noviembre 24, 2020

Pueblos y Naciones indígenas haciendo camino al andar

por: Edmundo Juan Nogales Arancibia

Desde su fundación Bolivia vivió del tributo indígena como sostén económico, por lo que la suerte de esos pueblos y naciones terminó en el cambio de dominadores españoles por dominadores criollos, quienes incumpliendo los primeros decretos de abolición de esclavitud y servidumbre les negaron el reconocimiento de su calidad de ciudadanos expropiando de paso sus tierras para, finalmente, convertirlos en sus siervos.

El aprendizaje

Uno de los episodios más visibles en la lucha de los pueblos indígenas se deja ver en la guerra Federal, en la que son engañados por los liberales, quienes bajo planteamientos de federalismo los utilizaron prometiendo restituirles las tierras que en el gobierno de Melgarejo, y de otros presidentes, les había arrebatado.

“Detrás de las sonrisas y las venias de cortesía, se organizaba la traición. Zárate Willca y los dirigentes indígenas fueron apresados después de un banquete, se los sometió a juicio sumario, sin derecho a defensa y se los asesinó. Es notorio que, esa acción, reconcilió a los liberales con sus adversarios del día anterior. Las tierras arrebatadas se mantuvieron en el dominio de los oligarcas y continuo sin modificaciones la servidumbre y el ejército sometió a los indígenas insurrectos en todo el país.” [1]

Uno de aquellos procesos sumarios fue el de Mohoza, en el que Bautista Saavedra como abogado defensor pronunció el siguiente alegato, en la audiencia del 12 de octubre de 1901, que refleja la condición de los pueblos indígenas en aquel momento:

“Decimos y proclamamos con un entusiasmo y con un candor que raya en algo que puede llamarse fatuidad, que nuestra Constitución Política y nuestra legislación civil son modelos de sabiduría, prudencia y perfección, y sin embargo, el indio dentro de ese régimen jurídico, es un híbrido, porque no es ni ciudadano, ni persona ni cosa; ni tiene propiedad, mujer e hijos, que no lo sea a la vez del blanco o del mestizo, que muy especialmente en la calidad de patrón, militar, cura, juez, abogado y corregidor, es el que devora en la campaña las entrañas del mísero indio. Y si éste, agotado del sufrimiento se rebela contra sus opresores, con los medios, en la oportunidad y manera de ser que tiene, entonces hay que aplastarlo como a un animal peligroso, como a un rebelde indomable, dándose el nombre de administración de justicia a esta nueva obra de tiranía e injusticia.” [ 2]

Con esos antecedentes, por Decreto de 2 de agosto de 1937, el gobierno de Germán Busch instituye esa fecha como “Día del Indio”, para rendir homenaje al indígena boliviano. Señala aquel día porque el 2 de agosto de 1931 se fundó la escuela de Warisata, en el pueblo del mismo nombre, por Elizardo Pérez, y recordando a Juan Huallpa Rimachi, el poeta guerrillero indígena quien murió el 2 de agosto de 1815 luchando en la guerra de la independencia.

El 2 de agosto de 1953 se promulga la ley de Revolución Agraria, la cual el gobierno de la Revolución del 52 se ve obligado a cumplir al ver que las haciendas de los latifundistas estaban tomadas, procediendo a promulgar aquel decreto y reconociendo que era inevitable que los indígenas reclamasen el legítimo derecho a las tierras que constantemente les fueron arrebatadas en el periodo republicano. A este pedido se sumaba el de la abolición de la servidumbre.

Una crítica interesante de Fausto Reinaga respecto a la propiedad individual señala que se obligó la titulación de tierras para consolidar un proceso de conversión de indígena a campesino:

“la lucha epopéyica del indio nunca tuvo por divisa la ‘propiedad privada’ traída por la ‘fiera blanca’ de Europa. El indio a lo largo de cuatro siglos luchó a sangre y fuego por su ‘comunidad’. La conquista de la Reforma Agraria (2-VIII-53) no fue otra cosa que la conquista de su ‘comunidad’ milenaria y ancestral.

Y la comunidad no es sino la tierra socializada; y el indio es un socialista de sangre, conciencia y creencia.

El MNR a la Reforma Agraria, una conquista del indio, ha convertido en un garito prostibulario. La ‘comunidad’ al transformarse en ‘propiedad privada’ se ha convertido en una apacheta; que a la corta o a la larga resucitará, reconstruirá el latifundio; acaso un latifundio con latifundistas indios y ‘pongos’ – esclavos indios.”  [3]

Luego que el MNR abiertamente traicionara a la clase obrera, quienes en el fondo son también indígenas que se convirtieron en fuerza de trabajo para el capital, se empezó a cooptar a la dirigencia del movimiento campesino para articular la llamada alianza campesino militar que en el fondo no era más que la compra de dirigentes sindicales campesinos, asunto claramente expresado en la tesis de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia CSUTCB de 1983:

“Para los verdaderos campesinos el Pacto Militar-Campesino ha significado exclusivamente sufrimientos y masacres como las de Tolata, Epizana y Melga, y políticas anticampesinas como el Impuesto Único Agropecuario, sucesivas devaluaciones, golpes militares, persecución, encarcelamiento, confinamiento y muerte de nuestros dirigentes.”

La madurez

En la Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad de 1990, los pueblos indígenas de tierras bajas y altas se encontraron para llegar juntos a La Paz y posicionar el planteamiento de defensa de la tierra y territorio [4]. En 1992, a 500 años del inicio de la conquista del Abya Yala, se instala la Asamblea de Nacionalidades Originarias con el objetivo de recuperar la tierra y territorio arrebatados a los pueblos indígenas.

Este largo proceso permitió gestar el Pacto de Unidad [5], en la ciudad de Santa Cruz en septiembre del año 2004, con la demanda de llamar a una Asamblea Constituyente, la cual fue planteada el 2002 por los pueblos de tierras bajas en la marcha “Por la Soberanía Popular, el territorio y los recursos naturales”.

El rol del Pacto de Unidad fue muy importante desde el apoyo movilizado para el llamado a la Asamblea Constituyente, la derrota al neoliberalismo, la victoria electoral del MAS IPSP el 2006, la defensa de la unidad del Estado boliviano ante los intentos separatistas cívico-prefecturales de la media luna. Igualmente logró consolidar la Coordinadora Nacional por el Cambio en enero de 2007, con la clase obrera y los sectores urbano populares, promoviendo, junto a ellos, la mayor movilización de la última década, la marcha por la aprobación de la Nueva Constitución Política del Estado.

Desafíos actuales

Bastante ha sucedido en esta década, sin duda el conflicto del TIPNIS (construcción de la carretera a través del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure) debilitó al Pacto de Unidad, y hoy estamos ante el reto de fortalecer al movimiento indígena originario campesino, y no dejar que sea dividido. Por tal razón es importante apreciar el rol que ha tenido en nuestra historia, de lo contrario no veremos el riesgo que corre este proceso histórico cuando la derecha hábilmente siembra en el imaginario social que los pueblos indígenas son corruptos, omitiendo que los actos de unos no pueden condenar a todos y ocultando que muchos de los dirigentes involucrados en indicios de malos manejos económicos están en las filas de la derecha boliviana.

Es necesario que veamos cuánto han contribuido y contribuyen los pueblos y naciones indígenas al proceso de liberación nacional y a la construcción de una sociedad más justa en base a la comunidad y al respeto a la madre tierra.


* Integrante de la Escuela Nacional de Formación Política, Estudiante de ciencia política en la Universidad Mayor de San Andrés.

1 Peredo, Antonio. (2008). Historia de incapacidades. Un intento por entender mi país. (2º edición). Editorial Europa, Bolivia.

2 Bautista Saavedra, El Ayllu Proceso Mohoza, Editorial GUM, La Paz – Bolivia

3 La Revolución India, Fausto Reinaga, Séptima edición, 2014, La Paz – Bolivia

4 El Pacto de Unidad y el proceso de construcción de una propuesta de Constitución Política del Estado, responsable de sistematización Fernando Garcés, Preview Grafica, Bolivia

5 Conforman actualmente el Pacto de Unidad las siguientes organizaciones: Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia – Bartolina Sisa; Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB); Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB); Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB); Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), entre otros.

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