomía al interior de las universidades, pues formalmente son docentes y estudiantes quienes tienen en sus manos la definición de sus contenidos académicos y del destino de sus recursos económicos.

La deficiente forma en que funciona la “ciudadanía universitaria” condiciona que la “u” esté estancada académicamente y que maneje sus recursos sin que se sepa a ciencia cierta en que se gastan. A ello se suma el hecho de que se da un voto ponderado como parte de la “democracia” universitaria. Es decir que el voto de un docente vale más que el de varios estudiantes. Pero además existe una baja participación estudiantil en procesos electorales, la cual bordea el 10 %, lo que permite que grupos específicos saquen ventaja y acomoden a sus amigos en cargos y cátedras.

Siendo que estamos en el tiempo del internet y las redes sociales, es ilustrativo que en la UMSA, por ejemplo, estas herramientas son poco usadas por la institución, mostrando con ello lo anacrónico de su situación y no solo en su vida política. Uno puede ir la biblioteca central y encontrarse con un papel colado que dice “cerrado por…”, cuando bien podía hacerse este tipo de avisos por internet. El solo hecho de tener un canal universitario que informa casi circunstancialmente lo que hace la “u” muestra un claro desinterés por brindar información de lo que pasa en la “u”.


* Comunicador social y miembro del Movimiento Indianista Katarista (MINKA).

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