diciembre 3, 2020

El derecho a la vida, un lujo del imperialismo

Los gobiernos de izquierda y los gobiernos socialistas siempre se han mostrado críticos con la concepción liberal de la democracia, y nunca han tratado de ocultar esta discrepancia filosófica. Posiblemente sea este el rasgo que ha permitido que el Departamento de Estado de EE.UU. justifique sus arremetidas contra Cuba, Bolivia y Venezuela, encubriendo su anticomunismo en una supuesta tendencia inherente de la izquierda socialista hacia al autoritarismo y la supresión de los derechos individuales.

Paradójicamente, los gobiernos socialistas se proponen la construcción de sociedades verdaderamente humanas, donde la declaración de derechos universales sea algo más que una declaración formal y donde el poder del dinero no anule la oportunidad de una vida digna a ningún habitante del planeta. Aspirar a materializar el derecho a la vida en un mundo plagado por guerras de dominación imperialistas que le cuestan la vida a cientos de niños en medio Oriente no debería ser cuestionado por un verdadero izquierdista o militante del cambio.

Por eso, las declaraciones del viceministro Diego Jiménez no expresan de ninguna forma la filosofía de este proceso de cambio. Si lo hicieran, estaríamos dándole la razón a la oposición política boliviana, venezolana y cubana. Llama la atención como un abogado de profesión, y autoridad relacionada al ejercicio de la justicia, pueda emitir criterios que le hacen un flaco favor al gobierno de los movimientos sociales.

Después de todo, fue el genocidio de más de 60 personas el que dio autoridad moral a las organizaciones sociales para terminar con el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Es la condena a las prisiones clandestinas de los EE.UU. y sus constantes bombardeos contra países del tercer mundo lo que motiva a militantes de la izquierda antiimperialista mundial a luchar por un mundo mejor.

Se critica al gobierno de Morales el vulnerar derechos y libertades civiles de opositores, como la libertad de expresión, cuando en Bolivia ningún periodista ha sido asesinado por razones políticas. Debemos admitir que a la izquierda mundial, en todas sus experiencias históricas, le ha costado adecuarse a los principios de la democracia liberal, pero esto no quiere decir que aquellos principios sean equivocados. Es más, son conquistas históricas de otros movimientos sociales en la historia, y no una imposición del Imperio.

Después de todo, cuando Marx hablaba de la dictadura del proletariado se refería a la dictadura de toda una clase en favor de la construcción de una sociedad más justa. La violación de estos principios es lo que le dio un mal nombre a los socialistas después de la caída de la URSS –que de socialista tenía poco–, tan criticada incluso por Ernesto Che Guevara.

Si seguimos el razonamiento de esta autoridad, seguramente el caso de Andrea, aquella mujer presumiblemente asesinada por su pareja, no merecería mayor investigación debido a que el derecho que se le ha negado, el derecho a la vida, es en realidad una imposición imperialista. Y, por supuesto, no se debería decir nada de las mujeres apedreadas hasta morir en Irán o Arabia Saudita, pues es el localismo legítimo de estos países lo que haría imposible de condenar tales acciones.

Los socialistas tratan de universalizar los derechos del hombre sobre el capital de la misma forma que los EE.UU. tratan de universalizar el derecho del capital sobre los hombres. Preocupa que una autoridad cuya responsabilidad es velar por el cumplimiento de la justicia haga este tipo de comentarios. Es posible que lo haya hecho sólo para llamar la atención, en cuyo caso, lamentablemente, lo logró.

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