noviembre 24, 2020

¡Nos inventaremos otra democracia!

por: Adriana Guzmán Arroyo

Las organizaciones sociales debemos ir clarificando las tareas revolucionarias que tenemos e ir identificando aquellas tareas que hacemos y que nos alejan de la revolución, en este proceso de cambio. Ahí se ubica la necesidad de reconceptualizar las categorías implantadas por el neoliberalismo de tal manera que parecen incuestionables, categorías que reproducen en nuestras cabezas el Estado burgués, aunque ahora se llame Plurinacional. No se puede hacer la revolución con categorías neoliberales, hay que inventar otras o disputar el sentido y significado de las que existen.

Son varias categorías, así que vamos a empezar por “la intocable democracia” que nos ha metido a las organizaciones en una angustia electoral durante meses (o años, hasta el 2020), para defender el proceso de cambio en las urnas. No podemos vivir pensando sólo en elecciones porque entonces: ¿en qué rato hacemos la revolución? Hay que reconceptualizar la democracia, hay que construir una que sea útil para nuestras luchas, una democracia revolucionaria

¿Quién ha dicho que democracia es que la derecha esté también en la papeleta electoral? ¿A quién se le ha ocurrido que los fascistas pueden ser candidatos? Los que patearon a nuestras hermanas y hermanos en Santa Cruz, los que asesinaron a nuestros hermanos en Porvenir, los que humillaron a nuestros compañeros en Sucre, los empresarios que le roban al país por décadas ¡Esos no pueden ser candidatos! (y menos en el MAS), no pueden tener partidos, ni ser autoridades en una democracia revolucionaria.

Entonces, los y las que no quieren hacer la revolución, no participan de esta democracia y punto. Y que no nos vengan con el cuento de que eso es dictadura.

¿Quién ha dicho que lo contrario de la democracia es la dictadura? No ve que dicen que hay muchas democracias, esta será pues nuestro invento, una democracia revolucionaria, que nos deje tiempo para acabar con el sistema patriarcal capitalista colonial neoliberal, no como ahora que tenemos que dedicarnos a pelear con los fascistas y racistas que nos llaman a “civilizarnos” y entender su democracia, que tiene como punto central, obviamente, respetar sus privilegios.

¡Seremos pues más atrevidas y atrevidos! ¡Nos inventaremos otra democracia! No heredaremos la democracia neoliberal colonial eurocéntrica. Esto ayudaría a profundizar el proceso de cambio, en muchas dimensiones, por ejemplo, para elegir y votar estaría garantizado que todas y todos los candidatos vengan de organizaciones comprometidas con la revolución, entonces sería una disputa de propuestas y podríamos optar por la mejor, no tendríamos que conformarnos con el mal menor, como nos ha tocado a veces. Además, dejaríamos esta angustia de sumar y sumar en que se ha metido en el MAS; dicen que hay que ser amplios para sumar incluso a los que vienen de partidos como el MNR, MIR, ADN. Honestamente, tal vez se podría sumar a algún vecino, que era un simple simpatizante del ADN, pero sumar a Tuto Quiroga -jefe, heredero, dueño de ADN- a las tareas del Gobierno, eso no es sumar hermanos y hermanas, eso es restar-nos.

Entonces, urge inventar la democracia revolucionaria, que debería tener como principio el par político, mujer-hombre, warmi-chacha, cada cual con mandato y con autonomía en sus decisiones, porque: ¡Las mujeres somos la mitad de cada pueblo, somos la mitad de las soluciones y la mitad de todas las revoluciones!


* Feminista Comunitaria.

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