noviembre 30, 2020

—Parte II— El proceso de bolivianización y sus determinantes en Bolivia en los ultimos años

por: Msc. José María Pantoja Vacaflor 

Etapas del proceso de dolarización a partir de 1982

La forma de medir el grado de dolarización de una economía: El Índice de Dolarización (ID)

La manera más generalizada de medir el grado de dolarización de una economía, llamado Índice de Dolarización (ID), es dividir los depósitos bancarios denominados en dólares (moneda extranjera) con respecto al total de los depósitos. Así se considera un país altamente dolarizado si esta proporción excede el 30%, medianamente dolarizada si se sitúa entre 15 y 16% (Ver cuadro 1).

A partir de los datos del Gráfico podemos concluir que a partir de 1980, se distinguen cuatro etapas claramente definidas de este fenómeno en nuestra economía.

• Primera etapa de desdolarización de nuestra economía: de noviembre de 1980 hasta 1983

• Coincide con una etapa de crisis, signada por el fenómeno de la “stangflation”, estancamiento económico y simultáneamente hiperinflación.

• Segunda etapa de dolarización creciente de nuestra economía: de 1984 hasta 1988.

• Tercera etapa de mantenimiento de la dolarización de nuestra economía: de 1989 hasta el 2003.- Una etapa de estancamiento del índice de dolarización.

• Cuarta etapa.- de desdolarización o bolivianización de nuestra economía: de 2004 al 2010.

Determinantes del proceso de bolivianización de la economía

En esta etapa nos encontramos en la fase ascendente del ciclo, pues la economía tiene tasas positivas de crecimiento, con un promedio de 4,5% entre el 2004 y 2010, alcanzando su máximo crecimiento en año 2008 con el 6.1%.

El periodo del 2004 al 2010 esta caracterizado por una bolivianización de nuestra economía, pues del 90% de dolarización el año 2004, pasamos al 44% el año de 2010, una disminución de un poco más de la mitad. Por el contrario la bolivianización de la economía sube del 10% en 2004 al 56% en 2010.

Antes del año 2004, convencer a la gente que cambie de opinión, deje los dólares y cambie por bolivianos parecía una tarea poco menos que imposible, muy pocos pensaron en las posibilidades de que este fenómeno se diera en nuestra economía.

Muchas cosas han cambiado desde entonces. A fines del año 2010, la dolarización se ha reducido drásticamente. Únicamente el 42% de los créditos y el 44% de los depósitos se encuentran en moneda extranjera, según datos del Banco Central de Bolivia. Este fenómeno de mayor preferencia por el uso de la moneda nacional es conocido como “bolivianización”.

Uno de los factores que influyen en tal proceso es que a partir de 2004 la bolivianización comienza a aumentar por la aplicación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). El Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), es un gravamen a las operaciones crediticias, de débito, pagos y transferencias de fondos. Inicialmente creado como un mecanismo de recaudación tributaria con una tasa de 0,3%. En la administración de Evo Morales se modificó como parte de un paquete de medidas económicas que tenían por fin incrementar el uso de la moneda nacional.

Relación del ID con el Crecimiento del PIB Nominal

La producción es el verdadero respaldo de una moneda. Desde 2004, el PIB creció a una tasa promedio de 4,59%. Una mayor cantidad de bienes y servicios producidos hace que se demanden más billetes y monedas nacionales.

Existiendo una relación negativa con el ID y por lo tanto una relación positiva con el proceso de bolivianización, porque al crecer se requiere más cantidad de bolivianos para hacer circular la mayor cantidad de bienes y servicios producidos.

Conforme al modelo realizado, a medida que el PIB Nominal crece, por decir en 1%, el ID disminuye en un 0,74%, estableciendo que el crecimiento del producto en precios corrientes influye a la bolivianización de la economía.

Relación del ID con el Tipo de Cambio

En estos últimos años la política del gobierno tiene una tendencia a la apreciación de nuestra moneda debido a las constantes devaluaciones del dólar, fenómeno que sucede a nivel mundial. Esto lleva a que los individuos tengan una preferencia por el boliviano como medio de cambio para realizar sus transacciones, así también prefieren realizar sus depósitos en bolivianos como medio de atesoramiento, lo mismo que sus préstamos. Por lo tanto esta apreciación de nuestra moneda contribuye también a una bolivianización de nuestra economía.

Además, con la ampliación de la brecha del Tipo de Cambio a partir del 2006, desincentivó la tenencia de dólares por la pérdida que provoca el margen de 10 puntos entre compra y venta de dólares. De tal manera, la demanda de dólares disminuyó notablemente (en muchas ocasiones la demanda de dólares en el Bolsín es cero), incrementándose las reservas internacionales.

Conclusiones y Recomendaciones

Indudablemente es deseable establecer como objetivo nacional y no solo de Política Económica, la bolivianización de nuestra economía, porque genera mayor independencia y soberanía nacional, con el fin de promover un proceso endógeno de desarrollo y de esta manera disminuir los niveles altos de dependencia de factores externos, una constante en nuestra historia.

En general podemos señalar que son las condiciones de estabilidad de nuestra economía de los últimos años y el crecimiento positivo del producto, que han consolidado este proceso de bolivianización de nuestra economía a partir del año 2004.

Como lo demuestra el modelo desarrollado en esta investigación un aspecto fundamental que ha contribuido a la bolivianización de nuestra economía es la disminución de la inflación y de las expectativas futuras, pues la gente poco a poco ha recuperado una mayor confianza relativa en el boliviano y abandonado el dólar como medio de transacción y reserva de valor.

Es bueno recordar que en épocas de alta inflación, como los primeros años de la década de los cincuenta y ochenta de alta dolarización de nuestra economía, la constante pérdida de valor del peso boliviano por la hiperinflación, provocaba que la población mantenga el poder adquisitivo de su ingreso, transformándolo inmediatamente en dólares, como respaldo de valor. Por lo tanto, no solamente que la gente conservó su riqueza en dólares, sino que todos los precios de la economía se expresaban en tal moneda. Y esta distorsión de los precios relativos lleva a la preferencia por activos en moneda extranjera.

Esta mayor confianza relativa en el boliviano se ha manifestado en el hecho que la población mayormente prefiere realizar sus depósitos en bolivianos, lo mismo que prestarse en moneda nacional. Este esfuerzo debe ser complementado con la adopción de ventajas tributarias y medidas regulatorias para depósitos en moneda nacional.

Pero decimos que el boliviano ha recuperado una confianza relativa, porque todavía no existe plena confianza en nuestra moneda como para hacer sostenible este proceso, pues las amenazas de la inflación no se han disipado del todo. La emisión monetaria tuvo un crecimiento moderado y estable hasta 2002, reflejando la demanda del público hasta que a partir de 2004 tiene un crecimiento acelerado pasando de 4.282 millones de bolivianos a 24.585 millones de bolivianos el 2010, aspecto que puede crear presiones inflacionarias futuras en la economía.

Este grado de bolivianización de nuestra economía encuentra un límite en el contexto actual por el alto grado de apertura al exterior de nuestra economía. Esto debería ir disminuyendo apoyándose en un modelo de desarrollo con mayor énfasis en el mercado interno, con un proceso de industrialización de materias primas, pero que se encuentra retrasado en nuestro país y que tiene muchos obstáculos por vencer todavía.

Si bien es cierto que existe una influencia positiva entre el crecimiento del PIB y la bolivianización, todavía es un crecimiento insuficiente para mejorar los niveles de vida de la población en un contexto en que la tasa de crecimiento de esta última es del 2.7% anual. Por lo tanto un desafío de nuestra economía es buscar las políticas adecuadas para un mayor crecimiento de nuestra economía, indudablemente que la industrialización apunta en este sentido.

Indudablemente que este proceso de bolivianización tiene otro límite en el hecho de que la mayor parte de nuestro consumo es importado, por eso que todavía muchos precios de bienes comerciales de consumo se cotizan en dólares como ser alquileres, precio de automóviles, de enseres electrodomésticos, etc.


* Con las disculpas del autor, este trabajo fue resumido, debido al espacio limitado que se tiene y las características de un semanario como La Época. Cualquier consulta para ampliar o comentar respecto al trabajo mostramos el mail del autor.

** Msc. José María Pantoja; Email: pantojapepe@hotmail.com

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