noviembre 30, 2020

Pronunciar la palabra “desarrollo” en una lengua originaria

Dos meses intensivos en cursos de aymara y lo que sé decir son cosas como: maya, paya, kimsa, los números hasta el cien; los denominativos a la familia; y algunos saludos. Respecto al quechua, algunas caseras en Cochabamba me ayudaron a entender: imay nalla. Mi abuela me decía: kalincha imilla y al ser mamá comprendí el hacer chis.

Más que aprender a decir ¿cuál es tu nombre? ¿Cuántos años tienes? ¿Quiénes son tus papás? También se debe aprender cómo se piensa en esse ejja, en quechua, en guaraní. Adoptar una lengua es adoptar una forma de ver el mundo, de describirlo. Existen innumerables estudios sobre la importancia del lenguaje en la estructuración de las relaciones de poder y dominación, pero también sobre su papel liberador.

Se trata de una pieza en el eje descolonizador del gobierno. A contramano de la ideología homogeneizarte que acompañó al Estado nacionalista post 52 y la educación bilingüe que tenía el objetivo de diluir, en vez de reafirmar, identidades.

Pero, ¿preguntando el nombre en aymara a otra persona estaré descolonizada? ¿Respondiendo a la casera del mercado en quechua marcaré un diferencia en la percepción de identidad? Sí, lo estaremos haciendo, pero claro que no significa únicamente aprender durante dos meses intensivos una lengua que probablemente no se use. Debe ser una política integral, más profunda en dimensiones. Es, después de todo, un inicio.

“Antes de aprender estas lenguas deberíamos aprender inglés o chino mandarín” dice Samuel, demostrando una vez más su total falta de compresión de los tiempos que vivimos. El efecto nacionalizador de una lengua, de muchas lenguas, dentro de nuestro Estado puede ser sólo comparado con el efecto democratizador de la imprenta a finales de la Edad Media.

Las clases deben estar de acuerdo a cada una de las profesiones que alberga nuestro Estado, a cada una de las regiones de nuestro país, además de estar acompañado por la cosmovisión y paradigmas que cada una de éstas encierra. Puede que no todo el mundo tenga el interés de aprender estas lenguas, pero se trata de una política de compromiso al desarrollo integral del país.


* Redactada por Kia Hia.

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