noviembre 24, 2020

La imaginación conservadora

Ha surgido un nuevo concepto: “idiota cultural”. La imaginación sociológica del gobernador paceño acuñó esta frase que quiere validar como categoría socio-política. ¿Qué sería el “idiota cultural”? Cómo no existe una argumentación planteada (seguramente la tiene) inferiremos que se refiere a la población que el gobierno supone “cautivas” de su poder.

Olvida el gobernador que los más de 500 años de resistencia movilizada de los pueblos originarios no dan chance a ningún argumento para poder ser encasillada en lo que sería un “idiota cultural”, en otras palabras, sería una subestimación de este actor principal de la forja de nuestra historia.

La ocasional victoria en la gobernación ha puesto en una cómoda vitrina al gobernador que fue aplazado como Ministro de Educación, lugar desde donde debía comenzar a descolonizar el país y crear una nueva cultura basada en el saber andino, cuestión que no pudo hacer.

Hoy tiene una segunda oportunidad, pero ya no en el marco del pensamiento que tiene el gobierno, sino de poner en práctica sus propias ideas. Lamentablemente, hasta ahora, lo que hace se encuentra en la más conocida práctica liberal del pensamiento político, y en la economía de mercado.

Por esta razón, reformulando la frase podríamos decir que los “idiotas culturales” serían las personas despojadas de su forma de pensar, cosa que es muy frecuente en nuestro medio político y que se conoce como “camaleonismo”, a los se los puede ver haciendo gala de esa particular forma de vida en varias alcaldías, gobernaciones y en el gobierno central.

En este tipo de conductas es difícil hablar de fidelidad, coherencia o transparencia; con estos personajes resulta improbable construir un proyecto, peor si se trata de un proyecto revolucionario.

En el proceso que nos toca vivir se nos presenta una dinámica muy dificultosa ya que hay que conjugar los proyectos históricos de las naciones originarias, de las clases generadas por el capitalismo, de las contradicciones de una sociedad machista y consumista.

Para afrontar tamaño desafío es necesario contar con todas las fuerzas posibles, con toda la energía creativa de la población, pero lo que encontramos es el florecimiento de esa herencia colonial, que nos hace perder el sentido de comunidad y llegamos al extremo de personalizar la historia.

Así tenemos una locuaz periodista que piensa la realidad desde ella y para ella, unos gobernadores que recurren a los regionalismos más abyectos para justificar su frágil liderazgo, o los de instituciones que reciben financiamiento condicionado del exterior para generar y difundir ideas fundamentalistas, revestidas como ambientalistas.

Estos intereses particulares son los más interesados en fomentar la existencia de “idiotas culturales” porque no son otra cosa que colonizados. De esta manera, observamos a pueblos de nuestra Amazonía con enfermedades curables, con una pobreza extrema, y obligados a “cuidar el medio ambiente”, nueva forma de colonización, o la actitud de retornar a la caridad para implementar políticas de salud, por el sólo hecho de aparecer como “víctima del gobierno”, cuando en realidad se trata de una incapacidad de gestión.

Es fácil pronunciar frases y calificativos para denominar los fenómenos sociales, lo difícil es terminar con las causas de los fenómenos contrarios a la vida, al sistema complementario de la vida, a ese sistema que conjuga territorios, naturaleza, instituciones y porvenir.


* Escritor e historiador potosino.

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