diciembre 2, 2020

¿Qué encontrará el Papa en su visita a Cuba?

por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Francisco llega en medio de la expectativa mundial acerca de un posible restablecimiento total de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

Jorge Mario Bergoglio no será el primer Sumo Pontífice en visitar Cuba. Le antecedieron Benedicto XVI en el año 2012 y Juan Pablo II, quien llegó a la isla caribeña en 1998. Cuando el próximo día 19 de septiembre el Papa Francisco pise tierra cubana, se convertirá en el tercer líder de la Iglesia Católica que lleva sus buenas acciones a la tierra revolucionaria. Todos habrán llegado en momentos históricos significativos: Juan Pablo II pudo comprobar ab intra el daño que le estaba ocasionando el recrudecimiento del bloqueo norteamericano al pueblo cubano y la lucha de éste por sobrevivir y recuperarse de una recesión económica impuesta por el imperialismo para tratar de asfixiar su resistencia; Benedicto XVI fue ya testigo de una Cuba en franco crecimiento a pesar de la mantención genocida del bloqueo por parte de los Estados Unidos y quiso dejar su impronta criticando la extraterritorial e injusta medida yanqui y abogando por la reconciliación entre el gobierno cubano, el gobierno norteamericano y los disidentes.

Francisco llega en medio de la expectativa mundial acerca de un posible restablecimiento total de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, que, también a través de los buenos oficios del Pontífice, ha estado matizado por tímidos pasos de ambas partes relacionados con el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas en ambos lados. No obstante el bloqueo inhumano sigue siendo el principal obstáculo para que los buenos deseos de la Iglesia Católica, con Francisco a la cabeza, se cumplan.

¿Qué encontrará el Papa Francisco a su llegada a Cuba?

Espíritu abierto y receptivo de las autoridades gubernamentales cubanas y del propio pueblo. Eso es lo que le espera a Francisco en Cuba. Esta visita confirma las buenas relaciones entre la mayor isla de las Antillas y el Vaticano, entre la Iglesia Católica y un país cuyo eclecticismo teológico se mueve desde las religiones ortodoxas hasta el sincretismo afroamericano.

Esta visita es importante toda vez que se da en un contexto esperanzador para Cuba y el resto de los países y pueblos, impedidos durante muchos años de tener relaciones normales, tanto diplomáticas como comerciales, pues el ya mencionado bloqueo comercial y económico, con sus medidas extraterritoriales de presión, han limitado y hasta cortado totalmente los intercambios tecnológicos, sociales, educativos y culturales de la Isla con la mayor parte de la comunidad internacional.

El Papa encontrará a un pueblo que sigue trabajando para elevar los índices económicos, para mantener los logros sociales que se reflejan en un nivel de salud pública envidiable hasta para países del primer mundo, en una educación gratuita a todo grado que pone a los cubanos a la altura de cualquier potencia en áreas técnicas y profesionales. Encontrará un país que sigue siendo referencia en el desarrollo humano y en el cultivo de los valores humanos de solidaridad, equidad y justicia que preconizan las enseñanzas bíblicas y el mismo Pontífice latinoamericano.

Para recibir a la autoridad eclesiástica el Estado cubano ha tomado diferentes medidas que van desde el mejoramiento de condiciones de calles y plazas en las ciudades que visitará Bergoglio, adornado de las ciudades con gigantografías alegóricas a la vida y obra de Francisco, hasta decisiones políticas como la acertada de indultar a más de 3000 reclusos, como muestra de buena voluntad del gobierno ante la visita papal.

El país que verá el Sumo Pontífice es gubernalmente estable, atento a las negociaciones bilaterales con su eterno enemigo en pos de mejorar las relaciones, con esperanza pero sin desespero, conscientes de que la principal condición para una creíble buena convivencia parte del levantamiento del bloqueo y todas las leyes que lo sostienen unilateralmente desde los Estados Unidos. Un pueblo que también aplaude la intención de la Unión Europea de acercarse y normalizar vínculos, siempre bajo el respeto mutuo a los principios y la soberanía.

Sin embargo, pese a los esfuerzos que hace el gobierno y el pueblo para acoger con éxito la visita del Papa, los medios internacionales le dan amplia cobertura a los grupúsculos anticubanos de dentro y fuera del país, para malograr dicha visita.

¿Qué busca la contrarrevolución interna y externa?

En Cuba no hay una oposición como tal, pues frente a la inmensa mayoría popular que apoya al sistema socialista, los grupúsculos de contrarrevolucionarios que pretenden llevar a cabo acciones desestabilizadoras, apoyados a-moral y económicamente por la ultraderecha anticubana radicada fundamentalmente en Miami, quedan reducidos a la tarea de difamar y denigrar al gobierno cubano, sin ofrecer razones sólidas y creíbles. Desde antes de la llegada del Papa ya muestran su derrota dando por sentado que la visita papal sólo reafirmará los lazos entre el gobierno y el Vaticano, algo que viene sucediendo desde hace muchos años, más aún desde que la tolerancia y el respeto a las diferentes religiones ha sido un punto y aparte en la política cubana, afianzadas tras las reuniones de los Pontífices visitantes con el máximo líder de la Revolución.

Proveniente de la ciudad refugio de la contrarrevolución más abyecta, Miami, las voces reaccionarias le piden a Bergoglio que cancele su visita a Cuba, supuestamente por un aumento de la represión, que no es tal, siendo el ejemplo contradictorio la amnistía mencionada de más de 3000 reclusos y la propia actuación de la dirigente de las llamadas “Damas de Blanco” que, sin ser molestada, llama abiertamente a sus seguidoras y seguidores pírricos a “boicotear” la visita eclesiástica, pero desde las cámaras y micrófonos de los engendros comunicacionales miamenses e imperialistas.

No obstante, y a pesar de esos intentos por obstaculizar el buen desarrollo del viaje de Francisco a Cuba, el pueblo de la isla y su gobierno continúan con los preparativos para recibir como se merece el alto dignatario de la Iglesia Católica, quien con sus posiciones de reformar la Iglesia en busca del mejoramiento humano ha logrado ganarse la credibilidad frente a un pueblo que, durante décadas, viene practicando los valores que el propio Francisco preconiza.

¿Qué esperan los cubanos y el resto del mundo de la visita de Francisco a Cuba?

Está en los cables noticiosos, en las entrevistas de muchos medios nacionales e internacionales: llamados a la generosidad, a profundizar en los valores humanos, e incluso muchos se atreven a pronosticar la continuación de la mediación del Papa en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba para restablecer plenamente las relaciones bilaterales.

Obviamente, la llegada de Francisco es un acontecimiento histórico, como lo fueron las visitas de sus predecesores, esta vez coincidiendo con la celebración del Aniversario 80 del inicio de relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede y, aunque la ultraderecha yanqui y los apátridas cubanos y cubanoamericanos pretendan restarle valor o empañar la visita, el mundo entero ve con buenos ojos que Cuba siga abriéndose al mundo en su heterogeneidad ideológica y política, pero sin abandonar los principios socialistas de solidaridad, igualdad y justicia, que son, al final, los mismos valores que enseñaba a sus seguidores el redentor Jesús.

Después de cumplir su agenda en Cuba, Francisco partirá con rumbo a los Estados Unidos, a continuar su gira por este continente, y allá, tal vez, lo esperarán con la misma cantidad de expectativas.

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