noviembre 25, 2020

Francisco en Cuba: Una isla absuelta por la historia

por: Juan Manuel Karg

El Papa reivindica a la Isla, su pueblo y sus propios gobernantes, en momentos en que Raúl Castro encara la actualización del modelo socialista.

El viaje que el Papa Francisco emprendió a Cuba esta semana significó un hecho histórico para la isla, pero también para América Latina y el Caribe en su conjunto. Ocurre que el Papa, como acostumbra, decidió dar cuenta de una serie de posicionamientos que, en el plano global, lo siguen legitimando como un destacado “global player” en el ámbito de las relaciones internacionales. ¿Cuáles fueron sus principales definiciones en territorio cubano, luego de sus recientes viajes a Ecuador, Bolivia y Paraguay? ¿Por qué su visita a la Isla tuvo un fuerte impacto en la prensa regional e internacional? ¿Qué rol puede jugar en los próximos meses en la normalización de relaciones entre Cuba y EE.UU.?

Mensajes y entrevista con Fidel

Durante su visita a territorio cubano, el Papa Francisco se refirió a la situación actual del pueblo de la isla, que aún sufre el bloqueo económico, comercial y financiero digitado desde Washington, cuyo fin es una de las condiciones de La Habana para continuar el diálogo emprendido por ambos países. “Es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza”, destacó Francisco en su homilía en la Plaza de la Revolución, lo que provocó una fuerte algarabía en las más de 200 mil personas que allí se dieron cita para escucharlo. “Cuba es un pueblo que amo mucho”, había dicho antes, durante el vuelo que lo trasladó del Aeropuerto Internacional Fiumicino, de Roma, al José Martí de La Habana.

El Santo Pontífice también aprovechó su estadía en suelo cubano para referirse al proceso de paz colombiano que tiene lugar en La Habana desde fines de 2012. “No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación” dijo, luego de hablar de “la querida tierra de Colombia”, confirmando la necesidad de avanzar en un horizonte de paz con justicia social, tal como abogan las diversas organizaciones de la sociedad civil colombiana que pretenden dejar atrás décadas de un conflicto armado que impacta en la región en su conjunto. En momentos en que las fuerzas conservadoras capitaneadas por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez amenazan la continuidad del proceso de diálogos, la voz del Papa sobre el tema resulta de una importancia trascendental.

Francisco tuvo tiempo además para reunirse, por más de media hora, con Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución Cubana. En este punto es bueno destacar que Castro es el único líder mundial que se reunió con tres pontífices de forma consecutiva –Wojtila, Ratzinger y Bergoglio–, con la peculiaridad de haberlo hecho en su propio país. La actitud del Papa de ir a la casa del propio Fidel demuestra el peso histórico del dirigente, quien a pesar de su avanzada edad –89 años– sigue mostrándose activo en diversos temas de índole internacional.

Repercusiones

¿Cuáles fueron las primeras repercusiones de la visita del Papa? Funcionarios norteamericanos hicieron trascender, en medio del viaje papal, que EE.UU. está evaluando votar abstención en la próxima votación en la Organización de Naciones Unidas referida al bloqueo. Ocurre que cada año más de 180 países de diversas latitudes del globo respaldan a la Isla en su pedido de poner fin a esta práctica que origina cuantiosas pérdidas a la economía cubana. Aquella manifestación, aunque simbólica, sería un nuevo paso en avanzar con el definitivo deshielo entre ambos países. Eso ocurrirá, definitivamente, el día que el Congreso norteamericano pueda votar el fin de aquella normativa.

De visita en La Habana para las actividades de Bergoglio, el teólogo brasileño Frei Betto destacó que “el Papa Francisco está haciendo una verdadera revolución en la Iglesia Católica: es un hombre que defiende a los pobres, los derechos humanos, que ha sacado una encíclica sobre la degradación socio ambiental”. Las palabras de Betto tienen correlación con los dichos del propio Francisco durante su anterior visita a la región, cuando meses atrás, en Bolivia, destacó que “este sistema no se aguanta más”, ante las organizaciones sociales y políticas convocadas bajo consignas de lucha por las tres T: Tierra, Techo y Trabajo. En consonancia con esto, el Papa fustigó el individualismo –paradigma nodal del capitalismo a escala global– y reivindicó los proyectos colectivos durante su misa ofrecida en la Plaza de la Revolución, al decir que “quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado”.

Visto y considerando los puntos ya destacados, acrecentado además por el peso político del personaje en cuestión, y por su papel en el inicio de las conversaciones entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, el actual viaje de Francisco es de una relevancia indudable. Francisco, en su rol de estadista, y frente al peligro de una “tercera guerra mundial” al que viene haciendo referencia desde su llegada al Vaticano, asume las tareas necesarias para reorientar la relación entre Cuba y EE.UU., dándole al primer país un relevante lugar en la mesa de negociación, algo que Washington había pretendido borrar de un plumazo cuando, en 1962, expulsó a la pequeña isla de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Absueltos por la historia

Fidel podrá sentirse satisfecho otra vez: más de cinco décadas después, y con la aceptación del propio EE.UU. en haber equivocado el camino en relación a la política implementada hacia Cuba durante largas décadas, es nada menos que el primer Papa latinoamericano el que reivindica a la isla, su pueblo y hasta sus propios gobernantes –los mismos que en 1959 consumaron la Revolución–, en momentos donde Raúl encara la tan anhelada actualización del modelo socialista. El camino que sigue no es fácil, y estará repleto de desafíos durante los próximos años. Sin embargo, el “Papa de las periferias” se retira de Cuba con una isla que, finalmente, fue absuelta por la historia de la región y el mundo.


* Analista internacional / @jmkarg.

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