noviembre 29, 2020

Enclaustramiento marítimo: Una herida abierta hace más de un siglo

por: Vidal Amadeo Laime Humerez

Chile se ha comprometido a negociar una salida soberana al mar para Bolivia a través de acuerdos, práctica diplomática y una serie de declaraciones atribuibles a sus representantes del más alto nivel.

Invasión cobarde

La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será [1]. En ese sentido, el interés por conocer y reflexionar la historia de nuestro país debe ser el aliciente para no volver a cometer los mismos errores del pasado. Es en esa búsqueda entre los anales de la historia que encontramos infelizmente un hecho cuya consecuencia se arrastra hasta nuestros días.

Hablamos de la invasión [2] militar hacia nuestro territorio en 1879 por parte del ejército chileno, quienes azuzados por un gobierno que respondía fielmente a los intereses de los capitales ingleses (cegados por la codicia y la ambición), procedieron a usurpar e invadir nuestro litoral. [3] Desde entonces, todo parecía indicar que una densa niebla ensombreció y se apoderó de nuestro devenir, cubriendo espesamente todo a su alrededor. La fuerza de la armas se convertiría en el ferviente cómplice de la política del despojo que, por sus características inherentes, es ruin, perversa e infame.

No cabe duda de que la invasión fue preparada con lustros de anticipación, pues esperó el momento más propicio para el ataque. Los hechos posteriores a la refriega, una vez alcanzado el cese de hostilidades entre ambos países, están signados por el acercamiento diplomático. Es en ese contexto que Chile caviló hondamente la manera más efectiva para asegurar el dominio de los territorios arrebatados a Bolivia. Consiguientemente se firma el Tratado de Paz y Amistad de 1904, el cual a pesar del rechazo y la ignominia pública, fue refrendado por el entonces Congreso Nacional. [4]

Ciertamente la magnitud de la derrota resultó un duro revés para nuestro país, pues significaba lidiar con un horizonte cuyo aspecto era completamente desolador, llegando incluso a tomarse muy en serio reflexiones que decían que Bolivia estaba condenada a un triste destino. Dichosamente no todos pensaban así, hubo quienes impregnados de un sentimiento patriótico señalaban que: “Bolivia no puede vivir aislada del mar: ahora y siempre, en la medida de sus fuerzas, hará cuanto le sea posible por llegar a poseer por lo menos un puerto cómodo sobre el pacífico y no podrá resignarse jamás a la inacción cada vez que se agite este asunto… que compromete las bases mismas de su existencia.” [5]

El mar como política de Estado

Pero la historia no se detuvo ni se paralizaron los esfuerzos por reparar esta injusticia. Antes y después de la suscripción del Tratado de 1904, Chile se comprometió a no dejar a Bolivia sin un acceso soberano al Pacífico a través de compromisos unilaterales y bilaterales. [6] Es precisamente en este seguimiento de la historia que encontramos a estos protagonistas claves, entre ellos, tenemos a los Ministros de Relaciones Exteriores y Presidentes de ambos países. Para fortuna nuestra, estos acercamientos dejaron una huella indeleble y hoy por hoy son el sustento fundamental de la demanda marítima boliviana [7] presentada ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Si bien el acercamiento entre Bolivia y Chile fue realizado con mucho empeño y alto sentido del deber con los intereses la patria, por mucho tiempo, estos esfuerzos no fueron conducidos y direccionados mediante una política de Estado, capaz de mantenerse a pesar de los cambios en el ejercicio del poder. En este sentido, la aspiración del pueblo boliviano de retornar a las costas del Océano Pacífico estuvo sujeta a una diplomacia coyuntural y oscilante.

Había que darle un giro a esta situación, décadas de negociaciones infructuosas y desilusiones constantes tenían que encontrar un límite. De esta manera, la Reivindicación Marítima Boliviana de ser un tema casi periférico y difuso, con la Nueva Constitución Política del Estado (2009), pasa adquirir un nuevo talante. Sobre esta temática el texto constitucional señala: “Estado Boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacifico y su espacio marítimo.” [8]

Esta referencia explícita a la causa marítima no solo fortalece y robustece este anhelo, sino que define una política de Estado respecto a este tema; es decir, los esfuerzos posteriores no podrán desviarse de ninguna manera de este marco de acción. La demanda marítima boliviana presentada ante la C.I.J. es una estrategia que aborda esta temática con la más absoluta seriedad, pues su concepción nace del derecho irrenunciable de retornar al mar. En palabras del presidente Evo Morales cuando se refiere a la demanda, la misma es considerada del siguiente modo: “Nuestra demanda no puede considerarse como un acto inamistoso, fortalece el sistema jurídico internacional, se basa en principios fundamentales como la solución pacífica de controversias, la buena fe y la creación y cumplimiento de obligaciones internacionales y sobre todo porque busca evitar amenazas a la paz y seguridad internacionales, privilegiando e invocando la negociación como medio supremo de la solución de controversias entre estados, tal como lo establece la Carta de las Naciones Unidas.”

Grietas que se ensanchan

Pero, para ahondar en el debate, es importante plantearse las siguientes interrogantes: 1. ¿Cuál es el contexto, en el que se presenta la Demanda Marítima Boliviana ante la Corte Internacional de Justicia? 2. ¿Cuáles son los argumentos que Bolivia esgrime como fundamento contra Chile? 3. ¿Qué es lo que pide Bolivia a la Corte Internacional de Justicia? 4. ¿La demanda interpuesta logrará zanjar el diferendo marítimo entre Bolivia y Chile? Sería una verdadera proeza tratar de describir, en unas cuantas líneas el contenido de la demanda, por lo que a continuación se presenta una aproximación sucinta.

Pero antes de realizar algunos apuntes, quisiera traer a colación lo siguiente: Cuando escuché el alegato presentado por el equipo de abogados que representa a Bolivia no pude sino sentir emoción por la sagacidad y contundencia argumentativa. Particularmente me llamó la atención la intervención realizada por el profesor Antonio Remiro Brotóns, que manifestó: “En primer lugar, quisiera referirme al tratado de 1904 y al escuchar ayer a los abogados de Chile, me preguntaba si posiblemente Moisés hubiera bajado del monte Sinaí con las tablas de los diez mandamientos en una mano y una copia del tratado de 1904 certificada por Dios mismo en la otra mano”. Sin lugar a dudas, el criterio vertido por el profesor Brotóns resume la postura de chilena, la cual considero irracional.

Pero volvamos a las interrogantes planteadas:

1. Debido a las numerosas frustraciones en el arribo de soluciones y/o acuerdos sobre el tema marítimo, y fundamentalmente debido a las constantes maniobras realizadas por Chile, (cuyo objetivo fue evitar a toda costa, un tratamiento honesto sobre un tema pendiente entre ambos Estados), impidieron afianzar lazos de confianza mutua, situación que estuvo marcada lamentablemente por incontables fracasos. Paradójicamente, estos sucesos no coincidían con los ofrecimientos realizados por Chile a lo largo del siglo XIX, XX y parte del XXI. [9] Es en ese el contexto, en el que se presenta la demanda marítima ante C.I.J.

2. La Demanda Marítima Boliviana no es un diferendo territorial, es decir, no se pone en tela de juicio el tratado de 1904 ya que es presentada al amparo del Pacto de Bogotá (1948). Razón por la cual, el argumento más importante, es el siguiente: Los actos unilaterales de los Estados, generan derechos jurídicamente exigibles. Es decir, los ofrecimientos y promesas realizados por Chile en: 1919, 1920, 1923, 1926, 1950, 1961, 1975, 1977, 1983, son la prueba irrefutable de que el tema marítimo fue y es una cuestión pendiente, que no ha quedado resuelto por completo.

Si el tema marítimo entre Chile y Bolivia estaba zanjado y sacramentado mediante el Tratado de 1904: ¿por qué Chile continuó dando largas al asunto, anunciando el arribo a posibles acuerdos? Son preguntas que Chile preferiría no contestar, sin embargo, con la demanda está en la obligación de responder. Además, en la demanda se afirma que Chile se ha comprometido a negociar una salida soberana al mar para Bolivia a través de acuerdos, práctica diplomática y una serie de declaraciones atribuibles a sus representantes del más alto nivel. [10]

3. La demanda busca lo siguiente: solicitar a la Corte Internacional de Justicia que “juzgue” y “declare” que: [11]

a. Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia con el fin de alcanzar un acuerdo que otorgue a Bolivia una salida plenamente soberana al Océano Pacífico;

b. Chile ha incumplido dicha obligación;

c. Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta y formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva, a fin de otorgar a Bolivia una salida plenamente soberana al Océano Pacífico.

4. Es un hecho que la aspiración boliviana apunta a resolver este tema mediante un diálogo entre las partes, pero también es un hecho que los escollos del camino tienen como protagonista principal al Estado chileno. A pesar de que por ahora las condiciones para la instalación de un diálogo abierto, franco y honesto que resuelva esta controversia no estén dadas, como bolivianos no podemos renunciar a esta aspiración bajo ningún pretexto. Pues, como decía el Canciller: “Bolivia ha presentado una demanda en la que le pedimos al hermano Estado de Chile sentarse con nosotros a dialogar para acabar, dar fin, eliminar, borrar las heridas de esa Guerra del Pacífico y sus consecuencias. Queremos borrar las heridas de la Guerra del Pacífico del futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos.” [12]

En suma, se le pide Corte Internacional de Justicia que obligue a Chile a negociar con Bolivia un acceso soberano al Océano Pacífico. Y, a pesar, de que tendrá que transcurrir mucho tiempo antes de conocerse el desenlace final estoy seguro que la expectativa no se verá menguada. De esta manera, aunque la herida aún no ha sido cerrada, lo acontecido hasta ahora otorga un hálito de esperanza a un pueblo que ha sentido en el despojo de los territorios usurpados la más grande conflagración efectuada.

Por último y no menos importante, se debe ponderar la campaña comunicacional que viene realizando el gobierno nacional a nivel internacional ya que ha logrado posicionar el tema y despertar el apoyo de los países circundantes (cuyo número tiende a incrementarse masivamente), sumado a la anuencia de ex mandatarios de la nación, de lo cual se puede inferir que la demanda tiene las siguientes características:

a. Tiene un sustento histórico ordenado y sistematizado impecablemente;

b. Tiene un equipo de profesionales destacados y de la más alta calidad;

c. Reúne el apoyo desinteresado, de parte de países vecinos, los cuales manifiestan su respaldo a la cuestión marítima boliviana;

d. Es receptor de un desprendimiento sin condiciones de parte de ex presidentes de la nación, que a pesar de no converger ideológicamente están unidos en este tema;

e. Al ser el Papa Francisco un líder de talla mundial, sus muestras de afecto y solidaridad en este tema, fortalecen enormemente la causa boliviana;

f. Posee el respaldo del pueblo boliviano, apoyo que es decisivo e imprescindible.

Por estas razones, el retorno con soberanía a las costas del Océano Pacifico representa no solo un anhelo difícilmente igualado, sino equivale a enmendar una terrible injusticia que jamás debimos padecer.


* Estudiante de la Carrera de Ciencia Política de la UMSA

1 Galeano Eduardo, Las Venas Abiertas de América Latina.

2 La denominación de Guerra es incorrecta, siendo que en aquel entonces, lo que realmente sucedió, fue la más perversa y temeraria invasión; fue invasión, el cobarde desembarco de tropas chilenas que avanzaron denigrando y mancillando la honra de nuestros compatriotas.

3 Una perdida territorial de aproximadamente 120,000 Km2 y una costa de alrededor 400 Km de largo.

4 Al margen de todos los formalismos acecidos, el Tratado de 1904 fácilmente puede ser comparado con un pasquín, ya que el mismo fue obtenido a través de la presión y el chantaje.

5 Daniel Sánchez Bustamante, Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia 22 de abril de 1910. Extracto obtenido del “Libro del Mar”.

6 El LIBRO DEL MAR, Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima- DIREMAR, Segunda edición, La Paz Bolivia, 2014, pág. 25.

7 Después de la firma del tratado de 1904, las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile estuvieron marcadas por el intercambio de notas oficiales, acuerdos, y negociones, en los cuales Chile manifestaba su plena voluntad de resolver el diferendo marítimo.

8 Constitución Política del Estado. Art. 267. Parágrafo I.

9 Siendo que la última actitud inamistosa, se hizo evidente, en el proceso truncado y paralizado el 2011 por Chile, cuando ambos países trabajaban conjuntamente en la agenda de 13 puntos.

10 El LIBRO DEL MAR, Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima- DIREMAR, Segunda edición, La Paz Bolivia, 2014, Pág. 50.

11 Ibid, pág. 50.

12 Discurso del Canciller David Choquehuanca en la XLIV Asamblea General de la Organización de Estados Americanos – O.E.A. (Asunción, 4 de junio de 2014).

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