diciembre 2, 2020

Nuestro patrimonio arqueológico ha estado y está aún, muy desprotegido y vulnerable

Existe un vínculo muy estrecho entre las acciones relacionadas con la gestión del patrimonio cultural, principalmente arqueológico, y la construcción de infraestructuras urbanas. A excepción de la prospección que se realiza en la segunda fase del teleférico, en la ciudad de La Paz, no se cumple en Bolivia con este requisito a la hora de realizar construcciones, sean éstas públicas o privadas, por falta de una normativa específica que debiera emanar de los gobiernos municipales.

Asimismo, la Ley indica, en el marco de las competencias de las entidades territoriales autónomas, se debe establecer la coordinación con el Ministerio de Culturas y Turismo, como órgano rector, y en ese contexto ejecutar las “medidas de protección y salvaguardia del patrimonio cultural boliviano, que es el conjunto de procedimientos, estudios y sistemas técnicos que permiten estimar los efectos que la ejecución de una determinada obra, actividad o proyecto podrían causar al patrimonio cultural boliviano”.

Hasta aquí, tenemos un panorama general de lo que establece la Ley del Patrimonio Cultural en Bolivia, en lo referido al tema que tratamos; sin embargo, poco o nada se cumple o se hace cumplir, poniéndose en evidencia la ausencia de una reglamentación sobre procedimientos relacionados con la construcción de infraestructura urbana y la salvaguarda del patrimonio arqueológico.

Es lamentable, señala el arqueólogo Carlos Lemus, que los municipios de nuestro país no cuenten con normativas al respecto, como es el caso del Gobierno Municipal de La Paz.

Lemus afirma que el Gobierno Municipal de La Paz no realiza ni exige la realización de estudios de impacto ambiental y arqueológico, ni el diseño de planes de mitigación vinculados a la construcción de infraestructura urbana. Esta falencia, a su criterio, estaría vulnerando la propia Constitución Política del Estado y la Ley de Patrimonio Cultural. En los municipios en general “se construye sin supervisión, lo que ocasiona muchas veces la destrucción del patrimonio (arqueológico principalmente) lo cual se constituye en delito” y lamenta que el Gobierno Municipal de La Paz no tenga interés de resguardar el patrimonio arqueológico que puede hallarse en la ciudad, mismo que, muchas veces, es destruido por las construcciones, haciendo desaparecer evidencias fundamentales para comprender el devenir histórico de los asentamientos ocurridos en nuestra ciudad.

Prospección arqueológica en línea blanca de teleférico, una experiencia inédita

Carlos Lemus trabaja, en la actualidad, junto a su equipo de investigadores, en la prospección arqueológica de la zona de Miraflores de la ciudad de La Paz, donde se están construyendo las tres estaciones de la Línea Blanca del teleférico. Dicho estudio, explica, se realiza en base al mapa arqueológico de La Paz. El trabajo consiste en la excavación de pozos y sondeos aleatorios, para tomar muestras y en base a los hallazgos que deriven del estudio, conocer la capacidad o presencia de vestigios de asentamientos humanos de culturas antiguas que se encuentren por debajo del suelo.

En la prospección que se realiza actualmente en la Avenida Busch de la zona de Miraflores, a la que Lemus califica de “experiencia inédita”, se encontró yacimientos arqueológicos afectados y poco afectados por las construcciones contemporáneas. Los hallazgos hasta el momento dan cuenta de estratos de la Cultura Tiwanaku, del periodo Formativo Tardío (entre 200 y 400 años después de Cristo), y de otros períodos, tales como colonial y republicano.

El arqueólogo afirma que este estudio se constituye, sin duda, en un referente muy importante para la ciudad. El proyecto que se enmarca dentro de la segunda fase de la construcción del teleférico, forma parte del Programa de Responsabilidad Social de la empresa Teleféricos Doppelmayr Bolivia S.A., que coordina dichas tareas con el Ministerio de Culturas y Turismo, por encargo de la Empresa Estatal de Transporte por Cable “Mi Teleférico”. Este estudio dará lugar no sólo a contar con valiosos elementos para el análisis arqueológico, sino que, además, sienta un precedente, de modo que en el futuro no se pase por alto este aspecto, asegura.

Lemus señala que el proyecto de prospección “está cumpliendo con las normas nacionales de la manera más adecuada, puesto que se harán labores de rescate del patrimonio arqueológico, en base a un trabajo muy detallado y muy fino, para no perder los contextos”.

El arqueólogo menciona que en el pasado, en el 2008, participó en un par de experiencias aisladas, en el ámbito de la construcción privada en nuestra ciudad, donde se mostró una preocupación por no afectar el patrimonio arqueológico de la zona de Achumani, pero que éstas iniciativas no pueden prosperar o generalizarse si no existen normas municipales que las respalden y que hagan cumplir lo que establece la Ley del Patrimonio Cultural de Bolivia y lo que instruye la Constitución Política del Estado en su capítulo 99, incisos ii y iii: “El Estado garantizará el registro, protección, restauración, recuperación, revitalización, enriquecimiento, promoción y difusión de su patrimonio cultural, de acuerdo con la ley”; y, “La riqueza natural, arqueológica, paleontológica, histórica, documental, y la procedente del culto religioso y del folklore, es patrimonio cultural del pueblo boliviano, de acuerdo con la ley”.

Como ciudadanas y ciudadanos es nuestra obligación velar y exigir el cumplimiento de la Ley. Por lo que demandamos al Gobierno Municipal de La Paz, que establezca y trabaje en la elaboración de una normativa al respecto, que favorezca el rescate, investigación y preservación del patrimonio arqueológico que es de todos los bolivianos, así como recordar que es un deber de todos los gobiernos municipales se constituyan en custodios eficientes del mismo, como instruye la CPE.

Nuestro patrimonio arqueológico ha estado y está aún, muy desprotegido y vulnerable, siendo que en Bolivia existe una riqueza inmensa por explorar, investigar, cuidar, difundir y sensibilizar a las actuales y futuras generaciones sobre la necesidad de continuar con estas tareas que, en definitiva, nos enriquece como sociedad, ya que nos permite comprender nuestro pasado para proyectarnos hacia el futuro.


* Periodista.

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