noviembre 26, 2020

La conflictividad en Bolivia

Los perfiles de la conflictividad en Bolivia han cambiado mucho durante los últimos diez años. Si antes del gobierno del presidente Morales los conflictos eran vistos como un perjuicio para el erario nacional y la productividad del país, hoy en día se los aprecia como una legítima forma de interpelar al Estado.

Algunos trabajos sobre la conflictividad social y política dan cuenta de que los clivajes que impulsan la conflictividad nacional han cambiado muy poco.

En primer lugar, el gobierno central sigue siendo el principal sujeto al cual están dirigidas las protestas y demandas. Los niveles sub nacionales e instancias de la propia sociedad civil aún registran pocos conflictos.

En segundo lugar, los clivajes regionales y económicos siguen siendo preponderantes como movilizadores del conflicto. En este sentido, cabe mencionar un solo cambio. La casi desaparición del clivaje étnico clasista, debido a que el proceso de inclusión social y política de sectores históricamente marginados es hoy en día un hecho innegable.

En tercer lugar, parece que los conflictos en este último periodo del presidente Morales están orientados hacia la extracción de ganancias materiales del gobierno central. Las dos últimas protestas más importantes, la de los militares el año pasado y el actual conflicto entre el Ejecutivo y la COMCIPO, dan cuenta de esto.

La politóloga Helena Argirakis había notado hace algunos años que el conflicto en el presente gobierno puede ser comparado con un efecto turbina más que como un efecto licuadora. Su gestión no siempre es una forma de desgaste del sistema político, sino una forma de incluir las demandas de la sociedad civil en el proceder del Estado, y, por lo tanto, en un mecanismo que fortalece al actual gobierno.

La conflictividad hoy presenta nuevas dinámicas, como la movilización de sectores populares a favor del gobierno y en contra de las organizaciones que interpelan al Estado. El apoyo que le han dado campesinos y corporativistas al actual gobierno es un hecho sin precedentes en nuestra historia política democrática.

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