diciembre 3, 2020

Vladimir Maiakovski (1893-1930)

Fue un poeta y dramaturgo revolucionario, considerado una de las figuras más importante de la poesía rusa de comienzos del siglo XX.

Nació el 7 de julio de 1893 en la ciudad caucásica de Bagdadi, actual Georgia. Su padre era guarda forestal y tenía un impetuoso carácter y su madre era de origen ucraniano.

Su actividad política se inicia durante el zarismo. A sus 13 años lo detienen por primera vez acusado de formar parte de la imprenta clandestina del Partido Comunista; un año después, ya participaba en las manifestaciones socialistas, en la ciudad de Kutaisi, donde asistió a la escuela primaria local.

En 1906, tras la muerte de su padre, su madre decidió trasladar a la familia a Moscú. Allí se apasionó por la literatura marxista y se reafirmó su temprana militancia bolchevique.

En 1908, fue despedido de la escuela primaria porque su madre ya no era capaz de pagar las tasas de matrícula. En este tiempo fue encarcelado en tres ocasiones por actividades políticas subversivas. Durante un período de incomunicación en la prisión de Butirka, en 1909, empezó a escribir poesía, pero sus poemas fueron confiscados.

Al salir de la cárcel continuó trabajando en el movimiento socialista y en 1911 se incorporó a la Escuela de Arte de Moscú, de la que fue expulsado tres años después debido a su militancia política. Allí conoció a los miembros del movimiento futurista ruso.

Mientras sus compañeros vestían glamorosos trajes, una camisa amarilla, remedo de la vestimenta del obrero ruso, era su prenda habitual.

En 1912 publica “Una bofetada en la cara”, obra que reunía sus primeros poemas.

Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, fue rechazado como voluntario y de 1915 a 1917 trabajó en la Escuela Militar de Petrogrado como dibujante.

Al consumarse la victoria de la Revolución Rusa apoyó la política cultural de la administración bolchevique. Empleó una gran diversidad de procedimientos para cautivar a las multitudes: desde la aplicación de un lenguaje coloquial, ocasionalmente prosaico, hasta los más refinados estilos épicos. En 1922 viajó a Berlín y París, y en 1925 visitó los EE.UU y México.

A partir de 1923 y hasta 1928 trató de congregar en torno a la revista “Lef”, fundada por él, a toda la vanguardia artística soviética, a pesar de las críticas crecientes de algunos funcionarios. Exaltación de la figura de Lenin es el poema “V. I. Lenin” (1923-1924), y los éxitos de la URSS son cantados por el poeta en obras como “Octubre” (1927) y “¡Bien!” (1927). También criticó el creciente aparato burocrático soviético en comedias como “La chinche (1929)”.

Su odio visceral al universo burgués y su combativo espíritu revolucionario se reflejan en toda su obra.

Algunos problemas políticos y amorosos, agravados por la crítica desfavorable a sus creaciones, parecen ser los motivos que explicarían su suicidio el 14 de abril de 1930.

La Época.-

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