noviembre 30, 2020

Federico García Lorca (1898-1936)

“No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, sino un pulso herido que presiente el más allá”. Así se describía aquel que nació un 5 de junio de 1898, en Fuente Vaqueros, España. Primogénito de Federico García Rodríguez y Vicenta Lorca Romero, y latido ardiente de su generación.

Poeta, dramaturgo. Nunca perteneció a ningún movimiento literario, aunque algunas características del surrealismo se encontraron en su poesía, como las asociaciones extrañas de palabras. También la influencia de su región natal recorre toda su obra.

Los primeros años de la infancia transcurrieron en el ambiente rural de su pequeño pueblo granadino. Y hacia 1908, realiza su bachillerato en un colegio de Almería. Lugar en el que además, inicia sus estudios de música.

En 1909 se traslada a vivir a Granada con su familia, prosiguiendo sus estudios superiores en la Universidad de Granada, donde cursó filosofía y letras y se licenció en derecho entre los años 1914 y 1917. En dicha universidad entabla amistad con el núcleo intelectual granadino.

Es también en Granada, en el 1918, donde publica su primer libro: “Impresiones y Paisajes”, y escribe algunos poemas que aparecerán más tarde en su primera publicación de versos.

En 1919 decide trasladarse a Madrid y se instala en la residencia de estudiantes, donde vivirá hasta 1928. Durante estos años conocerá a Luis Buñuel, Salvador Dalí y fundará, junto a un grupo de intelectuales granadinos, la revista Gallo, de la que sólo editaron 2 ejemplares.

El viaje a New York, en 1929, taló su ánimo, llegando a expresar que los dos elementos que el viajero capta en la gran ciudad son arquitectura extrahumana y ritmo furioso. Geometría y angustia. Así concretó su obra “Poeta en Nueva York”, un canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y mecanizada de la modernidad. Ese mismo año viajó a Cuba, y dos años después fundó el grupo teatral universitario “La Barraca”, para acercar el teatro al pueblo.

En 1935 trabaja en “Doña Rosita la Soltera o el Lenguaje de las Flores”, obra que termina y estrena el mismo año. Se instala en Barcelona donde da conferencias y asiste a las representaciones de “Yerma” y “Bodas de Sangre”. Concluye “La Casa de Bernarda Alba” en 1936, pero no será representada hasta 1945 en Buenos Aires.

En julio de 1936 sale de Madrid y se refugia en Granada, por la persecución que se desató al estallar la guerra civil. Un mes después es detenido por las fuerzas franquistas y el 18 de agosto del mismo año es fusilado en Viznar, bajo acusaciones poco claras que señalaban hacia su papel de poeta, librepensador, homosexual, presunto socialista y masón, y personaje susceptible de alterar el “orden social”. Tras su muerte, quedó inédita e inconclusa una cuantiosa obra.

La Época.-

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