noviembre 28, 2020

Roberto Peredo Leigue (1939-1967)

Nació en Cochabamba el 23 de mayo de 1939. Hijo de Rómulo Arano Peredo, profesor, periodista y ex senador de la república, y Selvira Leigue Llanos, mujer de amplia cultura. Por problemas económicos su familia se trasladó al Beni, región que consideraban como propia.

Antes de sus 13 años, en el año 1951, ingresa, junto a su hermano Guido Peredo (más conocido como Inti Peredo), al Partido Comunista de Trinidad.

En 1953 la familia se traslada a vivir a la ciudad de La Paz; ahí participa en la creación de la Juventud Comunista de la capital. Es una época de asedio, sufre prisión y decide trasladarse, junto a Inti, hacia la región minera de Tupían, en busca de trabajo, y continuar sus labores como militante; tiempo después retorna al Beni con un desarrollo político más fortalecido.

En 1959 regresa a La Paz y comienza a trabajar en una empresa de transporte hasta que logra comprar un automóvil y dedicarse al trabajo de alquiler. Amplía su labor dentro del Partido Comunista de Bolivia y es elegido en dos ocasiones miembro de su Comité Regional.

Consideraba que el camino de la plena liberación transitaba por la lucha armada. En 1963 colabora activamente en la creación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Perú y en la organización del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), encabezado por Jorge Ricardo Masetti. Posteriormente, le asignan como tarea principal la organización del trabajo preparatorio que se realizó en Ñancahuazú, para dar inicio al nuevo grupo guerrillero en Bolivia.

Al conformarse la guerrilla se incorpora a la misma, bajo el seudónimo de Coco, y es asignado, por sus condiciones físicas, al grupo de la vanguardia. Era un hombre de acción y también de pensamiento, culto, con un nivel político fuera de lo común.

Participó, como segundo jefe, en la toma de Samaipata, junto a cinco de sus compañeros. Casi 20 años después de los sucesos, los historiadores Adys Cupull y Froilán González contactaron a testigos presenciales de ese día.

El dueño de la farmacia de Samaipata relató que cinco guerrilleros le tocaron la puerta y ante sus requerimientos tuvo que abrirles. Estos tomaron de su farmacia algunos medicamentos y al terminar le preguntaron el precio, y él, nervioso, les dijo: –¡mil ochocientos pesos!; ellos le pagaron. Luego recuerda que se despidieron y uno le dijo: –”Señor, discúlpenos por haberlo molestado, pero esto que estamos haciendo es por un futuro mejor, porque este pueblo está muy atrasado, muy sufrido y le dice al teniente Vacaflor: Mira, no estamos robando, sino que pagamos su valor, y así se despidieron”.

El 26 de septiembre de 1967 cae en la emboscada de la Quebrada de El Batán, cerca de La Higuera. Sus restos fueron rescatados de la fosa común donde pretendieron esconderlo durante más de treinta años, y descansan hoy en Cuba, en el mausoleo de Santa Clara.

La Época.-

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