noviembre 27, 2020

El golpismo amenaza a Ecuador y su democracia

La oposición ecuatoriana ha optado por promover la desestabilización y crear las condiciones necesarias para forzar un nuevo golpe de Estado.

Recientemente una ola de protestas se ha llevado a cabo en Ecuador en contra del gobierno de Rafael Correa. El asedio a los militantes de Alianza PAIS y de todo movimiento que se identifique con la actual administración es constante. Pero ¿Qué sucede en Ecuador? ¿Cómo y por qué se originaron las protestas que vemos? ¿Quiénes son los principales actores? ¿Es realmente un intento de golpe de Estado? Son muchas las preguntas que surgen y que trataremos de responder.

Rafael Correa obtiene la victoria en las elecciones, en primera y segunda vuelta, 15 de octubre y 26 de noviembre de 2006 respectivamente; en esta última alcanza un aplastante 56,67%, porcentaje histórico para el Ecuador. Una vez investido como Presidente lleva a cabo numerosos cambios entre los que destacan la Asamblea Constituyente, de la cual nace la actual constitución que rige en la nación.

Durante todo este proceso la derecha tuvo cada vez menos fuerza, al punto de que Alianza PAIS (oficialismo) obtuvo 100 asambleístas de los 137 que componen la Asamblea Nacional. Triunfo que se traduce en un apoyo de más del 50% de la población ecuatoriana. Este avance cada vez mayor se debe al constante trabajo por cambiar los temas profundos de la realidad nacional, enfocándose en ejes estructurales. El trabajo activo de su militancia es también un punto a destacar, su presencia tanto en estudiantes, sindicatos, organizaciones indígenas, etc., ha permitido un desarrollo político de la sociedad y una clara conciencia sobre lo que se requiere a futuro.

El colapso de los partidos de derecha en Ecuador es algo que muchos autores de política comparada han visto como algo inevitable. Sin ir más lejos, el chileno Cristóbal Rovira en su libro, The Resilience of the Latin American Right (La resiliencia de la derecha latinoamericana), habla de este tema, colocando a la derecha ecuatoriana en una situación de desgaste progresivo. Me basaré en los argumentos de este libro para explicar, más adelante, la situación actual de la derecha en Ecuador.

¿Qué sucede en Ecuador?

Desde el mes de junio del presente año se han llevado a cabo una serie de protestas en contra del gobierno, específicamente contra un proyecto de ley al que denominaron “ley de herencias”, del cual luego hablaré.

Los principales focos son Quito y Guayaquil, aunque es esta última ciudad la que, a la par de ser la que concentra el mayor flujo comercial (70% de las exportaciones salen de sus puertos y por donde entran el 83% de las importaciones totales), agrupa la mayor fuerza opositora al gobierno.

Guayaquil ya no se presenta como la otrora ciudad combativa que impulsó la “revolución gloriosa” en 1944, la cual permitió el ascenso al poder de Velasco Ibarra. En estos momentos es una ciudad con un fuerte carácter reaccionario y que se mantiene aliada, por su posición como principal centro financiero del país, a los grandes banqueros y dueños de empresas.

A primera vista ya vemos un patrón que se repite tanto en Venezuela como en Bolivia, el uso de una ciudad fuerte económicamente, como fue el caso de Maracaibo en su momento y como lo sigue siendo Santa Cruz de la Sierra, para desestabilizar a los gobiernos golpeando un punto crítico para cualquier país, su economía.

No es de extrañar que el gran empresariado esté a la cabeza de este movimiento opositor, ya que con la “ley de herencias” se verían tocados sus principales intereses.

La violencia por parte de la oposición en las manifestaciones se ha hecho sentir. La agitación constante, el asedio no sólo a partidarios sino a recintos gubernamentales y oficialistas, como el intento de ingresar al Palacio de Carondelet o el plantón frente a la sede de Alianza PAIS, son muestra del carácter ofensivo de la protesta.

El pasado 13 de agosto se llevó a cabo una marcha en las calles de Quito. Contrario a las expectativas de la oposición, esta concentración no logró contar con gran participación ciudadana. Pero sí se caracterizó por lo heterogénea que fue, concentrando a grupos indígenas, sectores de la sociedad civil, algunos estudiantes, médicos y sindicatos. Esta particularidad se debe a que la derecha no marcha sola esta vez. Como ya mencioné, la derecha ecuatoriana estaba en progresivo desgaste y su posibilidad de “ocupar la calle” era nula, es por esto que se vale de la extrema izquierda, contraria al gobierno, para utilizar grupos reducidos y así crear un movimiento social ficticio.

“Hace aproximadamente mes y medio la derecha, con la complicidad con la izquierda radical que no representa a nadie, ha venido con el calentamiento de calles y también con manipulación y tergiversación por parte de políticas propuestas por el gobierno de la revolución ciudadana. Han existido marchas en nombre de la libertad y democracia. Y en el momento de las marchas, grupos de choque han sido quienes, con acciones violentas, han agredido a ciudadanos y policía para después victimizarse”, es lo que dice Mateo Flores, dirigente secundario y encargado de este sector estudiantil dentro de la Juventud PAIS, quien me habla sobre la situación actual que vive su país.

¿Cómo y por qué se originaron las protestas que vemos?

En un primer momento las protestas estaban orientas en contra de la “ley de herencias”. ¿Qué es esta ley y que busca? Simple, busca cobrar un impuesto a los capitales que no son productivos para toda la sociedad y se traspasan en líneas familiares. Esta ley sólo afectaría al 2% de la población, pero, indirectamente, el que sí estaría afectado es el 0,1% de la población que tiene más ingresos, según especificó el ministro coordinador de la política económica, Patricio Rivera.

Teniendo en cuenta que el salario básico en Ecuador consta de 354 dólares, en ambas tablas se establece un mínimo en que se comienza a pagar la tasa impositiva. Este mínimo consta de herencias en las cuales exista un exceso de 200 veces un sueldo básico, a lo cual se les cobra 2,50% por el excedente más no por la fracción básica de la herencia. Luego de esto, el monto de la tasa impositiva comienza a aumentar y se aplica un impuesto tanto para la fracción básica (que no varía al ser medido en número de salarios básicos) como para la fracción excedente (que varía al ser por porcentaje).

Una vez presentado el proyecto de ley, la oposición comenzó una campaña de desinformación contra esta. Como es común dentro de las derechas latinoamericanas, se utilizó el argumento de que dicha reforma sería perjudicial para la clase media ecuatoriana, su desarrollo y la producción nacional. Es a raíz de esto que se logró movilizar a la ciudadanía y utilizar a la inmensa mayoría perteneciente a la clase media para defender, cual marionetas, los intereses de un reducido sector de la sociedad.

El 15 de junio, el presidente Correa decidió congelar de manera momentánea el proyecto de ley para establecer instancias de diálogo (que la oposición se niega a realizar), además de desarrollar una maquinaria informativa destinada a concientizar a la ciudadanía sobre los verdaderos resultados que busca el proyecto de ley.

A pesar de las instancias de diálogo propuestas por el gobierno, la oposición ha mantenido las protestas que se han agudizado en los últimos días. Recientemente el ministro coordinador de seguridad (Ministerio de Interior), César Navas, denunció que la oposición busca realizar un golpe de Estado programado para el día 2 de julio del presente año. Ante esto, el gobierno y los movimientos políticos a fines se han movilizado y han llevado a cabo diversas actividades destinadas a defender el proceso de la revolución ciudadana.

En las últimas semanas las demandas han aumentado, es así como ahora encontramos demandas como la anulación del Decreto 16 –contra las organizaciones no gubernamentales– o la proclama que más suena, el rechazo a enmendar la Constitución de 2008 no por referendo, sino por aprobación de la Asamblea. Esta enmienda busca, entre otros temas, la reelección del Presidente de cara a las elecciones de 2017.

Si bien existe un abanico de demandas, estas no han encontrado una acogida mayoritaria dentro de la sociedad. El discurso de la derecha de que el gobierno malgasta los recursos públicos se contrapone con la realidad que ve la gente. La inversión pública abarca desde carreteras nuevas (las segundas mejores de América del Sur, superadas por las concesionadas carreteras chilenas) hasta la inversión real en educación (la Ciudad del Conocimiento Yachay es la muestra más sobresaliente en este tema). Inversiones que abarcan a todos los sectores de la sociedad y no se enfocan en sólo uno es unos de los factores por los que el gobierno se han mantenido fuerte.

¿Quiénes son los principales actores?

La oposición se ve ahora representada por los caudillos Jaime Nebot y Guillermo Lasso, ambos con un pasado que habla por sí solo. El primero fue nombrado gobernador de Guayas (Provincia de Guayaquil) por el entonces presidente León Febres, quien fuera conocido por la dureza dictatorial con la que gobernó a finales de los 80. El segundo es el ex presidente ejecutivo del Banco de Guayaquil y estuvo involucrado en el feriado bancario, momento en que Ecuador sufre una grave crisis que lo obliga a dejar el Sucre y dolarizar su economía.

A ellos se suman los miembros de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), dirigida por Marlon Santi, que se autoproclama como la máxima representante de los pueblos indígenas ecuatorianos y utiliza como brazo político al partido Pachakutik, que tuvo una activa participación en la caída del presidente Abdalá Bucaram y que también apoyó a Lucio Gutiérrez en su ascenso al poder.

También es importante la presencia de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (ECUARUNARI), liderada por Carlos Pérez Guartambel. Este último cobró relevancia debido a que su esposa, la brasileña Manuela Picq, acusó al gobierno de detenerla arbitrariamente y de torturarla, utilizando una foto como prueba de ello; pronto se reveló que esa foto era de años atrás.

Pérez Guartambel y Picq saltaron al escenario político gracias a que los medios de comunicación explotaron la historia de ambos y su detención por parte de la policía, la que se debió a que ella incurrió en actos violentos que atentaban contra la integridad de civiles y de oficiales. Esta es una clara muestra de cómo los medios de comunicación moldean la realidad y son capaces de generar nuevas matrices de opinión.

Por otra parte, es necesario conocer la figura de los principales protagonistas en esto. Jaime Nebot tiene una trayectoria política que se remonta al gobierno de León Febres-Cordero quien lo nombra gobernador de Guayas. Desde ese momento comienza a formar su imagen política, pasando a ser diputado y candidato a la presidencia en las elecciones de 1992 y 1996, en esta última alcanza la mayoría de votos pero es vencido en segunda vuelta por el demagogo Abdalá Bucaram.

Guillermo Lasso es un empresario y político ecuatoriano, fue ministro de economía durante la presidencia de Jamil Mahuad. Siempre se mantuvo cercano al mundo de las finanzas, siendo director del Banco de Guayaquil y luego principal accionista de este. Dirige una serie de fundaciones, en la que destaca Ecuador Libre, encargada de difundir las ideas liberales en la sociedad.

Un breve análisis

Basándome en los argumentos propuestos por Rovira en su mencionado libro, se entiende que actualmente en Latinoamérica existen tres tipos de derecha que intentan alcanzar el poder nuevamente o recuperar su espacio como fuerza impulsadora de políticas conservadoras.

Existe una derecha tecnócrata, que no tiene interés en alcanzar el poder, por lo cual utiliza a los gobiernos haciendo lobby para imponer sus visiones. Un segundo tipo es la derecha partidaria, la cual tiene una trayectoria histórica de partidos políticos estables pero que se plantea siempre la renovación de su imagen y provoca el alza en su apoyo, es común en los países del Cono Sur. Y un tercer tipo es aquella que utiliza la imagen de caudillos, dirigentes que logren generar cercanía con la sociedad, para, a partir de éstos, crear partidos con poca orgánica interna pero que puedan mantenerse gracias al soporte que entrega un líder. Este último tipo de derecha es la que se manifiesta en Venezuela, Ecuador y Bolivia (además de otros países).

Con esto podemos entender que la derecha procure –ayudados por los medios de comunicación– la explotación de la imagen del o los líderes que hacen que el mensaje logre llegar a la población y a partir de ahí, con mensajes tergiversados, generar un descontento en la población que desemboque en el derrocamiento del gobierno por vía electoral o no.

Es evidente que en Ecuador la vía electoral no serviría para cambiar al gobierno del oficialista Alianza PAIS, por lo cual se opta por generar la desestabilización y crear las condiciones necesarias para forzar un nuevo golpe de Estado.

Bibliografía

• Juan Pablo Luna y Cristóbal Rovira Kaltwasser (eds.) (2014): The Resilience of the Latin American Right. Baltimore, Johns Hopkins University Press


* Analista internacional.

Agradecimiento a Mateo Flores, dirigente secundario y miembro de JPAIS y a Nela María Cedeño por la información, el apoyo y la sonrisa y a todos los compañeros ecuatorianos.

Be the first to comment

Deja un comentario