noviembre 25, 2020

San Buenaventura, ejemplo de industrialización estatal

A partir de ahora se va a cambiar la estructura económica, política, social y geopolítica del norte amazónico

En los últimos días el ex candidato presidencial de derecha, Samuel Doria Medina, arremetió con fuerza contra la Empresa Azucarera San Buenaventura (EASBA), calificándola como “elefante blanco”.

A media mañana del viernes nos comunicamos con la empresa azucarera y horas más tarde, el Gerente General, Ramiro Lizondo, atendía atentamente nuestras inquietudes.

Javier Larraín (JL).- ¿Hay algún sustento en las críticas contra EASBA hechas por Doria Medina? ¿Por qué el empresario decide atacar este proyecto en la actual coyuntura? ¿Cuál es el trasfondo político de la crítica?

Ramiro Lizondo (RL).- Este señor tiene una fijación con San Buenaventura (EASBA), quizás porque se dará cuenta que este proyecto es estratégico del gobierno, y que a partir de ahora se va a cambiar la estructura económica, política, social y geopolítica del norte amazónico.

Ahora, en ninguno de los casos sus críticas han tenido sustento económico o técnico. El año pasado afirmaba lo mismo pero con datos un poco más cercanos a la realidad. Esta semana hizo declaraciones con datos todavía muchos más alejados, incluso esta periodista Amalia Pando se encargó de darle datos más precisos.

El interés político de Doria Medina es que el gobierno pueda perder su base de sustentación político-social en el departamento de la Paz, específicamente en su área amazónica. Esa es la explicación que yo le doy porque técnicamente, económicamente, no tiene ningún sustento.

JL.- ¿Crees que políticamente haya relación entre esto y el actuar de Comcipo? ¿Qué haya una estrategia de la derecha por desgastar al Gobierno?

RL.- Sí, creo que hay todo un entramado porque gran parte de los dirigentes de Comcipo que han obstaculizado el diálogo –los hemos podido ver por la televisión– tienen una actitud absolutamente inconsistente, burda, vulgar y la connotación política de sus argumentos es débil, sin contar que muchos de esos dirigentes son militantes de partidos de la oposición. Algunos de esos diputados, militantes antiguos del MNR, ahora son parte de agrupaciones ciudadanas pero de la derecha, entonces no hay nada que pueda legitimar algunas demandas del pueblo de Potosí si es a través de este grupo de personajes.

Hay todo un entramado muy bien armado de atacar a la Empresa de San Buenaventura y otras empresas del Estado sin fundamentación, y es que cuando lanzas el cuestionamiento generas la duda en la gente y cuando vamos nosotros a desmentir no nos dan ni la cobertura ni la importancia, tampoco salimos en las primeras páginas de diarios como salió Doria Medina el día miércoles.

JL.- Hay una matriz de propaganda que se repite en todos los periódicos de derecha y que está basada en un supuesto “sobreprecio” de la planta, tomando declaraciones en que supuestamente Ud. habría dicho que costaba 241 millones cuando otras valen menos. ¿Cuál es el valor real de San Buenaventura?

RL.- En primer lugar yo nunca dije que eran 241 millones, Doria Medina señaló que yo había dicho eso, cuestión falsa.

En realidad el proyecto cuesta 263 millones de dólares, de los cuales 174 son para la planta industrial –el ingenio azucarero–, y la diferencia para todo el resto de obras, para la construcción de caminos, infraestructura, cultivos, estudios de ingeniería, contratación de supervisiones, pago del personal administrativo (300 técnicos), trabajadores, etc.

En síntesis, la planta industrial tiene un costo de 174 millones de dólares, y la está haciendo una empresa china. El desarrollo agrícola y administrativo representan el saldo que ascendería a 79 millones de dólares.

JL.- ¿Es válida la comparación que hace Doria Medina con el Ingenio de Aguaí?

RL.- No. Doria Medina dice que Aguaí costó 150 y EASBA 241 y por eso saca la diferencia en 91 millones de “sobreprecio” y reclama que el gobierno explique dónde está esa plata.

Los dos datos son falsos por las razones que te he dicho. De hecho, Aguaí cuesta 170 y EASBA 174. Además, son plantas distintas, aquella es una planta de alcohol y la nuestra es de azúcar y alcohol etílico aunque nuestro producto principal es el azúcar.

El 90% de nuestro flujo financiero es en base al azúcar, el 8, 5% al alcohol, y el resto es energía y bagazo.

En cuanto a infraestructura, nuestra planta tiene dos calderas, Aguaí tienen una sola; nosotros tenemos dos turbo generadores ellos uno solo. Nosotros contamos con un sistema de ozonización para clarificación de las mieles y ellos no. No podemos comparar dos cosas que son diferentes, sobre todo cuando sus filosofías son distintas.

JL.- Hay un antecedente de entorpecimiento al funcionamiento de EASBA por parte de la cementera SOBOCE, propiedad de Doria Medina, ¿en qué consistió?

RL.- El año pasado, cuando estábamos en una etapa crítica en la construcción de nuestro sistema de pilotaje –que es un proceso de cimentación profunda muy complejo y se necesita una cantidad muy grande de cemento– ellos, que sabían de nuestra necesidad, decidieron bajarnos el volumen de venta de este insumo. Nosotros denunciamos esto públicamente haciendo notar que el Sr. Doria Medina tenía un afán negativo respecto nuestra empresa.

Después de investigaciones que hizo el gobernador de La Paz quedó claro que hubo una intención de perjudicarnos. A partir de esas denuncias algunas autoridades señalaron que no descartaban la nacionalización de SOBOCE si continuaba perjudicando la materialización de proyectos estratégicos de este tipo.

La cámara de la construcción salió a declarar de que efectivamente SOBOCE era un monopolio que aumentaba los precios de manera arbitraria perjudicando no solamente los intereses del Estado y sus empresas sino también al sector privado de la construcción. A partir de ese momento volvieron a proveernos los cupos que habíamos acordado y poco después aumentaron los precios.

JL.- El Viceministro de Producción Industrial a Mediana y Gran Escala, Camilo Morales, destacó la autosustentabilidad y enfoque ambientalista de EASBA, se puede explayar en eso.

RL.- Cuando estábamos elaborando las especificaciones técnicas para la licitaciones teníamos muchas reflexiones respecto de la retórica de nuestro discurso de respeto a la madre naturaleza y la necesidad histórica de industrializar el país, o sea, dos cosas muy potentes ya que por un lado está el discurso de la pacha mama –el propio Presidente ha hecho aprobar en la ONU el día que declara a la pacha mama como un ente vivo– y el que tenemos que convivir de manera armónica y, por otro lado, el cómo concretamos su vinculación con la instalación de una planta azucarera al lado del Madidi, uno de los principales parques de biodiversidad del planeta.

Esa reflexión nos hizo pensar en la necesidad de construir una planta altamente tecnologizada, que iba a aumentar los costos de inversión, pero que nos iba a ofrecer ventajas competitivas en el futuro. Por ejemplo, nuestras calderas están diseñadas de tal manera que se van a alimentar con biomasa, es decir, el bagazo que vamos a generar en la molienda de azúcar nos va a servir como combustible, para alimentar nuestras calderas.

JL.- ¿Además de usar el bagazo para la alimentación animal?

RL.- Además de eso. El bagazo es uno de los elementos más difíciles de administrar, si algún día viajas a algunos ingenios en Santa Cruz verás montañas de bagazo y numerosos tractores trabajando en acomodar el bagazo, gente que lo está regando y mojando todo el tiempo porque es un residuo altamente contaminante e inflamable. Si estas empresas tuvieran más recurso para inversión podrían convertir ese bagazo en papel o podrían industrializarlo.

Entonces, el bagazo es la fibra de la caña y resulta complicada de administrar. Nosotros la utilizaremos como combustible, por lo tanto, vamos a eliminar un problema ambiental y, al mismo tiempo generamos energía quemando ese bagazo. Cuando termine nuestra zafra, cuando hayamos terminado de producir azúcar, todavía seguiremos funcionando con nuestras calderas produciendo energía.

JL.- ¿Para la comunidad de San Buenaventura?

RL.- Para la comunidad y para la empresa. Una parte la vamos a destinar a la producción de bagazo hidrolizado que sirve como alimento animal, para la ganadería de la región que es principalmente vacuno. Y, otra porción la dedicaremos a producir compost que es un fertilizante orgánico que utilizaremos para mantener la fertilidad de los suelos de la caña y que sale del propio bagazo.

La filosofía con que está diseñado este proyecto es totalmente diferente a la de cualquier otro proyecto de este país, incluso en América Latina. Tenemos especialistas alemanes, españoles, cubanos, chinos y todos nos dicen que esta planta va a ser la más moderna de Bolivia y una de la más moderna de la región.

Todos esos datos este Sr. Doria Medina los desconoce. Ayer yo invitaba a la Sra. Amalia Pando para que fuera –yo le voy a pagar de mi bolsillo– a la planta y me rechazó diciendo: “yo no quiero ir porque yo no quiero hablar bien de Ud.”. Y no la invito para que hable bien de nosotros sino para que tenga una opinión objetiva de lo que estamos haciendo.

JL.- ¿Cuál es el impacto regional de la empresa en términos de empleos? ¿Por qué es calificada como una empresa pública nacional estratégica y qué representa en el proyecto industrializador del proceso de cambio?

RL.- Este proyecto tiene tanta historia que en los setentas una cantidad importante de migrantes de la región sur de Bolivia, de Bermejo –zona de caña–, decidieron trasladarse a San Buenaventura con la ilusión de que se iba construir un proyecto azucarero. De esa primera generación quedan prácticamente muy pocos y son muy ancianos, la mayoría se han muertos. Son sus hijos y sus nietos los que se van a beneficiar con la implementación de este proyecto.

En este momento de implementación tenemos aproximadamente mil personas trabajando en el lugar y con la demanda de servicios estamos cambiando las actividades económicas en el pueblo que tiene aproximadamente siete mil habitantes. Se han abierto más negocios de servicio, comidas y otro tipo de producciones.

Cuando comencemos a operar vamos a generar 500 empleos directos vinculados a nuestra actividad y cinco mil empleos indirectos vinculados a los productores cañeros que son los que van a proveer de materia prima a la planta.

JL.- ¿Cuál es el empleo en tiempos de zafra y cuál en periodo regular?

RL.- En el periodo de la zafra, en la planta industrial vamos a operar con 330 técnicos, algunos de ellos altamente calificados, porque la planta es cien por ciento automatizada es una planta robot.

También tenemos una gerencia agrícola que se encarga de ver todo el tema de la asistencia técnica y la producción de caña de azúcar en nuestras plantaciones. La cantidad de empleos va a sobrepasar las 500 personas.

JL.- ¿Cuál es la cantidad de hectáreas que se necesitan para echar a andar óptimamente la planta?

RL.- Nuestra planta tiene una capacidad instalada de 7 mil toneladas/día. Para tener una zafra normal necesitaríamos 9 mil has. como mínimo, con 80 toneladas por ha. Ese es nuestro requerimiento para poder operar al cien por ciento de nuestras capacidades durante casi 100 días.

Ahora, si podemos obtener mayor cantidad de caña, mejor todavía. Nuestra planta está diseñada para ampliarse hasta 10 mil toneladas/días. Vamos a arrancar con 7 mil pero puede ampliarse hasta 10 mil.

Eso lo diseñamos viendo que en el futuro, dentro de diez o quince años, va haber una gran cantidad de productores de caña.

JL.- ¿O sea que ustedes comprarán materia prima a productores privados?

RL.- Vamos a comprar caña del que nos pueda proveer caña.

Nos encontramos en una etapa inicial del proyecto y según nuestra programación necesitamos unos 6 años para poder desarrollar esa cantidad de ha. Esas nueve mil requeridas. No se puede lograr de la noche a la mañana toda la cantidad de caña porque se necesita más financiamiento, mecanización, caminos, puentes, infraestructura vial, que se irán desarrollando de manera gradual. Todo eso lo tenemos previsto en el proyecto.

JL.- ¿La producción azucarera está exclusivamente dedicada al mercado interno?

RL.- Originalmente se ha concebido la producción para el mercado nacional, específicamente para La Paz y las ciudades intermedias próximas a la planta: Caranavi, Trinidad, Riberalta, Reyes, Santa Rosa y otros pueblos.

JL.- ¿Bolivia importa azúcar?

RL.- No. Bolivia tiene una capacidad actual de producción de 12 millones de quintales de los cuales la demanda nacional es de 8 millones, entonces hay un excedente de 4 millones y una parte se destina a las exportaciones.

Nosotros vamos a producir 1 millón 200 mil, es decir, entre el 10 y 12% de la producción nacional. Si el mercado nacional está abastecido también podríamos exportar.

El objetivo de nuestra empresa es la seguridad alimentaria, por ejemplo, el año 2010 tuvimos una crisis del azúcar y el Gobierno tuvo que importar de emergencia desde varios países, escaseaba este producto por diferentes motivos. Ahí fue cuando se decidió que el Estado tuviera una cuota de participación en la producción de azúcar y no fuera solo el sector privado el que provisionara de un alimento básico en la canasta familiar.

JL.- ¿Uno de los derivados del azúcar es el alcohol etílico, para qué sirve?

RL.- El alcohol en nuestra planta es un derivado que lo podríamos producir o no.

Este alcohol que mencionas lo producimos con la segunda miel. La primera miel de la caña, a diferencia de otros ingenios, nosotros lo destinamos a la obtención de azúcar. Sacamos la sacarosa de ese jugo, pero queda el residuo, el segundo jugo, la segunda miel. Si no tuviéramos que procesar alcohol tendríamos que desechar ese residuo, pero nosotros lo utilizamos para producir un alcohol potable que está destinado como materia prima para la industria de la cosmética, farmacéutica y bebidas alcohólicas.

El Presidente, en su última visita, nos dijo que quería poner una planta de ron con el alcohol que vamos a producir. Nos dio la tarea. Nos dijo que la próxima vez tenemos que decirle como se hará y como se llamará nuestro ron. Es una buena idea para seguir diversificando la producción.

JL.- ¿Cuál es el cronograma de San Buenaventura?

RL.- Las pruebas ya se han iniciado. Hemos concluido las pruebas hidráulicas y las pruebas eléctricas.

La semana pasada hemos encendido nuestro primer horno –nos llevará un mes calentarlo–, para hacer nuestras pruebas de vapor y ver que el sistema de tuberías no tenga fugas.

La prueba de carga, que es la prueba madre, donde pondremos caña y veremos como sale el azúcar, la vamos hacer a partir de mediados de septiembre y esperamos tener el primer quintal de azúcar, que será tan simbólico que el Presidente va ir a recibir el primer kilo de azúcar, entre finales de septiembre y la primera semana de octubre. Ahí estaríamos obteniendo el primer kilo de azúcar, después de 60 años de falsas promesas. Para entonces habremos cumplido la misión que nos encomendó el Presidente.

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