diciembre 3, 2020

Economía Política en la Transición

por: Enrique Elorza

Extractamos algunos fragmentos de la publicación que hiciera nuestro colega Enrique Lorza, resultado de sus investigaciones sobre el cambio en la política económica de los países con gobiernos progresistas en la región.

Presentación

A manera de ubicar el origen del presente estudio, el mismo se inicia en el segundo semestre del año 2011, bajo el objetivo de vincular la economía política y la planificación de la política económica con los procesos de transición que se están desarrollando en algunos países de Nuestramérica.

En esa oportunidad realicé un recorrido por Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela con la finalidad de aproximarme y conocer los procesos políticos e institucionales de transición que se están viviendo en dichos territorios. Con posterioridad, en la segunda parte del año 2013 continué el estudio, visitando nuevamente algunos de estos países, habiendo avanzado en parte de la investigación.

En cada uno de los países realicé una estadía de tres a cuatro semanas, pudiéndome contactar con centros de estudios, profesores de las universidades públicas y referentes de organizaciones no gubernamentales. (…) Por otra parte, en cada uno de estos lugares fui contactándome con actores sociales que tienen o han tenido alguna participación en el proceso de transición: dirigentes sociales, gubernamentales, profesores, ex funcionarios, de modo tal de poder contar con información y vivencias lo más directas posibles para dar cuenta de las especificidades de los procesos de transición en lo político, económico, social y cultural. También, como parte del trabajo de indagación, contacté a docentes e investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia, de la Universidad Central de Ecuador, de la Universidad Central de Venezuela, de la Universidad de La Habana y de la Universidad de Oriente, Santiago, Cuba.

La idea e iniciativa de estudiar estos procesos de transición y comprender la economía política de una manera diferente a la ortodoxa, tuvieron motivaciones diversas que fueron surgiendo en distintos momentos.

Una de las motivaciones se debe a mi práctica docente. Involucrado por más de treinta años en asignaturas con contenidos que hacen a la economía política, la política económica y la planificación, fui generando diferentes interrogantes sobre lo que se aprende y enseña en las aulas, los diferentes enfoques que brindaban los especialistas en estos temas y sobre el predominio en el mundo académico de ideas, instrumentos de análisis y presentación de casos y experiencias de países muy distantes a las realidades de Nuestramérica. También sobre la naturalidad con que se abordaba al concepto de crisis, como algo ajeno al funcionamiento propio del sistema capitalista, como también el predominio y protección al capital, en desmedro del trabajo, entre otros aspectos.

Todo esto se hacía más evidente al momento del dictado de los cursos, en el intercambio de opiniones entre quienes participábamos con los colegas, especialistas o personas con interés en estos temas, o al momento de abordar una discusión sobre cuestiones inherentes a la economía política.

En general observaba que el abordaje quedaba circunscripto a las posiciones del poder dominante del momento, sosteniendo alternativas dentro del modo de producción capitalista. Poco era el espacio para considerar enfoques alternativos; siempre predominaba un pensamiento único, que pretendía ser ahistórico, que abordaba cuestiones generales, y lo que lo hacía más complejo era el hecho de, que en general, era y es aceptado por una importante cantidad de personas.

Es pertinente pensar que se ha ido construyendo en gran parte de la sociedad una subjetividad que admite como válidas aquellas explicaciones impartidas desde el sistema dominante para la perpetuación del mismo.

En tal sentido, parte de la sociedad queda conforme y segura, al considerar que cuenta con explicaciones vigentes y aceptadas que provienen de “especialistas” y autores de reconocido prestigio, divulgados y conocidos, en general, a través de los grandes medios de comunicación que contribuyen a aprobar y naturalizar la calidad de los mismos. En general se puede afirmar que se trata de un falso saber específico. La construcción de ésta subjetividad se da en desmedro de aquellos análisis en los cuales no están todas las respuestas, pero que ponen en duda esas ideas vigentes mediante razonamientos y pensamientos críticos, que además de incorporar un saber específico de conocimiento, incorpora el saber común de las personas o sectores que intuyen que ese “saber científico” no está comprendiendo la realidad en su totalidad y complejidad.

Es decir, hay una construcción de un sujeto acrítico, producto, entre otras cosas de la enseñanza de la economía política, la política económica y la planificación mediante manuales en los que predomina un método científico “abstracto” y “ahistórico”. Bajo este paradigma queda naturalizado que en el sistema capitalista en que vivimos es el estadio superior de la civilización. Pocos eran y son los ámbitos en los cuales se desarrollaban los debates que pusieran en cuestión estas visiones. El pensamiento hegemónico de los países centrales (PHPC) sigue siendo, aún hoy, hegemónico e influenciando directamente el desarrollo de nuestras ideas y creencias.

En suma, nos hemos formado sin pensamiento crítico, con un pensamiento apologético del capitalismo.

Tanto es así, que una de las implicancias directas de éste modo de vincular la economía con la política y la sociedad, se ve reflejada en la mayoría de los contenidos de los programas de estudio y su respectiva bibliografía, y en las características y objetivos de los diferentes proyectos de investigación institucionales. Estudiar la economía política de Nuestramérica en la academia no es considerado como algo relevante, más aún si no es realizado, a partir de las ideas y pensamientos del poder hegemónico.

Las líneas que se desarrollarán a continuación, no son más que una aproximación a los procesos de transición en diálogo con la economía política y la planificación de la política económica, para ser discutidos, analizados y enriquecidos en los cursos, seminarios y encuentros en los que uno participa. Se trata más bien de incorporar estas realidades y su diversidad, no como algo definitivo y acabado, sino más bien, como realidades que existen y que deben formar parte del estudio, análisis y discusión desde la economía política.

Muchas veces, desde el pensamiento funcional al poder hegemónico resulta más cómodo y menos comprometido exponer aspectos inherentes de la economía política desde la perspectiva no histórica, descontextualizada de un territorio en particular, aceptando la naturalización del mercado y del hombre económico, y de esta manera considerar como valido que el capital siempre debe ir acompañado de un buen lucro, tal como lo subraya Borón (2013:239), aludiendo a una cita que hace Marx, en El capital. También suele prevalecer en los procesos de enseñanza en los cursos de grado y postgrado el hecho de preferir replicar importantes logros teóricos del denominado mundo desarrollado, dejando en una zona gris e inentendible los hechos que están ocurriendo en el mundo real del capitalismo mundial y de Nuestramérica que hacen al ordenamiento y la vida de las sociedades y sus territorios.

Es a partir de estas motivaciones que me involucré en este proyecto. También se conjugó con el hecho de contar con el apoyo de la universidad en que me desempeño, a través del proyecto de investigación en el que participo. La institución me otorgó una licencia parcial en el año 2011 para hacer un recorrido inicial por los países estudiados, y en el 2013 me otorgó el año sabático para continuar el presente estudio.

San Luis, 12 de Marzo de 2015.

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