noviembre 26, 2020

Entre el golpismo y la elección: Las caras de la derecha venezolana

por: Rudy López

En muchos casos la prisión es un propulsor, la mejor propaganda que existe para un político. Siempre y cuando no se trate de casos de corrupción o similares, que un político vaya preso es factor determinante para que su apoyo se dispare.

Se ha tenido la osadía de comparar a Leopoldo López con Mandela o con Gandhi. En el exterior, sus frases y fotografías han volado y ocupado las redes sociales de las personas menos informadas como motivacionales o lecciones de vida. Pero, al interior de la Venezuela, que se bate en resolver día a día una crisis que viene de la mano con una guerra económica, la caída de los precios del petróleo y el cierre de la frontera más “caliente” de América del Sur, la respuesta de la población pasó desapercibida. Se impone por mucho en la agenda interna los temas referidos a estas tres situaciones en detrimento de una agenda montada para un escenario exterior cuyos ecos llegan débiles a las calles de Caracas.

Diferencias estratégicas

Aquel fenómeno se le puede adjudicar a varios factores. Uno de estos, como ya he dicho en artículos anteriores, la derecha venezolana, representada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), cruza por una dura división interna, sin contar los grupos que ya no forman parte de ella, a causa de los distintos liderazgos y visiones país de cada partido que componen la coalición opositora.

Quizás la división más importante ha sido la de los grupos juveniles y nacionalistas que participaron activamente en lo que se denominó “La Salida”, promovida por Leopoldo López y María Corina Machado, que devinieron protestas urbanas con un alto grado de violencia que culminaron en la muerte de 43 personas, la mayoría partidarias del gobierno. En la actualidad, estos grupos se encuentran separados de la MUD por diferencias de proyectos y porque, al contar una mayoría inclinada por el liderazgo de Capriles Radonski, declinó apoyar las acciones violentas, decisión promovida por el ya mencionado ex candidato presidencial.

Sin embargo, internamente las cosas tampoco pintan bien para la MUD. Las diferencias más grandes se evidencian por el liderazgo tripartito entre Capriles Radonski, María Corina Machado y Leopoldo López. El primero apostando por una vía democrática, al darse cuenta que el gobierno cuenta con un importante apoyo popular en las calles y que cualquier intento de rebelión (por artificial que sea) terminaría en nada. Corina Machado y López apostando por una vía más radical, desconociendo al Estado de derecho, sus instituciones y los principios fundamentales de toda democracia.

Cabe mencionar que con respecto a la condena de Leopoldo López, Capriles sólo se ha manifestado vía Twitter, pero no ha realizado conferencias de prensa para dar a conocer la postura personal o la del partido que dirige denominado Primero Justicia.

Todo esto ha llevado a serios quiebres al interior de la coalición opositora, la cual apuesta a las elecciones legislativas, de acuerdo a sus resultados, como una vía para recuperar la cohesión que la caracterizó tanto en 2012 como en 2013. Si bien la lucha de liderazgos se hace evidente, se utilizará la imagen de un Leopoldo López “martirizado” para incentivar el voto duro de la derecha que se traduzca en la consolidación de esta corriente ideológica en las elecciones legislativas de diciembre. Es la única carta de unidad con la que cuenta esta tolda política.

La mandelización de López

Hoy por hoy existe una exaltación a la imagen de Leopoldo López, convirtiéndole en un producto de exportación no convencional de la derecha. Esto se debe a todo lo que ha sucedido a lo largo de un año que lleva preso. Pero es su pasado el que no es conocido y que se ha ocultado de manera eficaz al menos mediáticamente.

López proviene de la clase más “acomodada”, heredera de la Colonia venezolana, devenida en fraude y lavado de dinero, acusaciones que le endilgan investigaciones ordenadas por Interpol a su padre, a quien se le acusa de lavado de capitales en países asiáticos. Asimismo, su madre, quien fungiera a finales de la década de los 90 como vicepresidenta del grupo Cisneros, megaconsorcio mediático latinoamericano, financista y promotor a través de sus medios en Venezuela del golpe de Estado en 2002, igualmente, según reiteradas denuncias, estuvo involucrada en un escándalo de conflicto de interés por transferir fondos públicos a su hijo, cuando aquella se desempeñaba como Gerente de Asuntos Públicos de PDVSA en 1999.

López fue Alcalde de Chacao (municipio ubicado al centro de la Gran Caracas detentando los más altos ingresos económicos municipales del país), cargo con el que cual entra en la arena política. Desde el puesto de burgomaestre, López lideró el golpe de Estado, en su distrito, en contra del ex presidente Hugo Chávez. Durante esos sucesos, fue quien guió a una muchedumbre que intentó linchar al Ministro de Interior de aquel entonces Rodríguez Chacín.

López ha sido utilizado como instrumento ciego para satanizar a la Revolución Bolivariana, cuyo caso ha dado pie a que los medios de comunicación, líderes y gobiernos conservadores del mundo, se inmiscuyan osadamente en los asuntos internos de Venezuela adoptando y difundiendo posturas que vulneran o pretenden vulnerar el sistema judicial llanero.

En palabras del ex secretario de procesos constituyentes y programa del partido Podemos, el español Juan Carlos Monederos, refiriéndose a López y sus secuaces de “clase”, se advierte que “nunca obedecieron leyes los golpistas”, calificando a López como “instigador” de una ola de protestas contra el gobierno de Maduro que provocó la muerte de 43 personas.

En el mismo orden, el líder de Podemos Pablo Iglesias ha dicho que quienes dicen que él (Iglesias) es malo son los mismos que dicen que López es bueno, juego con el cual se ha querido establecer una tabla de apoyos y rechazos a nivel mundial; las opiniones están divididas, por una parte, están los líderes y gobiernos progresistas y democráticos del mundo que señalan abiertamente su conformidad con el juicio y sentencia a López por su responsabilidad en los asesinatos de 43 personas, así como también daños a la propiedad pública y privada, atentados contra personas con saldos de heridos y lesionados que no se cuentan entre los 43 víctimas de la asolada de violencia llamada “La salida”. Por la otra, quienes rechazan de manera estridente dicha sentencia y en cuyas filas encontramos cómodamente sentados a todos los estamentos de gobierno norteamericano, los gobiernos conservadores de la Unión Europea así como la venida a menos Internacional Socialista, ora defensores de López, quien pasó de ser victimario a victima gracias al tremendo aparato mediático que acompaña cada paso del bullado juicio.

El mundo conservador, defensores del gran capital, del sistema económico imperante, pretende juzgar con doble rasero al sistema judicial venezolano mientras hace oídos sordos a la sistemática violación a los derechos humanos en otras latitudes

Monedero señala que “López hizo una cosa que si hubiera ocurrido en nuestro país lo habríamos censurado duramente”, agregando que “si alguien llama a ganar en las calles lo que nos han robado en las urnas y ese llamamiento se traduce en muertes quien hace ese llamamiento tiene responsabilidades”, lógica general para todos menos para ser aplicada por la Revolución Bolivariana a la que no le está permitido consentir ningún acto que reivindique su calidad de república independiente pues dicha acción inmediatamente será considerada como acto dictatorial.


* Analista político.

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